Pedro Navarro deja la presidencia del CD Quintanar del Rey tras siete años al frente

El ya expresidente y su directiva, que ha dimitido en bloque junto a él, deja un club "perfectamente saneado" y con todos los pagos al día.

El hasta ahora presidente del CD Quintanar del Rey, Pedro Navarro, ha dimitido al frente del club tras siete años en el cargo, una decisión que, según ha explicado, «no viene de ahora, ni mucho menos», sino que estaba «más que meditada» desde hace tiempo. Navarro ha detallado que ya valoraban dar un paso al lado anteriormente, aunque el ascenso del equipo el pasado año les llevó a continuar. «Es verdad que el año pasado con el tema del ascenso decidimos continuar, pero es una decisión que se toma hace ya tiempo y creo que ya toca», ha señalado.

Junto a la marcha de Navarro el club se queda en ‘sede vacante’ con una dimisión en bloque de la directiva. A pesar de lo que pudiera parecer un momento complicado para el club tras su reciente descenso a Tercera Federación, el ya expresidente asegura que «va a ser mucho más fácil porque la tercera división la conocemos muy bien» aunque señala que «no hay que bajar los brazos y hay que seguir trabajando». Para continuar apoyando a su club, tanto Navarro como su directiva han tendido su mano «a quien quiera coger el toro por los cuernos» y ponen toda su experiencia como directiva a su servicio.

De cara al futuro inmediato, su prioridad pasa por dejar todo en orden. Explica que el club queda «perfectamente saneado» y que esta misma mañana «hemos estado pagándoles todo a los jugadores hasta el último día trabajado y despidiéndonos de ellos». Aunque aún quedan por cuadrar los últimos números espera dejar cierto superávit, «no hablamos de cantidades altas, pero si se quedan dos, tres o cuatro mil euros viene bien para iniciar; cuando se inicia todo es muy complejo hasta que vas recibiendo dinero de socios, patrocinadores y subvenciones, que tardan en llegar». «El que venga puede estar con la conciencia muy tranquila de que aquí no se debe un euro a nadie», ha zanjado.

El exdirigente ha reconocido el desgaste personal que le ha supuesto el cargo, subrayando que su implicación ha sido máxima y que le ha costado «el tiempo, el dinero y la salud». En su caso, recalca que aunque no se trata de un trabajo remunerado «soy una persona que me involucro muchísimo con todo lo que hago y que pongo de mi parte lo que puedo y más». Una máxima con la que él y su equipo, que se marcha con él, han seguido hasta el final «no te das cuenta de lo que supone para ti que toda esa gente esté trabajando y colaborando hasta que llegan estos momentos y valoras todo lo que han hecho y agradecido».

Su legado, lo tiene claro: «nada de egos». Navarro cierra la etapa y espera que le recuerden «como una buena persona que le gusta trabajar y todo lo que ha hecho ha sido de manera totalmente desinteresada». Tras siete años y con su directiva al frente, el Quintanar ha conseguido crecer hasta llegar a la mejor categoría en la que han competido, Segunda Federación. Una categoría que se les ha escapado entre las manos, algo que espera que cambie porque «Quintanar del Rey es un pueblo muy exigente, una afición muy exigente y no nos cabe en la cabeza estar en una posición cómoda en la categoría». Un estilo que aunque asegura que es «respetable» no cuadra con sus «altas aspiraciones» que de haber continuado se hubieran encaminado a volver a ascender «lo tengo claro, si yo continuase, haría un proyecto mínimo para jugar playoff e intentar subir otra vez a la categoría», aunque señala que su decisión es «irrevocable».

En lo deportivo, ha calificado la temporada como «muy bonita», pese al desenlace del descenso, y ha valorado positivamente el trabajo de los técnicos, jugadores, aficionados así como de todos los que han contribuido a que el equipo crezca. «Creo que el trabajo ha sido muy bueno pero las cosas no han salido, el fútbol no ha sido justo con nosotros», sentencia. Navarro no se desvinculará del todo del club, al que seguirá ligado como aficionado, y concluye al afirmar que «Quintanar del Rey me ha dado muchísimo y ahora hay que vivirlo desde otra perspectiva».