Durante este curso la Facultad de Enfermería de Cuenca está celebrando sus primeros 40 años de vida, aunque esos estudios tienen una prolífica historia en nuestra ciudad que se remonta a varias décadas atrás. Montserrat Solera, decana de la facultad nos concedió la entrevista que a continuación reproducimos, en la que repasamos la trayectoria de la facultad, la oferta educativa que ofrece a sus alumnos y el presente y futuro de unos estudios que cada año completan sobradamente las plazas ofertadas y para los que es necesario una nota de corta elevada, lo que muestra bien a las claras el interés que mujeres y hombres muestras en esta carrera.
Se está celebrando el 40 aniversario de la Facultad de Enfermería de Cuenca, que es un tiempo considerable ya.
Nosotros estamos celebrando el memorial de los 40 años de la UCLM pero la Facultad de Enfermería lleva mucho tiempo atrás. Esto comienza en el año 1968, o sea, hace 58 años, cuando empezaron los estudios de enfermería. Como facultad es posterior, claro, pero primero se pone en marcha la Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios Femeninos, lo que se conocía como el Salus Infirmorum. Esta era una escuela muy vinculada a la Iglesia y con una formación muy básica y sólo centrada en lo práctico. Más adelante, en el año 74, es cuando se crea la Escuela de ATS de la residencia sanitaria Virgen de la Luz, que estaba dentro del hospital, y esto marca ya un inicio que se parece más a lo que es el centro actual y refuerza un poquito más el carácter asistencial. En 1985 es cuando la escuela se adscribe a la Universidad de Castilla-La Mancha, y en el año 1989 se integra plenamente como un centro propio, que eso supone un cambio muy importante, porque todas estas escuelas tenían como directores a los médicos directores del hospital. Y en ese momento, cuando la escuela se integra plenamente como centro en la Universidad de Castilla-La Mancha, la dirección pasa a manos ya de enfermeras. La primera enfermera que fue directora de la Escuela Enfermería aquí en la UCLM fue la profesora Dolores Serrano Parra. Desde ese momento empieza a consolidarse la escuela con un enfoque mucho más académico, claro está. Ya empieza a haber profesores universitarios, empieza de otra manera la docencia, y eso conlleva también diferentes traslados. Primero se traslada la escuela a la antigua sede de la UNED en el año 91. Luego, en el año 97, ya viene al campus universitario, que es actualmente donde estamos a, y en el año 2010 llega como el gran salto final de la escuela cuando nos pasamos al Espacio Europeo de Educación Superior, y entonces la diplomatura se cambia a lo que es ahora mismo el grado de enfermería.
Los estudios de enfermería siempre han sido muy demandados en Cuenca. ¿Quizá por el hecho de que había pocos estudios universitarios que se pudieran cursar en la ciudad?
Sí, desde luego. Y desde entonces se ha mantenido esa demanda. Además, hemos tenido siempre un prestigio alto y seguimos teniendo muchísima demanda de estudiantes. Actualmente, en primer curso tenemos 125 estudiantes de primera matrícula y a lo largo de los 4 años formamos en torno a 500 alumnos en la facultad. La demanda es cada vez mayor, quizás aún mayor desde que pasó la pandemia. Ha habido un mayor boom de personas que quieren estudiar enfermería, y de ahí que la nota de corte esté subiendo.
“Cada vez somos más profesores titulares, con muchísima investigación por detrás, que eso yo creo que avala mucho la calidad en la docencia”
¿Cuál es la oferta educativa que ofrece en este momento la facultad?
De grado tenemos lo que son los estudios de Enfermería, es una carrera de 4 años en la que combinamos teoría con prácticas clínicas y formación, ahora mucho más que antes, en investigación. A eso también hay que darle importancia. Preparamos a los estudiantes para diferentes ámbitos, tanto para trabajo en hospitales como la atención primaria, como también en salud pública. Aparte del grado, tenemos un máster oficial en investigación sociosanitaria. El objetivo de este máster es formar a enfermeros o profesionales de ciencias de la salud, porque también está orientado para fisioterapeutas, podólogos, incluso tenemos algunos médicos que vienen a hacer este máster, que está principalmente enfocado a la investigación sociosanitaria. Las asignaturas son básicamente todas de análisis de datos, investigación, diferentes tipos de estudios, y es un máster con mucha salida de cara a profesionales que quieren hacer luego su doctorado. Aparte de este máster en investigación, tenemos estudios propios o cursos de especialización. Los más importantes que tenemos actualmente son un curso de especialización en atención a personas con heridas complejas, y luego tenemos un curso de procedimientos ecoguiados en enfermería. Aparte de este máster oficial y estudios de posgrado, tenemos el doctorado. Podemos acceder al doctorado en Investigación Sociosanitaria, muy orientado a personas con estudios en ciencias de la salud, que finaliza en la tesis doctoral. Con esto le digo que hemos pasado de todo lo que era una visión un poco más práctica, más asistencial, a que también podemos terminar en una visión un poquito más avanzada, más completa, con la parte de la investigación, que yo creo que es esencial en esta profesión, en la que avanzamos día a día y que tiene mucho que ver con la evidencia científica.
Enfermería, como otros estudios siempre fue una carrera de grado medio. Ahora ha pasado a ser un grado y se ha equiparado con otros estudios de grado superior. ¿En qué medida eso ha modificado los estudios con respecto a lo que se estudiaba antes?
Principalmente la mayor modificación que hemos tenido con que nuestros estudios pasen de diplomatura a grado, es que hasta entonces ninguna enfermera podía hacer la tesis doctoral. ¿Por qué? Porque no se podía acceder a la tesis doctoral hasta que no tuvieras 5 años de estudios o haber pasado por una licenciatura. ¿Qué hacían las enfermeras de entonces? Tenían que acceder al doctorado o a la tesis doctoral haciendo otro tipo de estudios, hacían otra serie de licenciaturas para llegar a los 5 años. Cuando pasamos al espacio europeo y nos convertimos en grado en enfermería, eso se solucionó porque ya estamos todos equiparados a lo que es tener un grado y ya podemos tener acceso al doctorado y cualquier enfermera o enfermero puede optar a ser profesor titular, etc. Actualmente en la universidad para ser profesor nos exigen que tengamos la tesis doctoral como mínimo. Es una de las competencias que adquirimos y que fue un cambio sustancial porque hasta entonces no podíamos acceder a la tesis doctoral y por lo tanto no podíamos acceder a la carrera de la docencia, que es una de las posibilidades que puede tener una enfermera.
O sea que en ese sentido el paso a un grado superior digamos que ha reforzado el estatus de los estudios.
Sí, sí, estamos equiparados al resto de estudios que antes no podíamos acceder.

Me decía antes que están profundizando cada vez más la investigación. ¿Qué líneas de investigación se están trabajando en la facultad? ¿De qué manera se organiza toda esta vertiente investigadora?
Tenemos la suerte de tener en la facultad un centro de estudios, que se llama Centro de Estudios Sociosanitarios, dirigido por el doctor y catedrático nuestro Vicente Martínez Vizcaíno, y que es un centro de investigación que nos ha llevado a ser un centro pionero y clave en la investigación. Es un centro muy multidisciplinar, ahí estamos enfermeros, estadísticos, fisioterapeutas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, licenciados en ciencias de la actividad física y el deporte, donde se hacen numerosos estudios con financiación nacional e internacional, con profesores de la facultad, gente de fuera o gente que viene a hacer estancias a este centro. Los estudios están dirigidos normalmente a estudiar la asociación entre factores de riesgo cardiovascular relacionados con la actividad física, la salud mental, la nutrición etc… Hemos tenido estudios dirigidos a niños escolares de la provincia de Cuenca que han salido del CES, que son los estudios MOVI, que empezaron en el año 92 y ha habido diferentes estudios en el tiempo. Son estudios dirigidos a ver si la actividad física extraescolar en los niños reduce la prevalencia del sobrepeso y la obesidad, por ejemplo, y los factores relacionados con este tema. Hay otros grupos de investigación que empezaron en el CES, pero que ya como son muy fuertes han ido saliéndose del CES y formando grupos propios. En fin, que la mayoría de las personas que trabajamos en la facultad no solo nos dedicamos a la docencia, sino que estamos participando en numerosos proyectos de investigación.
Me decía que siguen siendo unos estudios muy vocacionales.
Por supuesto, sí, sí, sí. Yo doy clase en primero, y, cuando les pregunto a los alumnos me transmiten que son muy vocacionales. También tenemos mucha gente que viene porque no le han dado medicina y vienen a hacer enfermería, pero la verdad es no tienen nada que ver unos estudios con otros. Y gente que empieza enfermería y se marcha porque hay algunos a los que no les gusta, pero principalmente todos nuestros alumnos son muy vocacionales, desde siempre han querido ser enfermeros. Y te repito que esto ha ido a más desde que pasó la pandemia. No sé si por el papel que hubo de la enfermería en ese proceso o por qué, pero es así. Y también tengo que decirle que tienen mucha oferta de trabajo. Actualmente tenemos mucho contacto con el hospital, con el gerente y con las supervisoras del hospital, y me llaman cada 2 por 3 para que les mande gente, porque la bolsa de trabajo está vacía. Ahora los ciento veintitantos que salieron el sábado, que tuvimos la graduación, si quieren pueden empezar a trabajar. ¿En qué profesión ocurre eso? Así que le puedo decir que es muy vocacional, pero también la gente mira porque tiene mucho trabajo.
Hay mucha demanda, ¿cubren todas las plazas que ofrecen cada año?
No sólo cubrimos todas las plazas, sino que nos quedamos con una lista de espera de muchísima gente.
“Le puedo decir que es muy vocacional, pero también la gente mira porque tiene mucho trabajo”
Y con una nota de corte bastante alta, supongo.
La nota de corte la empezamos en un 11 y pico, y el último alumno que entró este año lo hizo con un 10,83, o sea, que sigue siendo alta.
No sé si estos estudios, igual que en otros casos, dan acceso a otros, y si eso es algo que se hace efectivo en un porcentaje importante de estudiantes de la facultad, o realmente los que estudian y terminan enfermería es porque quieren ser enfermeros.
La verdad es que lo común es lo contrario, es decir, que personas que tienen otra titulación, ya sea nutrición, psicología, podología, etc…, vengan a cursar enfermería. Al revés no es usual. Gente que tenga enfermería y luego se vaya a cursar otros estudios no suele ser habitual, eso no. Al contrario, sí.
Históricamente los estudios de enfermería estaban prácticamente reservados a las mujeres. ¿Esto continúa o se está revirtiendo la tendencia?
No le puedo decir el porcentaje ahora mismo, pero se ha visto un cambio desde que yo entré en la facultad en el año 2006. Cuando entré le podría decir que el 85 ó 90% de nuestros alumnos eran mujeres y ahora hay muchísimos más hombres. Todavía no estamos en un 50-50, pero bueno, lo cierto es que ha cambiado radicalmente y hay muchísimos chicos en la facultad.
Estáis inmersos todavía, no sé si continuáis, digamos, con el programa de actos conmemorativos del 40 aniversario. Cuéntame lo que queda todavía por celebrar para que quien esté interesado pueda saberlo.
Montse, para terminar, ¿por qué tienen que elegir los potenciales alumnos la Facultad de Enfermería de Cuenca?
Yo les animo a estudiar en la Facultad de Enfermería de Cuenca por muchas cosas. La primera es por la calidad de la enseñanza que ofrecemos, estamos en estamos en los niveles superiores de los rankings de las facultades de enfermería. Además, la Facultad de Enfermería de Cuenca es una facultad muy cercana. Tenemos 125 alumnos por curso, sí, pero pienso que es una facultad mucho más cercana que las de otras universidades. En cuanto al profesorado, ha habido un cambio radical. Cada vez somos más profesores titulares, con muchísima investigación por detrás, que eso yo creo que avala mucho la calidad en la docencia. No nos dedicamos sólo a la docencia, sino a la docencia junto con la investigación. Incluso implicamos a los alumnos en la investigación, les hacemos partícipes de los proyectos. Y luego también la ciudad, porque Cuenca tiene un encanto especial que yo creo que hace que los alumnos, al mismo tiempo que están aquí estudiando, disfruten de ella, que hagan grupos de amigos que duran para toda la vida. Cuenca es una ciudad muy tranquila y muy cómoda para venir a estudiar. Así que les animo principalmente por eso.










