Como cada día, Tomás Padrón tiene una rutina en la que por la mañana trabaja como funcionario en el Cabildo de Fuerteventura y por la tarde entrena en el gimnasio alrededor de dos horas y media, ya que además es un profesional de la lucha canaria, un deporte arraigado desde bien pequeños en la mente de los isleños.
Sin embargo, durante su entrenamiento alguien se fija en él para hacer un papel en una película y acaba siendo uno de los protagonistas de la cinta, que se estrenó el pasado mes de septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián.
Así empieza la andadura de «Tomasín» en el mundo del séptimo arte, de casualidad, al igual que su relación con Cuenca, en concreto con Carboneras de Guadazaón, ya que está casado con una de las vecinos de este municipios serrano. Su vinculación con la provincia conquense es estrecha, pues la visita mínimos dos veces al año, en agosto y en Navidad. «Son fechas obligatorias para ir», destaca el luchador.
Nobleza y respeto al oponente
Tomasín nació en la isla de El Hierro, aunque vive en Fuerteventura. Aunque no lo recuerda, cree que lleva practicando la lucha canaria desde los cinco o seis años gracias a una foto en la que se le ve con el traje reglamentario de luchador con un equipo de su isla natal. «Aunque mi madre no me dejaba practicarlo por si me pasaba algo, en la adolescencia lo retomé y con 15 años comencé a ser profesional», subraya el canario.
Padrón presume de esta lucha local por «la nobleza y el respeto al oponente». Destaca similitudes a la lucha leonesa, con la que incluso hacen muestras de exhibición entre ambas, aunque con diferentes normativas. Un deporte con el que ha conseguido títulos en todas las categorías, incluso ser campeón de Canarias en cadete.
El herreño dedica a este deporte unas dos horas al día de entrenamiento, además de lo que ellos llaman «pantalón», que es la lucha en sí, a la que dedica otras dos horas de dos a tres días.
En Canarias, el deporte por excelencia es esta lucha. «En el recreo no jugabas a los boliches, sino que te tirabas a la arena a luchar», destaca Tomasín. Sin embargo, su arraigo a este deporte ha sido gracias a su padre, quien también fue luchador.
De los terreros a la gran pantalla
Tomasín afirma que nunca se hubiera presentado a un casting, ya que se define como una persona vergonzosa, «además que no soy actor, no pensaba que valía para eso». El equipo directivo de la película «La lucha», dirigida por José Alayón, visitaron los terreros, que son los campos de lucha, para buscar a la protagonista en los entrenamientos femeninos. Unos ojos vieron a Padrón en el momento y le preguntaron si quería hacer una prueba. «Les dije que sí porque me pillaron de buen humor, si llegan a venir otro día les digo que no», ríe el luchador.
Destaca que su personaje en la película, Miguel, se asemeja a su personalidad: luchador canario que tiene una lesión muy grave en la rodilla. Para Padrón, lo más complicado de la actuación fue emocionarse. «Había días que llorabas, dos horas después tenías que reír. Eso chocaba en mi cabeza porque no esto acostumbrado a eso», sostiene. Además, desde la dirección les advirtieron que no fueran a clases de interpretación, aunque sí tuvieron una semana «muy dura» de ensayos «donde nos iban diciendo lo que ellos querían sacar de nosotros».
Tomasín Padrón subraya que, aunque desde un primer momento le «chocó» actuar para una película, asegura que «viendo las críticas que voy teniendo, no lo hago tan mal». Destaca que la experiencia ha sido tan gustosa que no le importaría seguir en este mundo.
Objetivo: llevar la película a Carboneras
La película se estrenará previsiblemente en el mes de febrero y Tomasín quiere que la cinta pueda tener una presentación en el pueblo de su mujer. La familia de Carboneras siempre ha sido un apoyo para el luchador canario, además de sus compañeros en uno de los gimnasios de la capital conquense donde entrena cada vez que viaja a la Península.
«Los comentarios siempre son buenos. Tengo una familia impresionante allí, también los amigos de la provincia», sentencia Padrón.












