La enfermería es una profesión que sale del corazón, vocacional y que todo aquel que la practica es porque tiene la misión de cuidar, sea la persona que sea y su origen. Hay equipos sanitarios que, gracias a sus recursos, puede ofrecer sus servicios y ayudar a otra gente que lo necesita y que no tienen la misma situación que hay en países desarrollados.
Es es caso de la Fundación Diego González Rivas, el cirujano gallego más mediático del país que lucha contra el cáncer de pulmón y otras patologías en hospitales del mundo entero. Su revolucionaria técnica UNIPORTAL permite operar dentro de la cavidad torácica a través de una pequeña incisión intercostal o subxifoidea usando cirugía toracóscopica o cirugía robótica.
Su fundación ha creado una Unidad Móvil Quirúrgica que está diseñada para llevar la cirugía mínimamente invasiva a los rincones más recónditos del planeta, equipada con tecnología de vanguardia y comparable a los mejores hospitales del mundo, con la que está realizando misiones en países de África.
En su equipo cuenta con Lorena Cantero, enfermera natural de Motilla del Palancar, que ha explicado a VOCES DE CUENCA cómo comenzó a trabajar en el equipo del cirujano y sus experiencias en estas misiones. Ha contado que conoció a González Rivas coincidiendo en operaciones con esta técnica en el hospital en el que trabaja, y fue seleccionada para trabajar como enfermera en la Fundación cuando se fundó.
Cantero ha destacado que en cada misión que realiza el equipo esta conformado por dos enfermeras, tres cirujanos torácicos, un anestesista y tres técnicos ingenieros. La unidad móvil se creó «para llevar literalmente su quirófano de Madrid o de Galicia a África», ha resaltado la enfermera, pues el cirujano «no tuvo buenas experiencias en cuanto al material en sus misiones y los hospitales obviamente no están igual de dotados que están aquí».
La motillana ha remarcado que todas las intervenciones quirúrgicas en este continente son «muy complejas», ya que los pacientes «tienen patologías muy avanzadas y no tienen acceso a esa sanidad para ese tupo de cirugía». Una de las operaciones que más ha impactado a Cantero, ha destacado, fue la de un paciente que tenía un sarcoma muy grande «y estaba tan avanzado que no le dejaba respirar», que tuvo que ser operado estando despierto «porque sino no se podía hacer». Sin embargo, Lorena se queda de ese caso con «la cara que tenia al entrar al quirófano y después».


Después de tres años trabajando en la Fundación, la enfermera ha subrayado que el aprendizaje que se ha llevado es que puedes hacer cirugías «muy muy complejas que te enriquecen mucho profesionalmente».
«Al principio piensas: madre mía, estaremos preparados, lo tendremos todo, seremos capaces, porque la unidad móvil necesita mucha preparación. Pero cuando haces la primera y última cirugía, te queda un sensación muy gratificante y de decir: sí, lo hemos conseguido, ha funcionado», ha destacado.
Cantero ha admitido que no fue difícil aceptar esta oportunidad porque «tenía muy claro que es un proyecto súper bonito». En cuanto a González Rivas, la enfermera lo ha definido como un cirujano «admirable», ya que lo conocía por redes sociales antes de que fuera más mediático «y ya sabía lo que había hecho y me gustaba, me interesaba muchísimo aprender de él y ver cómo hacía, cómo operaba».
Este trabajo, ha añadido la motillana, es sacrificado a nivel personal porque «te estás yendo a países muy extremos, con condiciones extremas, políticas también con límites y diferentes a las nuestras». Sin embargo, a pesar de tener dos caras, la experiencia «es tan bonita que compensa», ha insistido.
Su profesión y sus misiones no han hecho que deje de visitar Motilla del Palancar, al que va «todos los fines de semana» que puede. «Soy muy motillana y las navidades y las Semanas Santas son fijas allí», ha sentenciado.













