El REBI Cuenca viaja a tierras burgalesas para medirse este domingo a las 12:30 horas al BM Aranda en el pabellón Santiago Manguán. Es una de esas salidas marcadas en rojo en el calendario, no solo por la entidad del rival o la proximidad en la tabla —los conquenses son novenos con 19 puntos frente a los 15 de los arandinos—, sino por lo que significa jugar en el feudo ribereño. Con el recuerdo fresco de la victoria «in extremis» de la pasada jornada ante el Nava en El Sargal, el entrenador, Lidio Jiménez, respira aliviado tras haber podido dar unos días de descanso a una plantilla que terminó extenuada tras el maratón de la Copa del Rey y los viajes a Sagunto y Valladolid.
«La gente está fresca de piernas y de mente; no tenemos excusas», afirmaba un Lidio Jiménez que ve en este parón el bálsamo necesario para asaltar un campo donde se esperan más de 2.000 personas apretando desde el primer minuto. El objetivo es claro: realizar, por fin, un partido completo en todas sus facetas —defensa, ataque y portería— para sumar la victoria lejos de El Sargal que se han resistido esta temporada pese a haber estado «muy cerca» en varias ocasiones.
El factor «suerte» y la madurez del bloque
El preparador conquense no oculta que la moneda está empezando a caer de cara. Si en la primera vuelta las lesiones y los finales de infarto penalizaron al equipo, esta segunda vuelta ha traído una «tónica buena» donde los puntos se amarran en el último suspiro. Esa pizca de fortuna, sumada a la solvencia actual, debe ser el colchón de tranquilidad para afrontar el choque sin el nerviosismo que sí puede atenazar a un Aranda que lucha por alejarse de la zona de peligro.
Estabilidad institucional: renovaciones y el «sueño» de un regreso
Más allá de lo que suceda en el parqué este domingo, el club vive un momento de dulce estabilidad. La nueva junta directiva y el cuerpo técnico caminan de la mano con un plan ambicioso: mantener el 90% del bloque actual para no empezar de cero el próximo curso. En esta línea, la reciente renovación de Sergio Antúnez ha sido acogida con entusiasmo por Jiménez, quien lo define como un «acierto» tras ver su progresión ascendente después de superar su lesión.
Pero si hay algo que ha despertado la ilusión de la parroquia conquense son las conversaciones para recuperar a un exjugador de la casa, Moscariello. Lidio Jiménez ha confirmado que los contactos existen y que el deseo es mutuo: «Es un jugador que en Cuenca lo dejó todo y que yo avalo al 200%». A falta de flecos económicos, el técnico confía en que este «jugador de ADN conquense» pueda volver a vestir la elástica del REBI pronto.
De ganar este domingo, el REBI Cuenca no solo superaría la barrera de los 20 puntos, sino que facilitaría sumar para dar el objetivo de la permanencia muy próximo a resuelto y permitir a su afición disfrutar de un mes de mayo plácido, mirando más hacia los puestos de privilegio que hacia la quema del descenso.
Los ábitros Jordi Ausás Busquets y Miquel Florenza Virgili serán los encargados de arbitrar el partido.










