El Congreso que no fue y el espejo del 2018: así pudo haber sido la Convención del Toro de Cuerda en Cuenca

Con la "resaca emocional" reciente el presidente de la Asociación de Peñas Mateas confiesa que, por el momento, no se plantean postularse en 2027.

Cuenca se ha quedado a un solo voto de volver a organizar el Congreso Nacional del Toro de Cuerda en 2028. La decisión se resolvió en la gala celebrada en Amposta por un ajustado 8-7 —con tres abstenciones— a favor de Chiva. Una derrota mínima que ha dejado en la capital conquense una mezcla de orgullo y «resaca emocional», en palabras del presidente de la Asociación de Peñas Mateas, Conrado Martínez.

La candidatura contaba con el respaldo institucional del Ayuntamiento, Diputación y Junta, y aspiraba a hacer coincidir la cita con el décimo aniversario del congreso celebrado en 2018. Precisamente aquel precedente sirve hoy como referencia para imaginar cómo habría sido el congreso que no fue. Aunque por el momento Martínez señala que tienen que «poner los pies en la tierra» después de haber rozado el sueño con los dedos de las manos, señala que tan solo un día después no se plantean volver a presentar la candidatura el año que viene, aunque deja, eso si, la puerta abierta a que el tiempo cure las heridas y que el impulso y cariño que todas las federaciones les trasladaron ayer quizá sirva en un futuro no tan lejano para reavivar la chispa de la maroma al asta en la ciudad.

La cita del 2018: un modelo organizativo consolidado

El XV Congreso Nacional, celebrado en Cuenca del 6 al 10 de junio de 2018, ha dejado un listón alto en términos de organización y participación. El recinto ferial de La Hípica actuó como centro neurálgico durante cinco días, acogiendo la recepción de congresistas, los stands de las localidades participantes, degustaciones gastronómicas y verbenas populares. La programación combinó vertiente cultural y técnica —con el museo itinerante de la Federación, mesas redondas en el Centro Cultural Aguirre y reunión oficial en el Ayuntamiento— con actividades turísticas como visitas guiadas al casco antiguo desde la Catedral.

El sábado concentró el grueso de exhibiciones en un circuito habilitado en torno a la plaza de toros, comprendiendo calles como Reyes Católicos, Priego, Belmonte y Juan Gómez de Mora, con gradas instaladas para el público. El domingo trasladó la actividad al corazón histórico, con vaquillas enmaromadas en el entorno habitual de San Mateo: Plaza Mayor, Obispo Valero, Alfonso VIII y la travesía del Clavel, culminando con toro de fuego y clausura desde el balcón consistorial. Entonces la ejecución fue magistral, con toda la ciudad implicada para generar riqueza e impacto del congreso para la capital conquense al completo, aunque sin renunciar a la identidad de la vaquilla conquense en el Casco Antiguo de la ciudad.

El congreso de 2028 que se proyectaba

Partiendo de esa experiencia, la candidatura de 2028 no pretendía repetir el esquema sin más, sino evolucionarlo. Aunque sin entrar en detalles, Martínez defendió magistralmente el concepto de festividad y de propuesta que podría haber acogido Cuenca con un marcado carácter identitario. Así, en su ponencia, el presidente de la Asociación de Peñas Mateas y su equipo optaron por un vídeo «que muestra la esencia de lo que es Cuenca, San Mateo, la Semana Santa y nuestros orígenes», una idea que se vio reforzada con la participación destacada de varios miembros de la Asociación de Peñas Mateas, quienes evocaron la conquista de la ciudad por Alfonso VIII ataviados con trajes de época, tal y como se hace en Cuenca Histórica, para y reivindicar la tradición matea como elemento diferencial.

El casco antiguo volvía a perfilarse como eje vertebrador del que podría haber sido el segundo congreso en Cuenca, para matener la identidad de la fiesta en Cuenca, tal y como ha relatado Martínez a este medio de comunicación. Asimismo el presidnete de las Peñas Mateas ha reiterado un factor que se cuida en todas las ediciones, el evitar a los congresistas grandes desplazamientos a pie concentrando al máximo los actos en espacios cercanos. La premisa organizativa estaba basada en accesibilidad, cercanía entre espacios con el fin de buscar la máxima participación, algo que sin duda habría ocurrido porque «había muchas ganas de volver a Cuenca» según le trasaladaron ayer a Martínez

En materia de exhibiciones, se contemplaba mantener un modelo mixto. Los recorridos más exigentes técnicamente —por peso y envergadura de los astados— podrían haberse trasladado a entornos amplios como en 2018 o a circuitos específicos con cajones móviles, garantizando seguridad sin renunciar a la espectacularidad. Martínez relata como este tipo de exhibiciones no habría sido factibles realizadas tal y como se desarrolla San Mateo porque el vallado que se instala «aguantaría, pero es cierto que no está preparado para toros grandes, por lo que lo mejor hubiera sido evitar riesgos». Paralelamente, las sueltas enmaromadas en el casco histórico habrían reproducido el ambiente más genuino de la ciudad.

De replicar una verbena de San Mateo a involucrar a los establecimientos hosteleros de la ciudad

Entre las ideas que el presidente de las Peñas Mateas ha trasladado a Voces de Cuenca, figuraba una especialmente simbólica. Entre algunas de las pincelabas que se valoraban de haber sido la ciudad sede del Congreso del Toro de Cuerda se situaba recrear una verbena de San Mateo en la Plaza Mayor de Cuenca, con la Catedral como telón de fondo. Mostrar a los congresistas lo que significa una noche matea fuera de septiembre era uno de los objetivos que se había fijado Martínez, aunque también ha reconocido las complicaciones de este proyecto porque «normalmente no cabemos ni los conquenses, así que habría sido complejo en temas de aforo con los visitantes», ha asegurado.

La propuesta también buscaba reforzar la dimensión multidisciplinar del evento, implicando a la hostelería local en una ruta gastronómica temática para integrar a distintos sectores económicos y proyectar la identidad culinaria conquense. Podría haberse puesto sobre la mesa una ruta de tapas con el toro como producto destacado según ha señalado Martínez, quien ha asegurado que a pesar de que Cuenca no sea la sede en 2028 del evento la asociación trabajará activamente como viene haciendo acercando productos destacados de la provincia en este caso a Chiva.

Autocrítica y futuro

La ajustadísima votación —con tres abstenciones inéditas hasta ahora por la amistad y reconocimiento con las dos ubicaciones que se postulaban para el 2028— ha evidenciado la igualdad entre ambas candidaturas y el peso específico de Cuenca dentro del Toro de Cuerda. Martínez ha reconocido que, tras el revés, toca análisis interno y autocrítica, aunque sin descartar una futura candidatura.

Si algo dejó claro la experiencia de 2018 es que Cuenca tiene capacidad logística, tejido asociativo y respaldo institucional para asumir un congreso de estas características. Y si algo ha demostrado la votación de Amposta es que sigue siendo una sede deseada. El congreso de 2028 se celebrará en Chiva. Pero en Cuenca, el proyecto frustrado quizá pueda servir para reactivar ilusión, actualizar ideas y volver a situar sobre la mesa un modelo organizativo que, con matices y novedades, ya estaba preparado para echar a andar y en el que siempre cabe mejora.