Desde que se anunció a través de los medios de comunicación y de las reuniones entre Ayuntamiento, asociaciones vecinales y sectores profesionales cómo sería el proyecto de Carretería, la polémica ha estado servida. Cruces de acusaciones en redes sociales, recogidas de firmas e intercambios de opiniones crudas entre los políticos de la ciudad han marcado el pulso informativo de Cuenca en las últimas semanas. Aunque han alzado la voz asociaciones de vecinos, particulares, representantes sociales y responsables políticos, era necesario acercarse a la calle y preguntarles a los conquenses cuánto sabían del proyecto de Carretería, cómo lo valoraban, qué cambiarían y si consideraban que la campaña informativa se había llevado a cabo correctamente.
Voces de Cuenca salió a esta céntrica vía que se prevé que cambie radicalmente su imagen para conocer de primera mano qué es lo que pensaban los conquenses y ejercer de altavoz, dentro de sus funciones como medio de vocación plural y abierto a la participación de la audiencia. La encuesta se realizó tanto en Carretería como en calles aledañas, tales como Juan Correcher, Hermanos Valdés y José Cobo. En total, se ha abordado a 35 personas en distintos puntos del centro urbano. De ellas, 11 aseguraron no conocer el proyecto, 14 rechazaron participar en la entrevista y 10 personas sí accedieron a responder en profundidad, cuyas opiniones configuran esta muestra cualitativa.
Con el objetivo de que la muestra fuera lo más heterogénea posible se ha encuestado a ciudadanos en una horquilla de edad que va desde los 29 hasta los 92 años. Aproximadamente un 40% de los participantes tiene más de 65 años, un 40% se sitúa en la franja de mediana edad (entre 40 y 65 años) y el 20% restante corresponde a menores de 40 años, lo que permite recoger percepciones de distintos grupos generacionales. En cuanto al sexo, la participación se reparte de forma equilibrada, con una ligera mayoría femenina de siete mujeres (70%) frente a tres hombres (30%). Respecto al origen, alrededor de un 80% de los entrevistados son nacidos en Cuenca, mientras que el 20% procede de otras provincias, aunque en su mayoría llevan décadas residiendo en la ciudad y se consideran plenamente integrados en ella. En términos de residencia, el 90% de los participantes vive actualmente en Cuenca, con especial presencia de vecinos del centro urbano y del entorno más próximo a la calle Carretería, lo que condiciona directamente su grado de conocimiento e implicación en el proyecto.
Conocimiento desigual y vías de información limitadas
Uno de los aspectos más llamativos de la encuesta es el limitado grado de conocimiento que según los entrevistados existe sobre una de las actuaciones urbanísticas más importantes planteadas para la ciudad en los últimos años. De hecho, de las 35 personas abordadas durante la realización del trabajo de campo, 11 reconocieron directamente que desconocían el proyecto y no podían opinar sobre él. Entre quienes sí accedieron a responder, el nivel de información era muy dispar: mientras algunos vecinos habían consultado los planos, acudido a reuniones o seguido la actualidad a través de los medios de comunicación, otros únicamente conocían aspectos concretos que habían llegado a ellos mediante conversaciones con familiares, amigos o conocidos.
La mayoría de los entrevistados coincide en señalar que conoció la iniciativa a través de la prensa local, especialmente mediante las publicaciones aparecidas en medios digitales, las redes sociales o el boca a boca. Son pocos los que afirman haber recibido información directa por parte del Ayuntamiento o haber participado en algún proceso de explicación institucional del proyecto. Esta situación es especialmente visible entre los vecinos de mayor edad, como es el caso de Amparo Serna. A sus 92 años años, reconoce que su acceso a la información depende directamente de lo que escucha en la calle o de lo que le transmiten sus familiares cercanos. Una circunstancia que a su juicio ha provocado que muchas personas mayores apenas conozcan los detalles de una actuación que transformará el principal eje comercial y peatonal de la ciudad. La situación que expone Serna se hace visible en las respuestas de esta encuesta, pues a medida que avanza la edad, por norma general, los entrevistados admiten haber conocido únicamente referencias generales de la reforma, mientras que los perfiles más jóvenes muestran un mayor grado de información gracias al seguimiento realizado a través de redes sociales y los medios digitales.
Críticas a la «falta de información» pública
La percepción del cien por cien de los encuestados es que la ciudadanía no ha sido suficientemente informada, lo que constituye uno de los principales puntos de coincidencia entre personas con opiniones muy diferentes sobre el proyecto. Tanto quienes respaldan la intervención como quienes la rechazan consideran que la difusión realizada hasta ahora ha sido insuficiente para una actuación de esta magnitud. Varios entrevistados afirman que la información ha circulado principalmente entre asociaciones vecinales o a través de los medios de comunicación, pero no mediante una estrategia específica dirigida al conjunto de los conquenses. De nuevo, la unanimidad de vecinos se inclina a que el Ayuntamiento debería haber organizado reuniones abiertas a toda la ciudadanía, especialmente teniendo en cuenta que Carretería es una de las calles más emblemáticas y transitadas de la capital y que tal y como explican «es de todos los conquenses». Otros proponen exposiciones públicas explicadas por técnicos, charlas divulgativas, campañas informativas en barrios o incluso la distribución de materiales gráficos como flyers que permitieran visualizar mejor cómo quedará el entorno una vez concluyan las obras.
La demanda de una comunicación más cercana aparece de forma recurrente entre los participantes de mayor edad. Varios consideran que una parte importante de la población no utiliza redes sociales ni consulta habitualmente medios digitales, por lo que habría sido necesario complementar la información con iniciativas presenciales. También hay quien considera que los plazos de exposición pública han resultado escasos para una intervención de estas características y que hubiera sido conveniente abrir un debate más amplio antes de los primeros pasos administrativos.
El Jardinillo, principal foco de oposición vecinal
Si existe un elemento capaz de generar consenso entre la mayoría de los entrevistados, ese es el rechazo a la eliminación de la valla modernista que delimita el conocido Jardinillo de la plaza de la Hispanidad. Prácticamente la totalidad de los participantes que expresan sus reservas sobre el proyecto sitúan esta actuación como su principal motivo de preocupación. Para muchos vecinos, el Jardinillo constituye uno de los espacios más reconocibles del centro de Cuenca y forma parte del paisaje urbano que varias generaciones han conocido desde la infancia. La sensación más repetida es que la desaparición de la verja supondría la pérdida de un elemento identitario profundamente arraigado a una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Los vecinos más mayores han trasladado a este medio de comunicación que incluso recuerdan cuándo fue instalada y consideran que forma parte inseparable de la imagen tradicional de Carretería.
Más allá del componente sentimental o patrimonial, también aparecen argumentos prácticos. Numerosos entrevistados creen que la apertura completa del espacio podría facilitar actos vandálicos, incrementar la suciedad o deteriorar una zona verde que actualmente permanece protegida por el cerramiento existente. Varios participantes comparan la futura situación del Jardinillo con otros espacios públicos de la ciudad donde, a su juicio, existen problemas de mantenimiento o conductas incívicas. En este sentido, consideran que la eliminación de la valla podría agravar este tipo de situaciones.
La necesidad de incorporar más zonas verdes es otra de las cuestiones que aparece repetidamente durante las entrevistas. Tanto vecinos jóvenes como mayores coinciden en reclamar una mayor presencia de árboles y espacios de sombra en el diseño definitivo de la reforma. Algunos consideran que las ciudades deben adaptarse a los efectos del aumento de las temperaturas y que la vegetación constituye una herramienta fundamental para mejorar el confort urbano. Varios participantes muestran su preferencia por la plantación de árboles de porte suficiente frente a soluciones basadas exclusivamente en maceteros o elementos ornamentales. También se reclama el uso de materiales que reduzcan la acumulación de calor durante los meses de verano. Esta petición aparece incluso entre quienes se muestran más críticos con el proyecto. Algunos vecinos sostienen que la intervención sería mejor recibida si apostara decididamente por incrementar la presencia de vegetación y crear espacios más agradables para el paseo y la estancia. Sin embargo, aunque la totalidad apoya la inclusión de zonas verdes se mantienen tajantes en relación con el Jardinillo pues afirman que «puede hacerse en otro sitio» y que «debería estudiarse si quieren ampliar ahí la zona verde como hacerlo sin tocar lo que ya hay».
El auditorio al aire libre proyectado en la plaza del Nazareno genera dudas
El segundo elemento más controvertido de la reforma es la creación de una grada y un espacio escénico en la plaza del Nazareno. Aunque las opiniones sobre esta actuación son menos contundentes que en el caso del Jardinillo, una buena parte de los entrevistados muestra reservas respecto a su utilidad y ubicación. Entre las críticas más frecuentes aparece la preocupación por las molestias que podrían generar futuras actividades culturales o eventos en una zona rodeada de viviendas. Algunos vecinos consideran que Cuenca dispone de otros espacios más adecuados para albergar conciertos, actuaciones o concentraciones de público, mientras que otros creen que la intervención alterará la configuración actual de una plaza muy integrada en la vida cotidiana del centro, impidiendo que sea un espacio de esparcimiento para los vecinos y especialmente para los niños, grandes protagonistas de la plaza de la Constitución con el área infantil.
También existen dudas sobre el impacto visual que tendrá esta estructura en un entorno ya consolidado urbanísticamente. Varios participantes consideran que la actuación responde más a una tendencia de diseño urbano contemporáneo que a las necesidades reales del espacio. Asimismo hay quien afirma que «la plaza nunca debía haberse tocado», afeando actuaciones anteriores, mientras que Raquel Carrasco pide recuperar la ya extinta ‘Fuente de Colores’, que antaño se ubicaba en este espacio. En este sentido reafirma que se trataba de un espacio «muy agradable» para estar, ya que el vaso estaba a ras de suelo, generaba frescura, podía disfrutarse a nivel visual de la fuente y además estaba rodeada de plantas y flores que embellecían el espacio a su juicio.
Apoyo a la reforma, pero con matices
Pese a las críticas recogidas, la encuesta no refleja un rechazo generalizado a la intervención en sí misma. De hecho, una más de la mitadde los entrevistados, en concreto el 60%, coinciden en que Carretería necesita actuaciones de mejora y modernización. Algunos vecinos describen el estado actual de determinados pavimentos, mobiliario urbano o infraestructuras como mejorable y consideran lógico que se acometa una reforma integral después de años sin grandes transformaciones. Entre los aspectos que generan una valoración positiva destacan la renovación del espacio público, la mejora de la accesibilidad y la limpieza general de la zona para ofrecer «una imagen más cuidada de la arteria principal de Cuenca», que a su juicio responde a la oportunidad de revitalizar el principal eje comercial de la ciudad.
Sin embargo, incluso entre quienes se muestran favorables a la actuación aparecen matices importantes. Muchos apoyan la modernización de la calle siempre que esta se lleve a cabo respetando los elementos más representativos de la identidad local. Más allá de cuestiones técnicas o urbanísticas, la encuesta evidencia que buena parte del debate generado en torno a la reforma de Carretería gira en torno a la identidad de la ciudad. El 70% de los entrevistados ha expresado su preocupación por la posibilidad de que determinados elementos históricos o tradicionales desaparezcan en favor de diseños que consideran similares a los que pueden encontrarse en cualquier otra ciudad española y que dejarían a Cuenca con una estética «globalizada».
La conservación del carácter propio de Cuenca aparece como una reivindicación transversal que comparten perfiles muy distintos. Desde vecinos nacidos en la ciudad hasta residentes llegados desde otras regiones coinciden en señalar que la modernización no debería implicar la pérdida de aquellos elementos que hacen reconocible y singular el centro urbano conquense. Precisamente por ello, muchos consideran que la clave del éxito del proyecto no estará únicamente en la calidad técnica de las obras, sino en la capacidad de combinar renovación y conservación del patrimonio urbano y sentimental que, para muchos ciudadanos, representan ciertos elementos que se conservan en la actual Carretería y que son herencia patrimonial de otro tiempo.













