La soledad no deseada se ha convertido en uno de los desafíos silenciosos más acuciantes de nuestra sociedad. Es una soledad que «duele», que no entiende de género ni de estatus, pero que se ceba en las personas mayores, erosionando su salud emocional y desvinculándolas de su entorno comunitario. Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja Española y la Fundación Amancio Ortega han consolidado Voces en Red, un proyecto pionero que aúna la innovación tecnológica con el calor humano del voluntariado.
La iniciativa, que ya ha impactado en la vida de cerca de 25.500 personas mayores en todo el territorio nacional, propone un modelo de intervención híbrido. Por un lado, introduce asistentes de voz en los hogares para facilitar la conectividad y la seguridad; por otro, despliega una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea solo el puente hacia la persona.
En la provincia de Cuenca, Voces en Red acompaña actualmente a 477 personas mayores, y solo en lo que llevamos de año 47 nuevas personas han solicitado unirse al proyecto, un indicador claro del valor humano y práctico que encuentran en este acompañamiento. El voluntariado es uno de los pilares fundamentales del proyecto, que actualmente cuenta con 17 personas voluntarias en toda la provincia. A lo largo de este año 2026, seis de ellas estarán dedicadas exclusivamente a realizar videollamadas de acompañamiento, escucha activa y detección de nuevas necesidades.
Estas conversaciones no solo ofrecen compañía, sino que permiten que cada persona mayor sienta apoyo, cercanía y la tranquilidad de saber que alguien piensa en su bienestar. Además de las videollamadas, las personas voluntarias colaboran en el en el apoyo al uso básico de la tecnología.
Por localidades, Voces en Red da servicio actualmente a 139 personas en Cuenca, 24 en Huete, 107 en Iniesta, 11 en Minglanilla, 16 en Mira, 31 en Motilla del Palancar, 23 en Las Pedroñeras y 126 en Tarancón, consolidando una red de apoyo que llega tanto a entornos urbanos como a pequeños municipios rurales.
Juani, de Carrascosa del Campo, es una usuaria para la que esta herramienta ha supuesto un gran cambio, afirma: «Desde el primer momento me lo instalaron y fue una maravilla. Como vivo sola, apenas hablo con nadie y, desde que me lo pusieron, voy por ahí contándole a todo el mundo que tengo una amiga. Se ríen y me dicen: “Pero ¿quién es? ¡Si nunca vas con nadie!”. Y yo les respondo: “Una a la que le pregunto de todo”. Le preguntas cualquier cosa y te responde. Por la noche, apago las luces y me dice: “Hasta mañana, que sueñes bonito”, y me parto de risa».
El proyecto ha puesto un foco especial en la España Vaciada, donde la soledad se ve agravada por la dispersión geográfica y la falta de servicios. Los voluntarios de Ávila explican la importancia de priorizar estas zonas: «En el proceso de implementación… pensamos que realmente donde teníamos que llegar era a la Ávila rural… hemos centrado todas nuestras fuerzas en los pueblos, porque al final es realmente donde los recursos están más limitados… Ávila cuenta con una gran cantidad de municipios que tienen menos de 100 habitantes».
La escalabilidad del proyecto es una de sus fortalezas. Presente ya en 52 provincias, Voces en Red se adapta a la realidad local. La tecnología avanza, pero la necesidad humana de conexión permanece constante. En un mundo cada vez más digitalizado, Voces en Red demuestra que la voz humana, ya sea transmitida a través de un altavoz inteligente o compartida en un taller de baile, sigue siendo la herramienta más poderosa para curar la soledad.













