El primer sueldo se gana en el pueblo: jóvenes que trabajan sin renunciar al verano en Cuenca

Manuel Plaza y Lucía Martínez afrontan en Carrascosa del Campo su primera experiencia laboral para ganar dinero a la vez que siguen disfrutando del pueblo en época estival.

Los pueblos de la provincia de Cuenca vuelven a llenarse cada verano. Regresan quienes viven durante el resto del año en otras ciudades, las calles recuperan el bullicio, las piscinas se convierten en punto de encuentro y las noches se alargan entre amigos que quizá llevaban meses sin verse. Pero el verano también trae consigo otra realidad: la de los jóvenes que aprovechan estos meses para estrenarse en el mundo laboral, ganar su primer sueldo, ahorrar para el futuro y comenzar a sumar experiencia. Y algunos consiguen hacerlo sin renunciar al pueblo. Es el caso de Manuel Plaza y Lucía Martínez, dos jóvenes vinculados a Carrascosa del Campo que este verano afrontan allí su primer trabajo.

Aunque sus obligaciones son diferentes, tienen en común el querer trabajar en el pueblo. Manuel pasa sus mañanas rodeado de alrededor de 60 niños y niñas en la ludoteca de Campos del Paraíso, mientras que Lucía cambia las aulas de la Facultad de Derecho por la piscina municipal, donde trabaja por primera vez como socorrista.

Para Manuel, que vive en Torrent y es técnico superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva, trabajar este verano supone la oportunidad de «probar algo nuevo y seguir sumando experiencias como monitor», pero esta vez en el pueblo y durante la época estival.

La decisión de hacerlo en Carrascosa del Campo era clara para el joven: si trabajaba durante estos meses, quería hacerlo allí. «Con tal de poder disfrutar del pueblo en esta época», ha explicado a VOCES DE CUENCA. Cuando se le planteó la posibilidad de incorporarse como monitor, no necesitó demasiado tiempo para decidirse. Al fin y al cabo, ha destacado, suponía trabajar con niños a los que ya conocía y hacerlo «en un entorno por el que siempre me he movido».

Su día a día transcurre entre juegos, deporte y actividad física. Más allá de entretener a los pequeños durante las vacaciones escolares, Manuel entiende su trabajo como una continuación de su educación a través de actividades que les permitan divertirse y compartir tiempo con sus compañeros. Su titulación le permite ejercer como monitor y, además, convierte este primer empleo en una experiencia relacionada directamente con su formación.

Sin embargo, poder seguir viviendo el verano en Carrascosa es un factor importante para el joven. De cara al futuro no descarta volver a trabajar durante los próximos meses estivales, aunque si lo hace será en su pueblo. «Solo contemplo trabajar en verano si es en el pueblo, ya que para mí es muy necesario pasar tiempo aquí», ha reconocido.

Ahorrar para el Erasmus desde la piscina del pueblo

Por su parte, el verano laboral de Lucía Martínez transcurre junto al agua. Estudia Derecho en Cuenca y este año comenzará tercero de carrera. Este verano se ha estrenado oficialmente en el mundo laboral como socorrista de la piscina municipal de Carrascosa del Campo, aunque el título necesario para ejercer lo obtuvo hace ya dos años.

Su motivación para buscar trabajo era ahorrar, ya que el próximo curso se marchará de Erasmus y sabe que la experiencia supondrá un importante gasto económico. Por ello decidió aprovechar los meses de verano, una época en la que habitualmente permanece en Carrascosa, para intentar ganar algo de dinero.

Aunque presentó solicitudes en tiendas y supermercados de Cuenca, su primera opción siempre fue quedarse en el pueblo. «No me rentaba mucho porque yo quería el pueblo. Como estoy aquí básicamente los dos meses, era mucho más cómodo trabajar aquí», ha explicado. En su caso, estar de socorrista «es como si no trabajara. Estoy con los amigos, estoy en la piscina».

Con el título obtenido dos años atrás, Lucía presentó una instancia y acudió personalmente al Ayuntamiento para entregar la documentación. Después llegó la espera, incluso pensó que finalmente no había sido seleccionada. La llamada llegó apenas dos días antes de que comenzara su trabajo: «Me dijeron: “Lucía, tienes que abrir”. Y yo: “Ah, pues mira qué bien”».

Desde que la piscina abrió sus puertas el pasado 27 de junio, sus jornadas incluyen la vigilancia de los bañistas, la limpieza de las instalaciones y la medición de los niveles de cloro. Durante julio se turna semanalmente con otra socorrista y, en agosto, ambas se repartirán periodos de alrededor de doce días consecutivos hasta que la piscina cierre sus puertas el 31 de agosto.

Lucía ha asegurado que esta última fórmula le permite compaginar las responsabilidades de su primer trabajo con el verano y con sus amigos. Una vez que septiembre comenzará su Erasmus, del que espera regresar en junio.

Lucía tiene claro dónde le gustaría volver a trabajar el próximo verano. «Si puedo y si me cogen, yo de socorrista en el pueblo. Lo tengo muy claro. Cualquier trabajo que sea en el pueblo y no me tenga que desplazar, mejor», ha resaltado.