Cinco negocios desaparecidos en Cuenca capital

Del Club Serranía a Casa Santiago o la tienda de Carretería de Pedro Alegría, un artículo para el recuerdo de los negocios que fueron.

Uno nunca sabe cuándo es la última vez que hará algo. Existen negocios que hoy solo viven en la memoria de los conquenses más mayores y en las fotografías, que sirven de testigo de que alguna vez existieron. A pesar de que haga varias décadas que cerraron su persiana para siempre, son muchas las personas que se acuerdan de haber compartido uno u otro momento entre sus paredes. Recuperamos, a través de imágenes, cinco establecimientos desaparecidos de Cuenca capital que durante años formaron parte del paisaje cotidiano de la ciudad y que hoy solo sobreviven en las instantáneas que han recuperado enamorados de esta ciudad como el grupo Descubriendo Cuenca y Miguel Ángel Vila, que han puesto las instantáneas al servicio de este medio de comunicación en un acto de generosidad.

FOTO: Descubriendo Cuenca (Miguel Ángel Vila)

Club Serranía, un espacio de esparcimiento y deporte en pleno centro

El emblemático complejo recreativo, deportivo y social ubicado en la explanada donde hoy en día se celebra el Mercadillo los martes fue durante gran parte del siglo XX uno de los principales punto de encuentro y esparcimiento estival para los conquenses. Fundado por Rafael Araque Pérez, ofrecía instalaciones como piscinas y canchas deportivas. Para muchas personas, en el recuerdo de aquel espacio tuvieron lugar algunos de los momentos más importantes de sus vidas, desde celebraciones de bodas hasta comuniones o comidas familiares. En 2006 el club cerró definitivamente sus puertas tras más de 20 años de servicio y dejó a las más de 500 familias que había abonadas entonces sin estas instalaciones en pleno centro de la capital conquense.

FOTO: Descubriendo Cuenca (Miguel Ángel Vila)

Casa Santiago, bazar de electrónica en el centro de Cuenca

En el espacio que hoy se encuentra la cafetería Carralero en plena calle Carretería antaño estaba ubicada ‘Casa Santiago’, un abazar de electrónica que ofrecía la última tecnología a los conquenses. En una ubicación privilegiada en ese esquinazo de la casa Caballer, uno de los edificios emblemáticos de Cuenca junto al jardinillo de San Francisco, la familia Millán de las Heras construyó su próspero negocio. Aún queda un vestigio de este espacio que ha trascendido de generación en generación hasta nuestros días gracias a una familia de emprendedores que siempre ha creído en Cuenca. Los míticos reyes magos que hoy se ponen a las puertas de Heras, el negocio de moda masculina de José Cobo, estaban originalmente en la puerta de este otro emprendimiento. En panfletos de la época se puede leer como ya entonces las ofertas eran inigualables: «¡Cambie usted su mala radio! Abonamos de 20 a 50 duros por aparatos útiles e inútiles», proclamaban. El próspero negocio estuvo abierto hasta la década de los 80 cuando la nueva generación se hizo cargo y le cambió el nombre a ‘De Hermill’.

FOTO: Descubriendo Cuenca (Miguel Ángel Vila)

Casa Chamón, de mercería a novedades, una tienda para todo

«¿Es usted administrador de sus intereses?», así se publicitaba Casa Chamón, otro de los negocios míticos desaparecidos que se ubacaba en el número 68 de Mariano Catalina. «Visite la acreditada Casa Chamón, que en ella encontrará en el ramo de paquetería, quincalla, mercería y novedades. La más popular por ser la que constantemente recibe las últimas novedades, y al juicio del sinnúmero de clientes que esta casa tiene es la más económica», rezaba la publicidad. Su variado surtido se complementaba con juguetes, bisutería, objetos para regalo y material de electricidad. Inclusive tenían su propia bombilla, la ‘lámpara Chamón’, «la de mejor resultado, menos consumo y más económica». Su propietario, Constantino Chamón Recuenco, falleció a finales del siglo pasado.

FOTO: Descubriendo Cuenca (Miguel Ángel Vila)

Droguería ‘La Aurora’, un negocio de referencia fiel a su esencia hasta el final

Ubicado en el número 26 de la calle Cervantes, este negocio tenía el teléfono 471. Su propietario, Eulogio García Martínez, tenía remedios como «drogas en general, productos químicos, herboristería, materias colorantes, artículos para pintores, perfumería, esencias, brochas, cepillos y artículos de limpieza e insecticidas». El nombre de este negocio venía dado por el nombre de la mujer del propietario. Fue un referente durante muchos años porque todos los productos de limpieza estaba reunido en un solo negocio, un poco al estilo de lo que hoy es ‘Ródenas’. Eulogio, según recuerdan, siempre estaba detrás del mostrador, hecho en madera a juego con los estantes, con su guardapolvo. Hasta su cierre, la tienda mantuvo idéntica su estética, lejos a esa imagen homogénea de lo que hoy se conoce como «aethetic» (estético) de acuerdo a las últimas modas.

La tienda de Carretería de Pedro Alegría

Si alguien quería ir a comprar una bicicleta de la mejor calidad, sabía que su negocio de referencia era la tienda de Pedro Alegría, ubicada en la céntrica Carretería. Los medios de comunicación también confiaban en este negocio, propiedad de una de esos linajes conquensistas al más puro ‘ocho apellidos’. Sin ir más lejos, el diario Ofensiva sorteaba entre sus suscriptores una bicicleta Orbea «de señora o caballero» o bien su importe en metálico en colaboración con este negocio. Alegría era también distribuidor de Guzzi y Lambreta, dos de las marcas de motocicletas más vendidas de Europa de las que este emprendedor era el distribuidor oficial en la provincia. Con agencias en Tarancón, Motilla del Palancar, San Clemente y Priego, Pedro Alegría alcanzó a toda la provincia con «una gama de vehículos al alcance de todos los públicos».