El verano es sinónimo de vacaciones para miles de familias, pero también plantea una preocupación entre quienes conviven con un animal de compañía: encontrar un lugar donde dejarlo con la tranquilidad de que estará bien atendido. Con esa idea nació hace ahora tres años Hotel MiMascota, un hotel y guardería para perros y gatos que, desde su apertura, ha ido creciendo hasta convertirse en un servicio cada vez más demandado durante los meses estivales.
Detrás del proyecto se encuentran dos hermanas que gestionan el negocio de forma íntegra y que han hecho del bienestar animal el eje de su trabajo diario. Además del servicio de hotel para estancias de varios días, ofrecen guardería para aquellos propietarios que necesitan dejar a sus mascotas durante la jornada laboral, así como un servicio de peluquería, ha señalado Laura Mozos, una de las gerentes del espacio, a VOCES DE CUENCA.
El establecimiento dispone de diez habitaciones para alojar a las mascotas en el hotel, aunque la capacidad varía en función de las necesidades de cada animal, pudiendo alcanzar alrededor de 35 plazas. «No todos los perros presentan el mismo comportamiento ni las mismas necesidades de convivencia», ha explicado Mozos. Algunos comparten espacios, mientras que otros permanecen en habitaciones individuales para garantizar su comodidad y seguridad. Incluso una de las estancias está integrada en la zona donde las responsables realizan guardias permanentes, permitiendo una atención continua las 24 horas del día.
La gerente ha destacado que la especialidad del centro son los perros y los gatos, aunque durante estos años también han llegado a cuidar otros animales, como cabras. «Lo único es que tenemos que acondicionar el sitio», ha resaltado. Para poder acceder al hotel, los condicionantes es que los animales estén vacunados, desparasitados y ser sociables con las personas. Sin embargo, no es necesario que lo sean con otros perros, ya que cada uno recibe un trato individualizado y nunca se les obliga a compartir espacios si eso puede generarles estrés o conflictos.
Esa atención personalizada es una de las señas de identidad del establecimiento. La rutina comienza cada mañana muy temprano con la limpieza de habitaciones, la alimentación, la administración de medicación cuando es necesaria y la salida de los perros a los patios de recreo. A ello se suman juegos, paseos y un contacto permanente con los propietarios mediante fotografías, vídeos e información sobre el estado de sus mascotas, incluso cuando la adaptación resulta más complicada de lo habitual.

Mozos ha subrayado que la experiencia durante estos tres años les ha permitido conocer mucho mejor el comportamiento de los animales. Si al principio cada nuevo ingreso suponía una incertidumbre, hoy en día asegura que el manejo resulta mucho más natural gracias a la experiencia adquirida. «Es muy bonita y muy increíble. No imaginábamos que íbamos a llegar a tanto y a cuidar a tantos perretes. El manejo ahora es totalmente distinto, ahora va todo rodado y es una maravilla», ha resaltado Laura Mozos.
Aforo completo en verano
La gerente ha resaltado que la actividad también cambia según la época del año. Durante el invierno predominan los servicios de guardería y peluquería, mientras que en verano el hotel alcanza prácticamente el lleno desde junio hasta septiembre debido al incremento de los desplazamientos vacacionales.
Sin embargo, junto a las historias positivas también existen situaciones difíciles. La responsable ha admitido que, en alguna ocasión, algunos propietarios no regresaron a recoger a sus animales en el plazo previsto. Uno de los casos más llamativos fue el de un border collie que permaneció durante meses en las instalaciones mientras intentaban localizar a su dueño. Finalmente consiguieron que regresara con él, aunque reconocen que aquella experiencia «fue traumática» y les llevó a endurecer los protocolos de admisión.
Desde entonces exigen toda la documentación sanitaria al día antes de aceptar cualquier estancia, una medida que consideran fundamental para evitar posibles abandonos encubiertos. Incluso una de las perras que llegó inicialmente para una estancia temporal terminó siendo cedida definitivamente y hoy forma parte de la familia de Laura. «Cuando tienen todo al día, es más difícil que lo dejen ahí, y muchas veces se nota la intención que tienen», ha apuntado la gerente.
La experiencia también les ha servido para perfeccionar la adaptación de los nuevos huéspedes. Mozos ha recordado que uno de los primeros perros que recibieron tuvo que regresar con su propietario porque el proceso de acogida no fue el adecuado. Ahora el protocolo comienza siempre con un periodo de contacto en el patio, juegos, premios y tiempo para generar confianza antes de llevar al animal a su habitación, un procedimiento que, asegura, ha evitado volver a vivir una situación similar.
Además de su actividad empresarial, Hotel Mi Mascota mantiene una colaboración con el albergue provincial actuando como casa de acogida temporal para algunos animales. La gerente ha apuntado que en la actualidad alojan dos perros procedentes de este servicio mientras encuentran una adopción definitiva. «Al final voy a tener más perros en mi casa que en el hotel», ha bromeado Mozos.
De cara al verano, el principal consejo que traslada Laura a los propietarios es que no esperen al mismo día del viaje para dejar a sus mascotas en una residencia. Recomienda realizar pequeñas estancias previas para facilitar la adaptación y pedir siempre fotografías o vídeos durante la estancia para comprobar de primera mano cómo se encuentra el animal.













