El año pasado la lluvia obligó a suspender la procesión de El Perdón del Martes Santo en sus primeros balbuceos. En 2024 cuando llegó a la Plaza Mayor. Así que tras dos años sin completar el itinerario completo (o sin ni siquiera salir, como le ocurrió a El Bautismo) son muchas las ganas acumuladas de desfilar y muchas novedades previstas. Esta edición es especial porque se cumple además el 75 aniversario de la propia creación del cortejo y de la incorporación de la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno (de Medinaceli) y de María Santísima de la Esperanza.
Si el tiempo no lo impide esta vez (y el 0% de probabilidad de precipitación de AEMET lleva a pensar que no lo hará) el cortejo saldrá a las 19:00 horas simultáneamente de dos iglesias: de San Felipe Neri saldrá Jesús de Medinaceli, que encabezará la subida hasta la Plaza Mayor, y desde El Salvador lo harán San Juan Bautista y La Magdalena. En San Andrés se sumará La Esperanza y en San Pedro lo hará El Bautismo.
La Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías abrirá irá delante de San Juan Bautista, que también contará con el apoyo musical de sus trompetas heráldicas. La Asociación Musical “Virgen de la Luz” (Banda de Música de Cuenca) acompañará a Ntro. Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, la Banda de la Escuela Municipal de Música de Las Mesas subirá con María Magdalena y bajará con el Bautismo y la Asociación Musical Moteña desfilará acompañando a María Santísima de la Esperanza. A la salida de la talla mariana cantará el Coro de la Catedral y en San Felipe Neri lo hará el Coro del Conservatorio de Cuenca.
La imagen de Santa María Magdalena estrenará un broche donado por un hermano mientras que e taller de Macarena Sanz ha bordado en oro, plata a realce y sedas sobre terciopelo de algodón crema la pareja de estandartes que completan la cabecera de la hermandad de El Bautismo: uno dedicado a Jesús y otro a San Juan Bautista. Ambos presentan una profunda decoración de estilo renacentista y son ricos en símbolos: cuernos de la abundancia, el Crismón, el Cordero Místico y la Cruz de Malta.
Los conjuntos se completan con flecos y borlas de canutillo de oro de finales del siglo XIX. Una novedad que se suma a las que acumula la cofradía tras dos años de sin salir por la lluvia, como los tondos de las andas con los bustos de los evangelistas y las nuevas gualdrapas.














