La más joven de las procesiones de la Semana Santa de Cuenca, la procesión de El Duelo, vuelve este Sábado Santo a Cuenca con su tono contenido que sabe ser simultáneamente sobrio y luminoso. A las siete de la tarde sale entre el sonido de una matraca y de las carracas con una única hermandad y una única imagen, la Nuestra Señora de los Dolores con las Santas Marías, rumbo a la Catedral por el corazón del Casco Antiguo. En el templo el desfile no muere, se transforma en la Vigilia Pascual.
Al llegar a la iglesia de San Andrés, la hermandad del Resucitado entregará a la cofradía sabatina el Cirio que se encenderá después en la Vigilia Pascual. Esta corresponderá con el ramo de flores que al día siguiente se depositará en el Monumento al Nazareno. Interesante es el previo caminar por la Puerta de Valencia o los quiebros por El Salvador así como la llegada la Plaza Mayor.
La música será asunto de la Agrupación Alfonso Octavas, que estrena en procesión la obra ‘Marías’ compuesta por Manuel Millán y cuyo repertorio se compone en exclusiva de obras creadas para este desfile por parte de creadores locales. En San Felipe Neri se escuchará al Coro del Conservatorio y tanto en la Plaza Mayor como en el interior de la Catedral al coro de la Capilla de Música catedralicia.














