La asociación Hispania Nostra ha incluido el Jardinillo de San Francisco, ubicado en la Plaza de la Hispanidad de Cuenca, en su Lista Roja de Patrimonio en Peligro, que recoge aquellos elementos del Patrimonio Histórico español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.
El motivo de la inclusión, que se ha producido a fecha de 15 de julio de 2026, es por el anteproyecto del Ayuntamiento de Cuenca para la reurbanización de la calle Carretería y la zona Centro de la ciudad, en la que, a priori, pretende eliminar la verja de este espacio verde que alberga en su interior el monumento a los soldados conquenses caídos en África.
Según ha informado la asociación en su página web, el proyecto de urbanización de esta zona, que el Colegio de Arquitectos, la Agrupación de Urbanistas de Castilla- La Mancha, la RACAL y todos los grupos políticos de la oposición en el Pleno Municipal «han considerado opaco, desprovisto de participación y sin convocatoria de concurso público», prevé desmantelar la forja de 120 años de antigüedad y abrir tres caminos que lo crucen.
El motivo por el que se ha incluido en la Lista Roja es que, según la asociación, dejar este espacio «tan pequeño y con una densidad peatonal tan elevada abierto será el fin del jardín y sus árboles centenarios», además de que «desprotege» la escultura. En concreto, según refleja la memoria del proyecto, el propósito fundamental es eliminar la imagen actual de «rotonda» o cruce viario que tiene el jardín de la Plaza de la Hispanidad y abrir este espacio ajardinado «para convertirlo en una zona de disfrute vivencial y habitable para los ciudadanos» más allá de su aspecto ornamental.
El borrador del proyecto indica que, para facilitar la entrada, se procederá a la eliminación total del vallado o barandilla perimetral que actualmente rodea el parterre. En su lugar, se creará una red de senderos y caminos peatonales interiores con suelo de terrizo (pavimento compactado estabilizado con cal) que permitirán atravesar la zona verde de un lado a otro.
Esta medida provocó las críticas tanto de la Asociación de Vecinos del Centro de Cuenca como de toda la oposición municipal en el Consistorio conquense y diferentes colegios profesionales. Por ello, durante el periodo de exposición publica del proyecto, los vecinos de Centro recogieron firmas para recabar apoyos vecinales bajo tres reivindicaciones principales: la “protección íntegra del Jardinillo”, una mayor “participación ciudadana” en las decisiones urbanísticas y la ejecución de una “Plaza de Cánovas de calidad”, con el fin de presentarlas como alegaciones al proyecto.
Asimismo, el grupo municipal Vox presentó una moción en el pleno ordinario del mes de junio para solicitar a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declarar este espacio verde como Bien de Interés Cultural (BIC), que fue aprobada por trece votos a favor de los grupos de Vox, PP y Cuenca en Marcha frente a once en contra de PSOE y Cuenca Nos Une.
Hispania Nostra ha destacado que el estado de conservación de la escultura central es «relativamente bueno» aunque presenta la patología propia del paso del tiempo: suciedad por contaminación y efecto de agentes atmosféricos, así como oxidación de sus elementos metálicos. Sin embargo, han señalado que el estado de la reja del cerramiento perimetral es «deficiente» y ha perdido varios de los elementos y adornos que la componen.
Historia
El Campo de San Francisco fue un terreno perteneciente al espacio público contiguo al desaparecido convento de San Francisco, fundado en el siglo XIV y desamortizado en 1836. Su último vestigio fue demolido en 1961 (parroquia de San Esteban). En los diez últimos años del siglo XIX, se produjo una notable modificación urbanística para adaptar el Campo de San Francisco a las nuevas exigencias de la ciudad moderna.
La popular glorieta-jardín de San Francisco fue utilizada para construir el Palacio Provincial (1889-1893). Para resolver la intersección de las calles que confluían en el lugar y generar un espacio digno de acceso al corazón de la ciudad moderna, se diseñó hacia 1906 el pequeño jardinillo triangular. En 1926 se inauguró el monumento en recuerdo a los soldados de la provincia de Cuenca que murieron en África en la segunda guerra de Marruecos o guerra del Rif, conflicto que originó miles de muertos, centenares de heridos y desaparecidos, entre ellos, un buen número de conquenses.
El espacio tuvo diferentes denominaciones, entre 1920-1931 se llamó plaza de la Infanta Paz, en homenaje a la hermana de Alfonso XII, que pasó largas temporadas en Cuenca en su residencia Villa Paz, en el término de Saelices; escritora aficionada, dedicó varias páginas a la ciudad, además de participar en iniciativas de carácter benéfico. Durante la Segunda República fue llamada plaza del Capitán Galán y cambió su denominación a plaza del Generalísimo o del Caudillo durante el franquismo. Desde 1975 se llama Plaza de la Hispanidad.
El Jardinillo de San Francisco se configura como un espacio verde urbano aislado de planta sensiblemente triangular, situado estratégicamente para resolver la intersección de las calles Carretería y Aguirre. Su disposición sirve de antesala o bienvenida al corazón del ensanche que configura el centro de la ciudad baja de Cuenca.
Su diseño responde al modelo de «salón urbano» de influencia francesa e inglesa de finales del siglo XIX, concebido en el marco del contexto higienista y renovador propio de su época. En su interior convive una selección de árboles singulares centenarios a modo de arboreto: dos cedros, posiblemente los árboles más longevos de la ciudad, un ejemplar de fotinia, tres palmeras que le confieren un carácter mediterráneo y evocan la tradición paisajística de levante, una pícea excelsa que sobrepasa a los demás en altura y dos pinos negrales plantados en 1926, coincidiendo con la inauguración del conjunto escultórico.
En su punto central se halla la escultura monumental realizada en mármol, piedra y bronce, en recuerdo a los soldados de la provincia de Cuenca que murieron en África, descrita por su autor, Luis Marco Pérez: «…represento figura alegórica de la Gloria que acoge en su seno el cuerpo inerte del héroe que ofrendó su vida defendiendo el honor patrio y que lo ofrece su hermano que pletórico de vida continuará luchando defendiendo tan santa causa. En la parte posterior del pedestal represento a la madre que ofrece su hijo a la Patria y que será el soldado del futuro. Y como complemento a lo descrito, en la parte anterior del pedestal, la inscripción y el escudo de Cuenca; en los lados laterales del mismo los escudos de las armas combatientes y orlando el zócalo motivos de piñas, simbolizando la flora de este país. La altura total de esta obra será de siete metros.»
El Jardinillo de San Francisco, desde una perspectiva histórica y tipológica, representa el último vestigio vivo del urbanismo romántico decimonónico en el centro de Cuenca, manteniendo una configuración morfológica única y distintiva de una época. A este interés formal se suma su dimensión ambiental y de paisaje urbano, actuando como un conector ecológico y un oasis bioclimático maduro inserto en la trama consolidada. Su mayor relevancia radica en su valor social y en la memoria colectiva del ciudadano; un paisaje identitario y afectivo que ha configurado el imaginario urbano de generaciones de conquenses, convirtiendo este reducto botánico en un monumento histórico inmaterial y vivo.












