Javier Moya Machetti
Amparo Nuño Gil (la abuela “Queca”) tuvo ese consolador y desgraciado privilegio: a las siete en punto de la mañana del 14 de abril de 2022 la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de “El Salvador” se giró hacia la calle Doctor Chirino a su paso por la calle Carretería, en busca de una anciana de cabello abundante y gris que observaba desde un balcón de la cuarta planta de la casa Caballer, como durante tantas décadas había hecho la mujer desde que abandonara su Cáceres natal para hacer de Cuenca su hogar de la mano de Juanito Machetti. Cuatro años después, en nuestra primera Semana Santa huérfanos de ella, confiamos en que desde el balcón celestial Queca pueda ver a «su Jesús», y a Luis, su primer nieto, acompañándole como hermano mayor de la Hermandad.
CEGADO YA EL CARPINTERO
Cegado ya el carpintero
por la sangre que el espino
hacía brotar del cuero
cabelludo, cayó Cristo.
–
Los soldados del prefecto
diéronle otra vez castigo;
los golpes que ya le hirieron
diéronselos repetidos.
–
Al verle caer primero,
y atizado de seguido,
las mujeres y los viejos,
y los hombres y los niños
–
le insultaron con denuedo
y rieron con su martirio
tras mofarse así un guerrero:
«¡Salve, rey de los judíos!».
–
Se apiadó del galileo
la matriarca de Chirino;
pensó en la madre del reo,
en la marcha de un buen hijo,
–
e hizo llamar a sus nietos:
«Id presurosos, hijinos,
auxiliadle con el leño,
y dadle agua en un cuenquino».
–
El mayor bajó corriendo
y, cruzando entre el gentío
que se burlaba del preso,
cumplió cuanto fue pedido.
–
Tras levantarse del suelo,
y ya con sus ojos limpios,
miró a su diestra el hebreo,
acalló a la turba, y dijo:
–
«Mujer, el dolor que siento
no alcanza el que tú has sentido,
doble adiós sin más consuelo
que el de todo lo vivido.
–
Mas no llores como aquellos
que en mí no ven el camino,
que Mar y Luis, con Juan Pedro,
estarán hoy ya conmigo».
–
Y así, cargando el madero,
no rehuyó su sacrificio:
paso a paso fue ascendiendo
a cumplir lo prometido.













