Cuenca, entre los destinos más baratos de España para viajar en Semana Santa

El presidente de los hosteleros conquenses señala que las reservas para la Semana Santa completa son cada vez menos habituales.

Cuenca se mantiene como uno de los destinos más económicos de España para viajar durante la Semana Santa, un factor que continúa atrayendo visitantes mientras las reservas hoteleras avanzan a buen ritmo. Así lo ha asegurado a Voces de Cuenca el presidente de la Agrupación de Hostelería de Cuenca, José Manuel Abascal, quien ha precisado que la ocupación para los días centrales —Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo— se sitúa ya «entre el 75% y el 85%».

Abascal explica que el comportamiento de las reservas es similar al de otros años. «La gente que viene a trabajar o quienes acuden a las procesiones reservan con tiempo, y el resto de visitantes va completando poco a poco», señala, aunque precisa que aún hay quienes pueden disfrutar de la Semana Santa de Cuenca, declarada de Interés Turístico Internacional, porque suelen quedar habitaciones libres así como producirse cancelaciones de última hora que posibilitan una experiencia de lujo en la semana grande de la capital conquense sin que el bolsillo del viajero sufra por ello.

Un destino competitivo en precios

Uno de los factores que favorece la llegada de turistas es el coste del alojamiento. Abascal subraya que, aunque los precios suben ligeramente en los días centrales de la celebración, «Cuenca sigue siendo uno de los destinos más baratos del país» para estas fechas. «Dentro de lo que para nosotros puede parecer caro, seguimos siendo de lo más barato de España», asegura. De hecho, muchos visitantes consideran que las tarifas continúan siendo económicas en comparación con otros destinos turísticos durante la Semana Santa.

En cuanto al tipo de visitante, Abascal apunta que el perfil del turista que llega a Cuenca durante la Semana Santa se mantiene prácticamente sin cambios respecto a años anteriores este 2026. A la ciudad acuden tanto visitantes interesados en las procesiones como público vinculado a la Semana de Música Religiosa. También existe un flujo de turismo que rota entre distintas ciudades con tradición de Semana Santa. «Quien un año ve la de Ávila viene después a Cuenca, y quien ha visto la de Cuenca puede decidir visitar otra ciudad», explica el presidente de la Agrupación de Hostelería de Cuenca.

El tiempo, siempre determinante

Como ocurre cada año, la evolución de las reservas puede verse condicionada por la meteorología. Abascal recuerda que esta festividad suele coincidir con periodos de inestabilidad debido al ciclo lunar que determina su calendario. «Normalmente siempre viene acompañada de tormentas o lluvias, unos años más fuertes y otros más suaves», indica. Si las precipitaciones se producen fuera de horario, las procesiones podrían celebrarse con normalidad; en cambio, si coinciden con los desfiles procesionales podrían provocar suspensiones y afectar ligeramente a la actividad turística.

En este contexto, la Semana de Música Religiosa de Cuenca también contribuye a mantener la llegada de visitantes, ya que atrae tanto a intérpretes como a público especializado durante esas mismas fechas. Aunque Abascal señala la importancia de estos conciertos para el sector a pesar de la meteorología, refiere que le gustaría que el tiempo respetase la semana grande de la ciudad para que conquenses y visitantes puedan disfrutar de la actividad cultural en pleno esplendor y al completo.

Estancias cortas y concentradas frente a una oferta hostelera creciente

Las reservas para pasar la semana completa son cada vez menos habituales. Según el presidente de los hosteleros, la estancia media de los visitantes se sitúa en torno a dos días y medio, concentrándose principalmente en el puente de Jueves Santo a Sábado Santo. Esto se debe, entre otras razones, a que en algunas comunidades el Jueves Santo no es festivo. Por ejemplo, en varias zonas del Levante el festivo es el Lunes de Pascua, lo que hace que muchos viajeros no lleguen a la ciudad hasta el viernes.

Abascal también destaca que en los últimos años se ha multiplicado la oferta de alojamiento en la ciudad, con un fuerte crecimiento de apartamentos turísticos, viviendas vacacionales y casas rurales. Esta mayor disponibilidad de plazas hace más complicado alcanzar el lleno absoluto, algo que sí era más habitual en el pasado. Aun así, el proceso de reserva sigue un patrón similar: primero se llenan los establecimientos que los visitantes consideran más atractivos por su cercanía con los eventos principales en la ciudad y, conforme aumenta la demanda, esta se va desplazando hacia otros tipos de alojamiento que aunque no son tan atractivos en cuestión de proximidad si que ofrecen servicios complementarios.

La expectativa de mantener las cifras para acabar de paliar el socavón del 2024

Las expectativas del sector esperan dar continuidad y si es posible mejorar las cifras recibidas en 2025, año en que se mantuvo una buena afluencia de visitas y la gran mayoría de reservas a pesar de que llovió en la parte final de la semana. Cuando la lluvia si ejerció como catastrófico protagonista fue durante estas celebraciones en 2024, cuando se suspendieron de la mayoría de las procesiones, lo que provocó cancelaciones de reservas y dejó uno de los balances más negativos que recuerdan los hosteleros.

De hecho, el propio Abascal llegó a calificar aquella campaña como «una de las peores Semanas Santas» que recuerda el sector, tras unas previsiones iniciales de más de 45.000 pernoctaciones que finalmente se vieron afectadas por las precipitaciones. En 2025, aunque el tiempo volvió a hacer acto de presencia en algunos momentos, la ocupación hotelera se mantuvo en niveles habituales, con cifras que rondaron el 80% durante los días clave.

Con estos antecedentes, el sector espera ahora que la meteorología respete la próxima Semana Santa para consolidar la recuperación y repetir, al menos, los resultados del pasado año. «Si todo va igual, será una Semana Santa muy parecida a la del año pasado», ha concluido Abascal.