El pasado día 24 de enero se produjo una agresión muy violenta un árbitro que pitaba un partido de juveniles en el campo Obispo Laplana, en el que el colegiado, de 24 años, recibió varios puñetazos y cuando cayó al suelo dos patadas. Pero este incidente no es un caso aislado, cada fin de semana se producen en los campos de nuestra región agresiones de distinta gravedad. Para analizar la situación en la que se encuentran los árbitros entrevistamos a Cristian García, máximo responsable del colectivo en nuestra comunidad autónoma.
Cristian, ¿cómo es la situación del colectivo arbitral en la provincia de Cuenca? ¿Cómo definiría usted su situación?
En Cuenca ahora mismo la situación del colectivo arbitral se resume en que es una provincia que tampoco crece demasiado en cuanto a árbitros. No parece que esta sea una afición que atraiga mucho a la gente. Sí que es cierto que hace años Cuenca gozó de árbitros en categorías muy altas, pero a día de hoy cuesta sacar árbitros porque entre otras cosas hay ese miedo a lo que se está dando, no solamente en Cuenca sino en otras provincias
Me dice que hay poca demanda. ¿Cuánta gente se interesa por ser árbitro cada año y cuándo empiezan?
Pues en Cuenca no están entrando más de 15 al año, en torno a 10 ó 12 árbitros cada temporada. Además, solemos tener un 20% de bajas, casi todas vinculadas a lo que le decía, al miedo a la situación actual del colectivo en general. Luego hay zonas como Tarancón en la que nos cuesta muchísimo conseguir árbitros también, en general es difícil.
Me ha hablado de que evidentemente a la gente le cuesta, no sé si por la mala prensa que tienen los árbitros. ¿Por qué ocurre eso?
Como dice mucha gente, somos un mal necesario. Pero efectivamente, el problema que tenemos hoy en día es grave. Sabemos la sociedad como está, pero yo me voy a centrar en la parte que a mí me corresponde. Somos un colectivo al que es gratis insultarle, al que se le puede faltar el respeto. ¿Qué pasa en ciudades como Cuenca? Pues que luego esos mismos árbitros que arbitran a equipos se los encuentran por la noche en zonas de ocio y estamos teniendo incluso casos de amenazas nocturnas a árbitros que durante el día les han arbitrado. El tema de la violencia en el deporte hoy en día es un problema y en el arbitraje más aún. Le puedo decir que cada fin de semana tenemos varios altercados con árbitros, algunos de ellos graves, como el que sucedió aquí en Cuenca el otro día. Tuvimos uno el año pasado en Guadalajara que fue brutal en cuanto a la violencia con la que se emplearon con el chico, pero aquí en Cuenca lo de hace dos sábados ha sido muy grave también. El problema es que, además, al final con todo esto no ocurre absolutamente nada, no se toma ninguna medida.
“Le puedo decir que cada fin de semana tenemos varios altercados con árbitros, algunos de ellos graves”
¿Cuáles son las motivaciones que tienen los chicos o las chicas a la hora de empezar a arbitrar y de integrarse en el deporte con esta actividad?
Mucha gente que le gusta el fútbol y que por lo que sea no puede practicarlo se dedica a arbitrar, Mucha gente viene por esa atracción y hoy en día pues también tenemos árbitros en primera división que están muy bien considerados, que son estrellas, que la gente les pide fotos, cosa que antiguamente no ocurría nunca. Y luego hay una parte también que es la económica. Hoy en día, en el fútbol amateur, de los pocos deportistas que cobran, por decirlo así, son los árbitros. No es que cobren mucho, de hecho, yo le diría que no les compensa, pero sí que tienen una remuneración, aunque sea escasa.
Vamos a hablar concretamente de ese episodio, porque además saltó a los medios de comunicación y al que se le ha dado difusión, lógicamente. Cuéntenos cómo fue esa agresión del día 24 de enero en el campo Obispo Laplana.
Pues es una de esas agresiones que te pillan por sorpresa, porque creo que el resultado del encuentro era de 5-1 para el equipo del chico que agredió al árbitro, o sea que el partido estaba totalmente decidido. Lo que ocurrió es que un jugador tuvo una actitud con un contrario no adecuada y el árbitro le amonestó, al proseguir con esa actitud lo expulsó y es cuando el jugador sin más lo agredió brutalmente, le pegó cuatro puñetazos, tres de ellos seguidos, lo tiró al suelo y una vez en el suelo le dio dos patadas. Esas dos patadas, con unas botas de taco, con la fuerza con la que el chico se empleó, si le dan en alguna parte complicada podríamos estar hablando ahora de otra situación. El árbitro agredido sigue todavía con un collarín, sigue de baja. Este chico está en la categoría de preferente, trabaja nada menos que en Lugo y se viene los fines de semana a arbitrar y a ver a sus padres, por lo que nosotros desde el colectivo estamos profundamente agradecidos. El chico está muy afectado y se está planteando dejar el arbitraje.

Me imagino que tiene todavía unas secuelas no sólo físicas sino psicológicas.
Sí, claro, está muy afectado de ánimo. Cuenca es una ciudad en la que todos nos conocemos, es una ciudad pequeña y a esa persona que te agredió te la vas a encontrar otra vez por la calle. Entonces, ¿qué hacemos en ese caso? ¿Cómo van a reaccionar uno y otro? Al final, perdone que le diga, pero es que te va a dar miedo salir de tu casa. Y más en un encuentro que no tiene ninguna explicación. La agresión o la violencia nunca está justificada en el deporte, pero lo del otro día es inconcebible, no sé qué pudo pasar por la cabeza de ese chico para comportarse así.
¿Son comunes estas agresiones?
No tan brutales, pero sí son comunes, más de lo que quisiéramos. Ahora venía en el coche atendiendo una agresión de daños materiales, que también se dan, y cada vez más.
¿Esto va en aumento?
Sí. Creo que nos estamos equivocando como sociedad. Ayer compartí un almuerzo con Luis de la Fuente, el seleccionador nacional, y en un momento, hablando de estos temas, Luis me decía que la violencia no está en el fútbol, que la violencia está en la sociedad y estoy completamente de acuerdo que hoy en día la sociedad cada vez es más violenta. Yo lo que le comenté cuando me dijo eso es que sí que estoy de acuerdo con él en que al final la persona que es violenta en un campo de fútbol lo es fuera, lo es en cualquier ámbito. Este fin de semana hemos estado hablando en un grupo de Whatsapp de presidentes de comités territoriales que en Andalucía han sido cinco casos el mismo fin de semana, y le hablo ya de violencia un poquito subida, no le hablo de violencia de te empujo, te agarro, no, hablamos ya de agresiones fuertes. Hay una preocupación grande y creo que tenemos que tomar medidas.
Mi hijo juega al fútbol, va a cumplir 12 años dentro de unos días y yo cuando puedo ir a ver sus partidos hay veces que me llama la atención el nivel de agresividad de algunos familiares en algo a lo que los niños van a disfrutar y a educarse en la práctica del deporte. No sé qué lleva a una persona a transformarse de esa manera. ¿Usted, que tiene mucha experiencia en esto, cómo lo ve?
Yo me imagino que esa persona en su trabajo, como bien dice, no actúa igual. Imagínese que esa persona trabaja en un supermercado, no creo que vaya nadie allí y le insulte o le menosprecie. Creo también que uno de los errores que cometemos es la presión a la que sometemos a nuestros hijos en determinados ámbitos de la vida. Hoy en día queremos que tengan el C1 de inglés, que toquen el piano y que jueguen al fútbol casi a nivel profesional. Y los niños van absorbiendo toda esa tensión a la que se les va sometiendo. Yo no soy partidario de que estemos tan pendientes del partido de fútbol de nuestros hijos, creo que es mejor que les dejemos disfrutar, que les dejemos hacer deporte, porque al final estamos convirtiendo eso en algo que no tiene nada que ver con lo que ellos quieren hacer. Recuerdo una anécdota hace tiempo de una chica que jugaba en fútbol profesional y la presión a la que su padre la sometía desde la grada era tremenda, le corregía todo lo que hacía, le gritaba, estaba demasiado pendiente de ella. Y luego hay una cosa muy importante, que es la impunidad, es lo que le decía, es gratuito porque al final todo eso no conlleva prácticamente ninguna consecuencia. Yo soy partidario de que una persona que es violenta en unas instalaciones deportivas no vuelva a entrar nunca en ellas. Pero para eso esas instalaciones deportivas deben estar dotadas de un personal que asegure eso.
¿Qué protección tienen los árbitros? Si es que tienen algún tipo de protección, sobre todo en estas categorías.
Yo estuve al día siguiente de la agresión en el Obispo Laplana y ahí las instalaciones no aseguran absolutamente nada. Los árbitros tienen que subir unas escaleras e irse a cambiar a un pabellón que está enfrente, con lo cual se exponen a que cualquier individuo, cualquier persona que esté por allí, les pueda decir cualquier cosa, o incluso algo peor. Yo estuve presente a la salida de los jugadores, el resultado creo que fue 1-1, y afortunadamente no hubo ningún problema, pero hay una desprotección brutal en esas instalaciones, por ejemplo. Esas cosas creo que no ayudan para nada, porque los estás exponiendo. Si el árbitro directamente termina el partido, se va a su vestuario, pasan 40-50 minutos entre que hace el acta, se ducha, se asea, etc…, las cosas se van calmando. Pero cuando tienes una situación como la que tenemos en ese campo es complicado. Yo vengo mucho a Cuenca, soy de aquí, y me preocupa que estas cosas pasen en nuestra ciudad.
“Estamos exponiendo a los árbitros más de lo habitual por el tema de las instalaciones que tenemos aquí ahora mismo”
¿Las instalaciones deportivas de la provincia de Cuenca en general y de la ciudad en particular, reúnen las condiciones suficientes para, al menos, asegurar mínimamente la integridad de los árbitros, o hay un problema en ese sentido?
Hay un problema. Fíjese que en las instalaciones del Joaquín Caparrós, por ejemplo, los árbitros tienen que ir a cambiarse al Sargal. Ya no le estoy hablando de si pasas frío o pasas calor, no vamos a entrar en eso, estamos hablando de que tienes que recorrer en torno a 100, 200 metros andando al terminar un partido en los que vas con jugadores de un equipo y de otro y te puedes encontrar lo que hablábamos antes, que los padres que consideran que su hijo es muy bueno jugando al fútbol piensen que ese día no lo ha sido porque el árbitro ha tenido una intervención sobre él y no ha considerado que lo que le han hecho era un penalti o que lo ha expulsado sin tener ningún motivo, así que le increpan al árbitro o algo peor. Estamos exponiendo a los árbitros más de lo habitual por el tema de las instalaciones que tenemos aquí ahora mismo, en dos de las instalaciones que más se suelen utilizar es donde más desprotección tenemos.
¿Qué demandas hacen en ese sentido y en otros? ¿Cuáles son sus principales reivindicaciones, sobre todo en cuestión de seguridad?
Estamos teniendo reuniones con las subdelegaciones de gobierno de toda la región, porque al haber un cambio en la delegación regional hemos tenido que esperar y hemos tenido que empezar con las subdelegaciones. El otro día estuvimos en Albacete, por ejemplo, próximamente se hará en Cuenca. Nosotros necesitamos de la colaboración y de la ayuda de la administración, eso es innegable. Las autoridades municipales entendemos que apuestan por el deporte, pero tenemos que ser conscientes de que ese deporte está trayendo unas consecuencias que no queremos. Creo que nos debemos preocupar porque esa violencia final es una violencia local. Y si no nos preocupa eso, creo que tenemos un problema todavía mayor.
“Tenemos la esperanza de que todo esto cambie, va a ser difícil, pero poco a poco creo que podemos hacer que las cosas mejoren”
Y sobre todo habrá que formar y habrá que educar, porque lo que no se puede es mandar una patrulla de policías a cada partido de fútbol que se celebre en la provincia de Cuenca.
Por supuesto que no, pero sí que le digo que tenemos que ayudarnos de las instituciones para que esto mejore y sobre todo hay que hablar y escuchar. El presidente del club al que pertenecía el jugador agresor me llamó, me pidió disculpas, me dijo que habían expulsado al jugador del equipo y me dijo que estaba incluso pensando en deshacer la escuela. Desde el Comité Técnico de Árbitros nos ofrecemos a hablar con las escuelas, con los padres, con los jugadores. Yo he hecho ya reuniones con equipos en vestuarios para intentar que empaticen con el árbitro, transmitirles que nos vamos a equivocar, porque al final un árbitro en un partido se va a equivocar alguna vez, porque no podemos exigirles a los árbitros que no se equivoquen en estas categorías, en las que van solos y sin ayuda tecnológica, tenemos que ser conscientes de dónde estamos.
¿Las polémicas que cada fin de semana hay con respecto a los arbitrajes del fútbol profesional se proyectan en la visión que tiene la gente de los árbitros?
Por supuesto que sí, de hecho, es una de las cosas en que yo más insisto, que se está generando un caldo de cultivo muy negativo, porque hoy en día es habitual que a nivel del fútbol profesional salga un entrenador, la prensa, y hagan declaraciones sobre muchas de las cosas que ocurren. Yo entiendo que al final el fútbol también vive de esa discusión diaria, de ese debate diario de la gente, pero al final sí que está interfiriendo sobre el deporte escolar. Yo estoy convencidísimo de que todo eso viene de lo que se está haciendo a nivel de fútbol profesional. Hoy en día un entrenador cuando sale a hablar o a criticar una situación arbitral está generando una animadversión, porque al final ese señor sale, habla, dice lo que él considera y no pasa absolutamente nada. Imagínese que yo mañana salgo y me pongo a criticar desde el comité de árbitros la estrategia de un entrenador en un partido, digo que ese entrenador no tiene ni idea y que se ha equivocado en el planteamiento o en los cambios. Creo que tiene que haber una libertad de expresión, pero siempre dentro del respeto mutuo, y más todos aquellos que pertenecemos a un estamento deportivo como en este caso es la federación.

Evidentemente hay que intentar prevenir todo este tipo de agresiones y de situaciones violentas, pero como sabemos que indefectiblemente van a ocurrir, ¿cómo habría que actuar después? Me ha hablado en varias ocasiones dentro de esta entrevista que luego estas cosas quedan en agua de borrajas y que no se sanciona con la dureza que se debería a los autores materiales de estas agresiones.
Correcto, eso es lo que yo pienso. Al final hay sanciones económicas que son mínimas, pero eso tampoco conduce a nada, creo que tenemos que ser mucho más duros en ese sentido. Hay una propuesta ahora mismo en el Consejo Superior de Deportes para que al árbitro se le considere autoridad y estemos más protegidos jurídicamente. Pero al final hay una desprotección grande y eso no se consigue más que con sanciones o tomando medidas. El otro día a nivel nacional hablábamos de parar en un minuto dado, es decir, en el minuto 38 paramos todos los partidos para que la gente se conciencie, pero si le soy sincero, en los años que llevo en el comité, que son 25, creo que eso no sirve de nada. El otro día hablaba con el chico agredido en Cuenca, que además trabaja en un juzgado y me decía que sabía que no iba a pasar nada, y eso es lo que más le duele. De hecho, además en el hospital creo que hubo un error a la hora de hacer el informe y lo catalogaban como accidente deportivo. Tú te vas a un juzgado y el informe médico que recibes indica que es accidente deportivo, pues ya me contará qué consecuencias va a tener
Cristian, después de este panorama, ¿qué mensaje le puede lanzar usted a esos chavales que ahora se están planteando hacerse árbitros o árbitras? Porque, claro, no es plato de gusto para nadie leer estas cosas, e imagínese cuando vayan a decirle a sus padres que quieren arbitrar.
Yo lo que les digo es que lo primero que tiene que pasar es que les guste, además ha nombrado antes el tema del arbitraje femenino, que cada vez también está más en auge, también estamos teniendo mucha violencia verbal en el arbitraje femenino. No se trata de engañar a nadie, esto es complicado, es duro, pero como muchas cosas en la vida. Lo triste es que sea duro estando en el ámbito deportivo. Lo que sí podemos asegurar es que tendrán un montón de gente pendiente de ellos, que no estarán solos en ningún caso, porque al final la gente ante la adversidad se une. El estamento arbitral creo que hoy por hoy es uno de los estamentos a nivel territorial más unido. Además, arbitrar es algo que te ayuda en la vida, porque te ayuda a gestionar, te ayuda a entender lo que es el compromiso. También les diría que lo prueben y que si algún día no están a gusto lo pueden dejar sin problema. Y porque también tenemos la esperanza de que todo esto cambie, va a ser difícil, pero poco a poco creo que podemos hacer que las cosas mejoren, así que yo animaría a que probaran, porque al final es otra forma de ver el fútbol que te va a cambiar por completo. Y al final, lo que le decía, te curte para la vida y para muchas cosas.













