La ‘generación de cristal’, motor de un pueblo de Cuenca con 25 habitantes: «Son los primeros en ayudar»

La nueva alcaldesa de Alcohujate enumera los problemas que afectan a los pequeños municipios y señala la importancia de los festejos populares.

La generación de cristal es un término para referirse a los jóvenes nacidos después del año 2000 (Generación Z) a los que se les asocia con esta denominación estereotipos como la baja tolerancia a la frustración, alta sensibilidad a las críticas y fragilidad emocional. Mientras que algunos sectores utilizan la etiqueta de forma peyorativa para descalificar a los jóvenes por considerarlos demasiado susceptibles, en un pequeño pueblo de la Alcarria conquense de apenas 25 habitantes empadronados señalan a este colectivo como el motor que mantiene viva una localidad altamente envejecida.

Alcohujate cuenta con nueva alcaldesa desde el fallecimiento del anterior regidor municipal, Javier Herraiz, el pasado mes de mayo. Aunque había formado parte del equipo de gobierno, desde que asumiera su cargo, Nogueras ha dado más importancia si cabe a la implicación vecinal para mantener la supervivencia de los pequeños municipios. Para ella, son precisamente los más jóvenes quienes sostienen buena parte de la vida colectiva. «Cualquier cosa que pido, ellos son los primeros. Desde ayudarme con un árbol hasta hacer unas calderetas», afirma con orgullo. Nogueras sostiene que la juventud del municipio constituye uno de los principales motivos para confiar en el futuro del pueblo. «Tengo que decir que en Alcohujate la gente joven se implica muchísimo. Estoy hablando de gente de 20 y 30 años. Se vuelcan de una manera increíble y para mí es un orgullo».

Por ello, cuando se le plantea el debate sobre la llamada «generación de cristal», responde con rotundidad. «Aquí es todo lo contrario. Cualquier cosa que pido ayuda, ellos son los primeros. Además somos muy participativos; cualquier cosa que propongo, participan todos». Ese compromiso es, a su juicio, imprescindible en un municipio donde el Ayuntamiento apenas dispone de recursos propios. «Ahora mismo tengo un árbol que se ha roto y no tengo medios para retirar las ramas. Si no me ayuda la propia gente del pueblo, ¿cómo lo hago?», se pregunta.

Continuar el legado de Javier Herraiz

La nueva alcaldesa llegó al cargo en unas circunstancias especialmente difíciles. Javier Herraiz fallecía el pasado mes de mayo cuando todavía encabezaba el Ayuntamiento de Alcohujate, dejando interrumpido un proyecto político que ambos habían iniciado juntos. Nogueras reconoce que aceptar el cargo fue una decisión marcada por el dolor, pero también por la responsabilidad. «Yo me presenté al Ayuntamiento por él. Fue Javier quien me propuso hace años formar parte del proyecto porque ya colaboraba con la comisión de festejos. Empezamos juntos y todos los proyectos que él quería hacer siguen adelante».

Explica que, además, la composición del Consistorio apenas dejaba margen para otra alternativa. «Somos tres concejales. Javier y yo gobernábamos y había otro concejal en la oposición. Cuando él falleció me tocaba a mí. Era algo natural y, sobre todo, una forma de homenajearle». De hecho, asegura que el equipo municipal trabaja para culminar todas las actuaciones que ambos habían diseñado antes de su muerte. Entre ellas figura la ampliación y mejora del único bar del municipio —gestionado como asociación vecinal—, la renovación de las pistas deportivas, la construcción de un frontón y un homenaje permanente a quien fuera alcalde. «Seguramente pondremos una placa con su nombre. Todo lo que él dejó proyectado se está haciendo. Es nuestra manera de mantener viva su memoria».

«La prioridad de un pueblo con 25 habitantes es sobrevivir»

Más allá de los proyectos concretos, Nogueras resume con crudeza cuál es el principal objetivo de su mandato. «La prioridad en un pueblo con 25 habitantes es sobrevivir», sostiene. Lejos de los discursos sobre grandes inversiones o implantación de empresas, considera que el verdadero reto consiste en conseguir que las nuevas generaciones mantengan el vínculo con el municipio. «Mi prioridad es que la gente joven siga queriendo venir al pueblo y siga amándolo. A las personas mayores no hace falta convencerlas porque ya tienen ese sentimiento. Lo importante es que los jóvenes quieran seguir viniendo». Por ello considera fundamentales iniciativas como las fiestas, las actividades culturales o la mejora de las instalaciones deportivas, más que grandes proyectos difíciles de asumir para un Ayuntamiento con recursos muy limitados.

Un Ayuntamiento sin capacidad económica para grandes inversiones que revitalicen el pueblo y sin viviendas disponibles pese a la demanda

La alcaldesa insiste en que muchas veces existe una imagen equivocada sobre los pequeños municipios. «La gente piensa que gobernar un pueblo pequeño es fácil, pero no hay dinero. Tenemos lo justo para pagar la luz, cubrir los servicios básicos y poco más». Explica que el funcionamiento diario depende casi exclusivamente de las ayudas de la Diputación Provincial y de la Junta de Comunidades. «Más que vivir, sobrevivimos gracias a esas ayudas», resume. También lamenta que muchas convocatorias públicas no estén adaptadas a municipios tan pequeños: «hay ayudas que en pueblos de 400 habitantes funcionan muy bien, pero aquí no sirven porque no tenemos población suficiente para aprovecharlas», explica.

Uno de los problemas que más le preocupa es la vivienda. Paradójicamente, asegura que no existe ninguna casa disponible ni para comprar ni para alquilar. «Estamos a hora y media de Madrid y hay mucha gente que quiere volver o tener una vivienda aquí, sobre todo hijos de familias que emigraron en los años setenta. Pero no encuentran casas». Aunque la Junta ofrece ayudas para adquirir inmuebles, explica que los pequeños ayuntamientos no pueden asumir la parte económica que deben aportar. «Si la Junta financia el 90%, ese 10% restante para nosotros son 10.000 euros que no tenemos». A ello se suma la dificultad para desarrollar nuevo suelo residencial; en el el caso de Alcohujate aunque la alcaldesa cuenta que «hay terrenos alrededor del pueblo», estos no son urbanizables. «Hacer un plan urbanístico cuesta muchísimo dinero, al final siempre acabamos en el mismo problema el dinero», sostiene.

Falta de médicos, transporte… y profesionales

Nogueras enumera una larga lista de carencias que afectan al medio rural. Considera imprescindible mantener la atención sanitaria, el botiquín farmacéutico, un transporte público digno y carreteras en buen estado para fijar población en la ‘España vaciada’. «El médico en verano viene dos veces por semana y en invierno ni siquiera eso. El transporte prácticamente no existe y necesitamos que las carreteras estén mejor mantenidas», destaca. Sin embargo, para la regidora municipal uno de los principales problemas rara vez se ejemplifica, y es la falta de profesionales de oficios básicos. «No hay fontaneros, albañiles ni electricistas. He esperado dos años para que me hicieran una casa y meses para que viniera un fontanero. El único electricista que tenemos se jubila el año que viene», cuenta.

Preguntada por la posibilidad de atraer nuevos vecinos mediante el teletrabajo, reconoce que el municipio no tiene capacidad para invertir en infraestructuras de coworking o similares. «Si no tenemos dinero para lo básico, no podemos ponernos a pensar en todo este tipo de instalaciones que estarían bien para atraer a parejas jóvenes que puedan teletrabajar», resume. Respecto a las cuestiones relacionadas con la cobertura o la fibra, Nogueras explica que «nos pusieron todos los cajetines para el 5G, pero ahí se quedó. Tengo que informarme porque todavía no sabemos qué ha pasado».

Un turismo condicionado por los embalses de Entrepeñas y Buendía y las fiestas del pueblo como el gran atractivo para atraer, aunque sea estacionalmente, población

En materia turística, la alcaldesa admite que Alcohujate cuenta con recursos limitados. La iglesia constituye el principal elemento patrimonial y el gran atractivo natural sigue siendo el embalse de Buendía. «Ahora el pantano está espectacular, yo misma practico paddle surf casi todas las tardes», cuenta. Sin embargo, considera imposible desarrollar una estrategia turística estable debido a la incertidumbre provocada por el trasvase Tajo-Segura. «No podemos hacer grandes infraestructuras porque dentro de dos años el pantano puede volver a quedarse sin agua».

Ante la incertidumbre de este recurso natural, para la regidora municipal, las fiestas del pueblo actúan como una herramienta esencial en la lucha contra la despoblación. Antes de entrar en política, Nogueras impulsó junto a otros vecinos la recuperación de la comisión de festejos y de celebraciones tradicionales que llevaban décadas desaparecidas. «Hemos recuperado fiestas como la de los Santos Cristos o la matanza. Gracias a eso conseguimos que la gente vuelva también en invierno y no solo en agosto». A su juicio, mantener vivo el calendario festivo es una de las mejores herramientas para combatir la despoblación. «Lo más importante es que las familias mantengan sus casas para que sigan viniendo sus hijos y sus nietos. Si las casas se abandonan, el pueblo acaba muriendo», asegura.

«Esto no va de política»

Tras este primer mes como alcaldesa, Nogueras asegura que la principal enseñanza que extrae del cargo es el servicio a los vecinos. «Nosotros no cobramos ni un euro. Esto no va de política. Es un servicio al pueblo y lo hago con todo el cariño». Aunque todavía no ha tomado una decisión definitiva, reconoce que contempla volver a presentarse a las próximas elecciones municipales. «Si no me presento yo, ¿quién se va a presentar? No me gustaría que este pueblo acabara siendo una pedanía». Mientras tanto seguirá intentando que Alcohujate conserve lo que para ella constituye el verdadero activo del pueblo, el amor por la localidad de quienes, pese a vivir muchas veces lejos durante el año, siguen regresando para mantener vivo el pueblo. «Hay que colaborar; solo así estos pueblos pueden salir adelante», concluye.