La Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz (vulgo de los Espejos) celebra este miércoles la festividad de Santa María Magdalena, fijada por la Iglesia católica para el 22 de julio. Lo hará con la solemne función religiosa en honor a la santa, celebración que tendrá lugar en la iglesia de El Salvador, sede canónica de la Hermandad, a partir de las 20:00 horas.
Como es habitual, la talla de Santa María Magdalena presidirá la celebración desde el altar mayor de El Salvador. Además, la imagen de Santa María Magdalena del paso de la Lanzada presidirá la capilla a los pies del Santísimo Cristo de la Luz. De este modo, la Hermandad no solo otorga el protagonismo a ambas tallas de María Magdalena en su festividad, sino que las acerca físicamente a los fieles, a fin de facilitar el ejercicio de la devoción y amor que hermanos y devotos de toda Cuenca les profesan.
La memoria litúrgica de María Magdalena pasó a ser festividad, como la de los otros apóstoles, en el año 2016. Desde la Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz animan a hermanos y devotos de Santa María Magdalena en Cuenca a acompañarles en esta celebración de este miércoles y mostrar de este modo su cariño y devoción hacia la sagrada imagen.
El poder del perdón
Santa María Magdalena, originaria de Magdala, es una figura clave en la tradición cristiana, conocida como discípula cercana de Jesús y testigo de su resurrección. Según los evangelios, fue liberada de siete demonios por Jesús, lo que marcó un cambio radical en su vida. Desde entonces, se convirtió en una seguidora fiel, acompañándolo en su ministerio y estando presente en momentos cruciales como al crucifixión y el sepulcro vacío.
La espiritualidad de María Magdalena se caracteriza por su amor y devoción a Cristo, así como por su capacidad de transformación personal. Su historia refleja el poder del perdón y la gracia divina, mostrando cómo una vida puede ser renovada por la fe. Además, su papel como la primera en anunciar la resurrección la convierte en un modelo de evangelización y testimonio cristiano.
El influjo de Santa María Magdalena trasciende su tiempo, inspirando a los creyentes a buscar la redención y vivir con autenticidad. Su legado sigue siendo un símbolo de esperanza y renovación espiritual en la tradición cristiana.















