«Alguien con Parkinson puede tener depresión una o dos décadas antes, pero la enfermedad no da la cara»

Entrevista a la neurocientífica, Rosario Moratalla, premiada en la XX edición del Día de Castilla-La Mancha en la Comunidad Valenciana como Dulcinea 2026

La neurocientífica conquense Rosario Moratalla nació en Motilla del Palancar y es Profesora de Investigación del Centro de Neurociencias Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), según el prestigioso ranking elaborado por la Universidad de Stanford y Elsevier. Moratalla figura entre el 2% de los científicos más influyentes del mundo siendo, además, una de las científicas españolas con mayor impacto internacional en su campo. Ha dedicado toda su vida al estudio del cerebro, y a la búsqueda de nuevos conocimientos que permitan comprender la enfermedad de Parkinson. Este 2026 ha sido premiada por la Federación de Casas y Centros Originarios de Castilla-La Mancha en la Comunidad Valenciana con sus más altas distinciones en la XX edición del Día de Castilla-La Mancha en la Comunidad Valenciana. Junto al presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, como Manchego de Honor, la investigadora conquense Rosario Moratalla es reconocida como Dulcinea 2026.

¿Qué es la neurobiología de los ganglios birales? ¿En qué consiste?

La neurobiología de los ganglios virales está centrada, fundamentalmente en la enfermedad del Parkinson -una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta principalmente al sistema nervioso central, causando la muerte de las neuronas productoras de dopamina- porque forman parte del circuito motor que se altera. Nuestro laboratorio busca entender esas reglas que sigue la enfermedad para desarrollarse y cómo las altera.

Cuando una persona padece Parkinson, observamos las dificultades para moverse, para caminar y también los temblores, estos son los síntomas que vemos. Pero, además, existen otros síntomas que no vemos, como la depresión, la ansiedad, el dolor o el deterioro cognitivo, entre otros. Son los síntomas no motores del Parkinson que forman integral de la evolución de la enfermedad, tienen un profundo impacto en la calidad de vida de los pacientes y representan una importante necesidad médica no cubierta.

Hay otros síntomas que no se ven. Es muy probable que un individuo con Parkinson también padezca estos trastornos mentales. De hecho, estas alteraciones no motoras ocurren antes del diagnóstico clínico. Hasta una o dos décadas antes, lo que pasa es que todavía la enfermedad no ha dado la cara. Nosotros en el laboratorio buscamos dar con esa diana neuronal implicada en la aparición de estos síntomas.

¿Hay alguna otra investigación que estéis llevando acabo ahora mismo en el laboratorio?

En nuestro laboratorio también investigamos cómo las drogas de diseño, como el éxtasis (MDMA) y la metanfetamina, dañan el cerebro. Estudiamos los mecanismos responsables de la muerte de las neuronas y de la pérdida de sus conexiones, así como los efectos de estas sustancias sobre los circuitos cerebrales de la recompensa y la motivación, que forman parte del sistema límbico. Este conocimiento es esencial para comprender las consecuencias del consumo de estas drogas y para desarrollar nuevas estrategias que permitan prevenir o reducir el daño que producen.

¿La ciencia es difícil?, ¿cómo se llega a una explicación?, es decir, ¿cómo se hacen hallazgos?

La neurociencia mundial vive un momento extraordinario. Yo diría que es el mejor momento después de los descubrimientos de Ramón y Cajal en 1888 -cuando descubrió que el sistema nervioso está compuesto por células individuales y separadas, llamadas neuronas- y esto se debe al desarrollo de las nuevas tecnologías.

Las prioridades de la neurociencia están en los grandes consorcios que se dedican a mapear el cerebro humano con cada una de las neuronas. Ten en cuenta que el cerebro tiene alrededor de 100 millones de neuronas. La reconstrucción completa y las técnicas de imagen más modernas están posbilitando que podamos ver las neuronas en su disposición espacial dentro del cerebro. Con esto se quiere comprender los circuitos neuronales y ver cómo funcionan para crear el aprendizaje, entender cómo se gobiernan las emociones o cómo funciona el sueño. Con estos avances se puede llegar a entender los motivos de la conducta social.

Hay hallazgos que permiten -siguiendo unas técnicas- encender o apagar células como si fueran un interruptor y de ahí se puede hacer un comportamiento u otro. Esto es muy importante para definir qué circuitos neuronales están determinando ciertas conductas en un ser humano.

¿Nos están afectando las nuevas tecnologías a la estructura del cerebro?

El cerebro es un órgano muy plástico y se adapta continuamente a nuestras experiencias. Por eso, las nuevas tecnologías pueden modificar el funcionamiento de algunos circuitos neuronales, especialmente los relacionados con la atención, el aprendizaje, la memoria y la recompensa. Esto no significa que cambien la estructura del cerebro de forma perjudicial, sino que, como cualquier aprendizaje, refuerzan unas conexiones neuronales frente a otras. Sin embargo, un uso excesivo o inadecuado, especialmente durante la infancia y la adolescencia, puede afectar a la capacidad de mantener la atención, al sueño, a la regulación emocional y a las relaciones sociales.

Su impacto dependerá, sobre todo, del uso que hagamos de ellas. No hay que rechazar la tecnología, sino aprender a utilizarla de forma equilibrada para aprovechar sus beneficios y minimizar sus riesgos. Ahora mismo la tecnología se está aplicando para descifrar la estructura y para saber cómo funciona. Estamos muy al inicio y el funcionamiento del cerebro humano es uno de los misterios más grandes.

¿A qué tipos de hallazgos se está intentando llegar en el presente?

Las prioridades de la neurociencia se están abordando en grandes consorcios internacionales que pretenden cartografiar o mapear el cerebro humano con resolución celular y un nivel de detalle sin precedentes. Ten en cuenta que el cerebro humano contiene alrededor de 86.000 millones de neuronas, y las técnicas de imagen y reconstrucción tridimensional permiten visualizar cómo se organizan y cómo se conectan entre si formando los circuitos neuronales. Comprender estos circuitos neuronales nos ayudará a entender cómo funciona nuestro cerebro, cómo se producen funciones tan complejas como el aprendizaje, la memoria, las emociones y en consecuencia, a entender mejor las enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

Además, el desarrollo de herramientas de gran precisión, como la optogenética y la quimiogenética, ha revolucionado la investigación en neurociencia. Estas técnicas permiten encender o apagar poblaciones específicas de neuronas como si se accionara un interruptor, lo que hace posible observar cómo cambia el comportamiento cuando se modifica la actividad de un circuito concreto. Gracias a ello podemos identificar qué circuitos neuronales son responsables de funciones determinadas y comprender cómo sus alteraciones dan lugar a diferentes enfermedades neurológicas y trastornos del comportamiento.

¿Cuál crees que es el principal motivo de que hoy en día haya más problemas de salud mental?

No existe una única causa; es el resultado de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. Creo que la pandemia supuso un punto de inflexión, ya que modificó nuestra forma de relacionarnos y puso de manifiesto la importancia del contacto social para nuestro bienestar emocional.

Las nuevas tecnologías son una espada de doble filo. Por un lado, han mejorado la comunicación y el acceso al conocimiento, pero un uso excesivo también puede favorecer el aislamiento, la dependencia de las pantallas y una exposición constante a
estímulos. La interacción social, el ejercicio físico, el descanso adecuado y unos hábitos de vida saludables siguen siendo fundamentales para mantener una buena salud mental y favorecer un envejecimiento saludable.

Eres de un pueblo de aquí de Cuenca, ¿vienes mucho a Motilla del Palancar?

Me encanta ir a mi pueblo, Motilla del Palancar porque allí pasé toda mi infancia y mi adolescencia. Me gusta ver a mis amigos y a mi familia. No voy todo lo que quisiera porque mi trabajo es muy demandante pero voy todo lo que puedo. Y a Cuenca también. Allí he celebrado congresos internacionales y todos los científicos extranjeros que traigo quedan maravillados con la ciudad. Les ha gustado mucho la gastronomía conquense y yo estoy muy orgullosa de lo que me ha dado mi tierra.

Yo ahora mismo vivo en Madrid, estudié Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid y después hice mi tesis en el Instituto Cajal (CSIC). Y luego estuve en Londres, en Cambridge. Más tarde y me fui a Estados Unidos donde trabajé en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y después en Harvard. Me fui de España en 1986 pero me entusiasma mi trabajo. Como digo yo, estoy jubilada pero no retirada.

¿Cómo has recibido el premio que te han otorgado en el Día de Castilla-La Mancha en la Comunidad Valenciana?

Lo he recibido con mucha ilusión. Viene mi familia a celebrarlo al acto de este sábado a las 11:00h en el Auditorio Antonio Cabeza de Paterna. Estoy muy agradecida a la Asociación de Castilla La Mancha en la Comunidad Valenciana por esta distinción que me han otorgado.

Imágenes de Rosario Moratalla durante su carrera