La Biblioteca Municipal de Villalba de la Sierra acogerá el próximo viernes 12 de diciembre a las 18:30 horas la presentación de El eco del silencio, la primera novela de Francisco Javier Soria García, un veterano de la Guardia Civil con casi cuarenta años de servicio y experiencia directa en la prevención del acoso escolar.
Más que una obra de ficción, el libro refleja una realidad que Soria García conoce de cerca y que, gracias a su trabajo le hizo merecedor del Premio Meninas de Castilla-La Mancha. Tras incorporarse en 2011 al Plan Director para la Convivencia y la Seguridad Escolar, comenzó a visitar centros educativos y a constatar casos de acoso y sufrimiento adolescente que lo impactaron profundamente y que a raíz del caso de Sandra Peña, la joven que acabó con su vida el pasado mes de octubre tras sufrir acoso escolar en el centro educativo donde cursaba sus estudios en Sevilla, decidió utilizar para inspirarse a la hora de relatar los factores detrás del acoso con una pregunta directa al lector: «¿Por qué nadie hizo nada?».
El libro arranca con la desaparición de Lucía Romero, una estudiante de 3º de ESO en el IES Nuestra Señora de la Natividad de Villalba de la Sierra (Cuenca), donde todos se conocen y pocos se atreven a hablar. La joven deja tras de sí solo una mochila y una nota estremecedora: “No encajo. No puedo más.” A partir de ese instante, el lector se sumerge en una investigación junto al veterano sargento Lucas “Luky” Varela que acepta el caso y pronto descubre que la investigación trasciende lo policial: testimonios que se eluden, documentos que se extravían y silencios que pesan forman parte de una red de complicidades que busca ocultar sus errores. La novela aborda el acoso escolar, las negligencias institucionales y las heridas invisibles que deja la indiferencia como una llamada a mirar lo que preferimos ignorar.
El acoso escolar, una problemática difícil de atajar sin dotar a los docentes de recursos en el grado
Soria García señala el acoso como una confluencia de problemas subyacentes. En primer lugar y sobre la habitual pregunta sobre la inacción de algunos docentes, el escritor apunta la falta de recursos y formación específica que tienen los docentes para poder afrontar estas situaciones de manera adecuada. El guardia civil en reserva subraya que los jóvenes que se matriculan para ejercer la docencia «no reciben formación sobre cómo intervenir en un caso de acoso escolar». Así, apunta Soria, si nadie les enseña cómo observar a un alumno o cómo actuar ante las señales de alerta, es muy difícil poder realizar una intervención temprana. Unas señales que según su experiencia pueden ser sutiles pero reveladoras, «desde un alumno introvertido que evita socializar en el patio, hasta cambios en su forma de sentarse o comportarse en clase, todo eso da indicios de lo que puede estar ocurriendo”, apunta.
Las redes sociales y las relaciones intrafamiliares, la primera barrera
El autor también alerta sobre la importancia de las relaciones familiares en los jóvenes citando la Teoría del Aprendizaje Social popularizada por Albert Bandura. Este pensamiento postula que las personas aprenden nuevas conductas y habilidades principalmente a través de la observación, la imitación y el modelado del comportamiento de otros en un contexto social. Este aprendizaje no solo ocurre por refuerzo o castigo directo, sino que también es influenciado por procesos cognitivos y factores ambientales donde el individuo, su entorno y su conducta interactúan constantemente. De este modo, explica el autor los jóvenes aprenden pautas sociales en función de lo que ven en sus hogares, que es lo válido para ellos y donde pasan la mayor parte del tiempo; «si el chico ve que el padre le falta al respeto a la madre, o va a ver lo va a asumir como válido y lo va a llevar fuera, al aula o al patio», que es donde se encuentra uno de los principales espacios de interacción social para ellos.
Asimismo las redes se han convertido en el que quizá sea el mayor espacio de interacción para los jóvenes. El autor apunta que no deben demonizarse las redes sociales porque son «una herramienta» y que con el uso adecuado pueden ser muy positivas. Sin embargo sostiene que existe una falta de formación importante en las familias y en los propios adolescentes. «el 99,9% de las familias españolas ya disponen de un ordenador. ¿Dónde lo tienen puesto? ¿Dónde instalan ustedes su ordenador? ¿En el comedor? ¿En un sitio visible en el que puedan saber exactamente con quién se relacionan sus hijos o su hijo llega de clase, se mete en su habitación, cierra la puerta y se desconoce totalmente lo que está haciendo?», refiere.
En este sentido el autor alerta del papel predominante de los digital para la socialización ante una falta de espacio de diálogo en el hogar pues asegura que cada vez son menos comunes esas charlas familiares intergeneracionales, «si tenemos tiempo para ir al gimnasio o tomar una caña con los compañeros de trabajo también tenemos que tenerlo para pasar tiempo de calidad con nuestros hijos y, por lo menos, preguntarles cómo ha ido el día y saber qué es lo que está sucediendo en sus vidas», sostiene.
La importancia de trabajar el acoso escolar en casa y en los centros educativos
El libro de Soria, más que una novela es una herramienta que propone una manera activa de trabajar sobre la cuestión del acoso escolar con los más jóvenes. Así, incorpora una guía didáctica y un cuadernillo de actividades diseñados para aulas, tutorías y talleres, lo que la convierte en una lectura valiosa para familias, docentes y profesionales de la educación. Francisco Javier Soria García explica que la novela está dividida en dos partes: la primera es la narrativa e inspirada en casos reales combinados con ficción, la segunda es una guía práctica con ejercicios adaptados a distintos niveles educativos.
Su intención, asegura el autor «no es solo contar una historia, sino aportar herramientas que puedan acompañar y facilitar la actuación de los docentes y orientadores», afirma Soria García. La guía incluye recursos para primaria, secundaria y orientación escolar, con actividades que permiten identificar señales de acoso y fomentar la empatía entre alumnos. “Trabajar el porqué de cada situación es clave: ayuda a los docentes y a los estudiantes a entender desde la prevención cómo actuar ante estas dificultades”, añade.
El enfoque práctico de El eco del silencio también está pensado para involucrar a las familias. Soria García sugiere que la lectura conjunta entre padres e hijos puede generar diálogo y conciencia sobre el problema: “Al fragmentar la novela en partes, busco que los lectores —tanto progenitores como adolescentes— se impliquen, comprendan la gravedad del acoso y reflexionen sobre lo que debería haberse hecho para prevenirlo”.
En definitiva, la parte didáctica del libro pretende transformar la experiencia de lectura en una acción concreta: proporcionar conocimientos, guías y ejercicios que ayuden a prevenir el acoso, identificar a las víctimas a tiempo y enseñar a los docentes y familias a actuar de manera efectiva. Con todo ello la novela del autor conquense es una gran opción para incorporar a la lista de deseos navideña, un regalo que no solo crea conciencia sino que también puede salvar vidas y ser una herramienta para cambiar hábitos, mejorar la sociedad del mañana y comenzar a tomar acción en lugar de preguntarse por qué otro joven ha sufrido acoso escolar y que su nombre, como el de tantos otros, acabe perdiéndose en el vertiginoso rumor del día a día por omisión e inacción.















