El Museo de Cuenca (Arqueológico) acoge este jueves 11 de junio a las 17:30 horas la conferencia ‘De iglesias y monasterios. Una aproximación arqueológica al paisaje del centro peninsular en el período visigodo’, una actividad que se enmarca en el ciclo Después de Roma. La Tardoantigüedad en la provincia de Cuenca que se viene desarrollando durante el primer semestre de este año.
La charla tendrá lugar en la Sala Segóbriga del Museo de Cuenca (calle Obispo Valero, 12), y contará con la participación de Pilar Diarte Blasco, científica titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y Manuel Castro Priego, profesor titular de Arqueología de la Universidad de Alcalá de Henares. La entrada será libre hasta completar aforo. Organizada por el Museo de Cuenca junto a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Cuenca, la Delegación Provincial de Educación, Cultura y Deportes y la Universidad de Castilla-La Mancha, la conferencia abordará las transformaciones territoriales y sociales que experimentó el centro peninsular durante la época visigoda.
Los ponentes explicarán cómo iglesias y monasterios se convirtieron en elementos clave de este proceso histórico, desempeñando funciones que iban mucho más allá del ámbito religioso. Estos espacios actuaron como centros de reorganización territorial y de consolidación de nuevas estructuras de poder en un contexto de profundos cambios tras el final del mundo romano. La intervención se apoyará en estudios arqueológicos desarrollados en proyectos financiados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Estas investigaciones han permitido identificar patrones de implantación de fundaciones religiosas y analizar su relación con importantes núcleos urbanos de la época, como Ercávica, Complutum o Toledo, así como con ciudades de nueva creación durante el reino visigodo, entre ellas Recópolis.
Asimismo, los trabajos arqueológicos revelan un panorama social diverso en el que las conexiones entre ciudades y áreas rurales, junto con las redes de comercio y consumo, favorecieron la aparición de nuevas élites vinculadas a estos espacios religiosos. Según destacan los investigadores, este enfoque permite comprender mejor la complejidad de las dinámicas de poder y de organización social que caracterizaron el centro de la Península entre los siglos VI y VII. De este modo, la conferencia aporta otra mirada sobre el paisaje visigodo y subraya el papel de iglesias y monasterios como catalizadores de cambios urbanos y rurales, así como su influencia en la construcción de nuevas identidades sociales y en la reorganización de las comunidades de la época.













