Cuando una obra de arte de Cuenca fue la imagen del décimo de la Lotería de Navidad

En 1998 los décimos reproujeron una tabla de Juan de Borgoña procedente de Carboneras de Guadazaón que forma parte de la colección permanente del Museo-Tesoro de la Catedral

Los décimos del Sorteo Extraordinario de Navidad de la Lotería de Navidad que se celebra este lunes están ilustrados por la obra aerística La Natividad de la Virgen, del pintor madrileño Juan García de Miranda (1677-1749). Se trata de un óleo sobre lienzo propiedad del Museo del Prado de Madrid, pero depositado en el Museo de Salamanca, que representa el nacimiento de la Virgen María.

«En primer plano vemos a la recién nacida, rodeada por dos mujeres y un ángel. Detrás, otra mujer se dirige hacia el lecho donde está recostada Santa Ana, a quien acompaña su esposo, San Joaquín. Una intensa luz ilumina la escena, dotándola de un ambiente sobrenatural. Los efectos de ese claroscuro, unidos a la intensidad del color —especialmente el rojo del dosel, la cama y los vestidos—, hacen que la mirada del espectador se dirija hacia la futura madre de Jesucristo», describe con rigor y precisión el dossier de prensa difundido por la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado.

El mismo documento explica que Juan García de Miranda era manco de nacimiento, por lo que pintaba siempre con la mano izquierda. Tuvo acceso a las colecciones reales, donde conoció la obra de grandes maestros como Velázquez o Rubens, y en 1714 realizó un retrato de María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa de Felipe V. Tras el incendio del Real Alcázar de Madrid, en 1734, se convirtió en restaurador oficial de los lienzos que se habían salvado del fuego y llegó a ser nombrado pintor de cámara.

La obra de García de Miranda es un nuevo eslabón de una larga cadena que comienza en 1960, cuando se inició la tradición de incluir obras de arte sacro en la «capilla» (el recuadro izquierdo del billete). Desde entonces, la Lotería de Navidad ha servido como una «pinacoteca ambulante» para difundir el patrimonio nacional. 

Y en 1998 fue una obra de arte conquense la que ocupó esa capilla y obtuvo una promoción y difusión dificílmente igualable por otros soportes o medios. El texto que aparecía en cada décimo la presentaba así: «ARTE EN LAS CATEDRALES ESPAÑOLAS
El Nacimiento de Jesús es una tabla, procedente del Convento de Santa Cruz, realizada en el S. XVI por el pintor flamenco Juan de Borgoña. Catedral de Cuenca».

Sí, la imagen del cuartel fue una de ocho tablas de Juan de Borgoña procedentes del desaparecido convento de Santa Cruz los Dominicos de Carboneras de Guadazaón, del que solo queda la iglesia, el panteón de los primeros Marqueses de Moya. Una Natividad que es un sobresaliente ejemplo del arte renacentista del que tan buenos testimonios hay en Cuenca -como los trabajos de Yañez de la Almedina o Martín Gómez el Viejo- y que se expone habitualmente en el Museo-Tesoro Catedral de Cuenca, el centro emplazado en el Palacio Episcopal que anteriormente se llamó Museo Diocesano.

El habitualmente es necesario porque en estos momentos coyunturalmente no se puede ver en Cuenca, sino en Toledo. La obra ha sido cedida para la exposición temporal Maniera que acogé el toledano Museo del Greco del 12 de noviembre de 2025 al 15 de febrero de 2026 y que hace un recorrido por la pintura toledana del siglo XVI, por los creadores que trabajaron en la ciudad antes de la llegada del genio cretense.

El recorrido se inicia presisamente con Juan de Borgoña (fl. 1495-1536), pintor de origen francés que fue el protagonista indiscutible del panorama artístico de la ciudad a comienzos del siglo XVI. Mucho se ha debatido sobre su posible viaje formativo a Italia, donde habría conocido de primera mano la obra de artistas como Ghirlandaio, con quien más se ha relacionado su estilo. En Toledo trabajará fundamentalmente en la Catedral, donde será el pintor predilecto del cardenal Cisneros, para quien realizará sus mejores obras. Estas suponen la introducción de los modelos del quattrocentto italiano: composiciones equilibradas, fondos arquitectónicos de inspiración clásica y figuras serenas con un elegante uso del color y la luz. No obstante, también tendrá que adaptarse al gusto de la clientela toledana, que en muchos casos seguirá aferrada a la estética de la pintura flamenca imperante hasta el momento.

La tabla de la Natividad que tanta suerte dio a los agraciados del Gordo de 1998, el 21856, es un ejemplo del brillante concepto artístico de Borgoña y estas Navidades es precisamente la imagen de la felicitación navideña de Museo del Greco.