Mus: Los conquenses Alfonso Martínez y Alberto Villar reafirman su leyenda en Benidorm veinte años después

Han liderado el campeonato desde la primera ronda.

Alfonso Martínez y Alberto Villar han vuelto a lo más alto del mus nacional. La pareja conquense se proclamó campeona del torneo de Semana Santa de Benidorm, disputado del 1 al 5 de abril, tras completar un campeonato prácticamente impecable y confirmar que, dos décadas después, siguen siendo referencia en el circuito.

En un torneo marcado por el alto nivel competitivo y el protagonismo de Castilla-La Mancha y Asturias, Martínez y Villar impusieron su dominio desde la primera ronda. Lideraron la clasificación de principio a fin y solo cedieron una partida en todo el campeonato, una muestra de su solidez, experiencia y compenetración.

Su victoria tiene, además, un fuerte valor simbólico. Hace veinte años, en Villajoyosa, ambos lograban su primer gran triunfo juntos —en el debut competitivo del más joven— iniciando una trayectoria que hoy les consolida como una de las parejas más respetadas del mus nacional.

A lo largo de estas dos décadas, han acumulado numerosos éxitos en torneos por toda España, destacando la conquista de un Máster Nacional y varias victorias en el propio torneo de Benidorm, donde han vuelto a demostrar su especial conexión con la competición.

Porque si algo define este juego es que no siempre gana quien mejores cartas tiene, sino quien mejor sabe jugarlas. Y en ese terreno, la dupla conquense volvió a demostrar por qué lleva más de una década instalada entre la élite.

El podio lo completaron los asturianos Jesús Saborit y Miguel, en segunda posición, y Javier y Luis París, terceros, confirmando el peso de Asturias en el circuito. La cuarta plaza fue para Paco y Andrés Hermira, una pareja madrileño-manchega que evidenció que la calidad y la competitividad no entienden de rutina ni de tiempo.

Más allá de los resultados, el torneo volvió a destacar por su crecimiento y nivel organizativo, consolidándose como una de las citas de referencia del calendario.

Pero si hay algo que explica la vigencia de Martínez y Villar no está solo en las cartas. Está en la conexión. En la constancia. En una relación que trasciende el juego.

Quienes mejor los conocen lo resumen así: son más que una pareja, son casi familia. Dos compañeros que, con el paso de los años, han reforzado un vínculo basado en la confianza, el respeto y una pasión compartida que se mantiene intacta. Esa unión es, precisamente, la que les permite seguir compitiendo —y ganando— con la misma ilusión que el primer día.

Veinte años después, siguen levantando trofeos.

Y todo apunta a que no será el último.

Porque, en el mus, hay parejas que ganan…
y otras que hacen historia.