La Cuenca del año 1966 albergaba la ilusión de unos cuantos artistas contemporáneos que querían que la ciudad entre dos hoces fuera referente en el mundo del arte moderno.
De ahí que el artista Fernando Zóbel hiciera realidad su sueño y fundara el Museo Nacional de Arte Abstracto en Cuenca ese año, situado en las Casas Colgadas. Con la colaboración de Gustavo Torner y Gerardo Rueda, junto a la de otros artistas, el museo constituyó una iniciativa pionera, ya que, hasta la década de los ochenta del siglo pasado, España apenas contaba con instituciones –públicas o privadas– dedicadas a coleccionar y exhibir públicamente arte contemporáneo –abstracto, en este caso– en condiciones museográficas modernas.
Según la Fundación Juan Marcha, entidad a la que en 1980 Zóbel donó su colección de pintura, escultura, dibujo y obra gráfica, así como su biblioteca personal y un conjunto con sus diarios y más de ciento treinta cuadernos de apuntes, la inauguración de este museo se trataba de un verdadero artist-run space, una expresión que entretanto ha hecho fortuna precisamente para definir los espacios creados por artistas en Europa y Estados Unidos a partir de la década de los sesenta, que son aquellos con los que la iniciativa conquense guarda mayor similitud: el museo fue, sobre todo, un lugar enteramente concebido, creado y sostenido por artistas.
Además, nació al margen de la política cultural oficial de un país que aún tardaría diez años en vivir en un régimen democrático, en unos espacios muy singulares cedidos por el ayuntamiento de una pequeña ciudad de provincias.
La Cuenca de aquel año vivía, por tanto, un momento «de gran intensidad, muy esperanzado», en el cual habían confluido las obras de los mejores artistas del momento que pertenecían a la colección de Fernando Zóbel, «y la iba aumentando con la aparición de Millares, Eusebio Sempere, Gerardo Rueda, Antonio Lorenzo». Así la define el artista conquense José María Yturralde en el documental «Las memorias» de la Fundación Juan March, creado desde el Programa Educativo del museo durante la pandemia y dirigido por David Plaza.
🎨¿Cómo era el ambiente en Cuenca cuando se creó el Museo de Arte Abstracto Español?
— Fundación Juan March (@la_march_madrid) April 4, 2026
👨🎨Nos lo cuenta José María Yturralde, artista pic.twitter.com/Du72KUde6j
En ese momento, además, todos estos artistas se fueron comprando casas en Cuenca «y aquello se fue poblando de personajes que no solamente eran grandes artistas, sino que atraían a un mundo intelectual muy elevado, de pensamiento y obra». «Era un momento muy feliz y muy interesante», ha destacado Yturralde.
Este proyecto de «historia oral», concebido y comisariado por David Plaza Sagrado, trata de reconstruir el pasado reciente del museo a través de los recuerdos de vecinos, artistas y personas ligadas a la institución, y se puede ver en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca.













