Cruz Roja en Cuenca llevará a cabo este sábado una nueva jornada de limpieza en la ribera del Júcar, una intervención que se centrará en retirar los residuos acumulados tras las crecidas provocadas por las lluvias de febrero. La organización mantiene así su calendario de salidas mensuales destinadas a la conservación de espacios naturales y a la sensibilización ambiental.
El equipo técnico y el voluntariado de Cruz Roja actuará en varios tramos del cauce accesibles desde los senderos próximos, donde se han concentrado residuos arrastrados por las avenidas del río. La actividad comenzará a las 10:30 horas, con punto de encuentro en el Bosque de Acero. Para facilitar la recogida, la organización proporcionará todos los materiales necesarios (guantes, bolsas, pinzas, etc.). Los desechos serán clasificados y depositados en los contenedores adecuados, reforzando el compromiso con la gestión responsable de residuos.
La responsable de Medio Ambiente de Cruz Roja en Cuenca, Noemí Nielfa, ha destacado que «las crecidas del Júcar han dejado una importante acumulación de residuos». Asimismo, la encargada del área ha señalado que «esta acción pretende contribuir a la recuperación del entorno natural y a sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de reducir la cantidad de residuos, reciclar aquellos que no se puedan reducir y evitar el abandono éstos en la naturaleza».
Para participar es necesario que las personas interesadas se inscriban previamente a través de la página web de Cruz Roja en el siguiente enlace. Cruz Roja prevé seguir realizando al menos una salida al mes en la provincia durante 2026, tal y como lleva haciendo desde 2024. Este año, dos de ellas se han realizado en el marco del Proyecto Libera, en colaboración con Ecoembes y SEO/BirdLife, dentro de la campaña “1m² contra la basuraleza”.
Durante 2025, Cruz Roja organizó 16 jornadas de limpieza en ríos, bosques y otros parajes de la provincia —Cuenca, Iniesta, Minglanilla o Tarancón, entre otros—, movilizando a 70 personas voluntarias. Las intervenciones se desarrollaron en, Talayuelas, la ermita de San Isidro en Minglanilla, la ermita de Consolación en Iniesta, el paraje de la Hontanilla en Tarancón, Huerta del Marquesado, alrededores de la playa artificial, el cerro Socorro y la ribera del Júcar a su paso por Cuenca, entre otros. Los residuos más frecuentes fueron envases de plástico, vidrio y otros materiales de desecho.













