La cárcel de Cuenca continúa con los trabajos de mejora con los que modernizarán sus instalaciones, gracias a una reforma integral de 3,75 millones de euros. Debido a esas obras, la mayoría de los presos han sido trasladados a otros centros, sin embargo, el trabajo de los trabajadores sociales continúa. “Tenemos muy poquitos internos, pero con el resto sí que estamos trabajando con los terceros grados, con libertades condicionales y con las suspensiones de condena. Llevamos muchos expedientes”, han asegurado a Voces de Cuenca desde el departamento de trabajo social del centro penitenciario.
Los trabajadores sociales son una parte fundamental durante el proceso de reinserción. Su trabajo comienza desde el primer momento en el que una persona ingresa en prisión. Según han explicado desde el departamento de trabajo social del centro penitenciario de Cuenca, su labor comienza con una valoración inicial a través de la cual, conocen a la persona, valoran carencias, sus dificultades, su contexto y qué les ha llevado a prisión para comprender qué factores han influido en la comisión del delito. Este diagnóstico resulta clave para diseñar un itinerario que permita su futura reinserción.
Programas de tratamiento
Ese itinerario son los programas de tratamiento a través de los cuales este tipo de profesiones intervienen para poder plantear una salida en semi libertad con el apoyo de otros recursos externos o una vez cumplan la condena completa, estén preparados con mejores condiciones de las que tenían al entrar. Los programas de tratamiento, que están establecidos con una serie de actividades y de sesiones terapéuticas, se han convertido en el pilar fundamental del modelo de reinserción. Desde el departamento de trabajo social del centro penitenciario de Cuenca, sus trabajadores explican que su trabajo consiste en intervenir para mejorar las condiciones de salida.
Estos programas están diseñados en función del tipo de delito por lo que existen intervenciones específicas para drogodependencias, violencia de género, delitos económicos…. El objetivo es claro: actuar sobre las causas profundas del delito para reducir el riesgo de reincidencia.
Los trabajadores sociales no trabajan solos, sino que lo hacen en equipo con el resto de profesionales, psicólogos, dirección, subdirección, jefe de servicio exterior… Aseguran que es un trabajo muy estrecho y coordinado porque están trabajando con la misma persona. Además, participan en la toma de decisiones respecto a salidas de permiso, a clasificaciones de grado, progresiones de grado y a la intervención que se debe hacer.
Los programas no son obligatorios, pero desde el departamento de trabajadores sociales de la cárcel de Cuenca aseguran que hay muy poca gente que dice que no. Participar en esos programas incluye reconocer la pena lo que un principio, echa atrás a algunos reclusos. “Al principio la negación suele ser lo más habitual, pero cuando estas horas con ellos son en despacho, de motivación y de asunción de responsabilidad, pues al final se dan cuenta que necesitan este programa y la mayoría participan”, explican desde el departamento.
Los trabajadores sociales trabajan con los presos dentro y fuera de prisión, su trabajo es continúo. También están en contacto con la familia y el entorno sobre todo cuando optan a permisos de salida, “ahí te pones en contacto pues o con la familia o con determinados recursos donde puedan disfrutar esos permisos”, aseguran los trabajadores sociales.Además, también llevan a cabo programas en el servicio de gestión de penas que se producen cuando el juez da alternativas a los acusados antes de entrar en prisión.
Que el paso por prisión sirva para algo más que el castigo
“Que el paso por prisión sirva para algo más que el castigo” es una de las ideas que resume la filosofía de este modelo que no está exento de dificultades. Lo más frustrante, aseguran es ver que una vez salen, el entorno no les acompaña ni apoyo y caen de nuevo. Sin embargo, en muchas ocasiones han comprobado que los programas sirven como terapia de choque y sí aplican lo que han aprendido o los hábitos adquiridos. Lamentan que en muchos casos los presos se encuentran con los prejuicios de la gente. Los trabajadores sociales del centro penitenciario de Cuenca defienden que “las personas inmersas en un proceso que no nacen así, sino que muchas veces son causa de las circunstancias”.
Aseguran que este tipo de programas permite profundizar en el por qué de lo sucedido y tratar la causa para que no vuelva a suceder. Añaden además que tienen “muchísimos expedientes de condenas suspendidas donde se ha hecho una labor preventiva y se ha apostado por esto”, lo que indica que esta forma de trabajo está funcionando.















