Diez testimonios para celebrar una década de la capilla de la Adoración Perpetua en la iglesia de San Esteban

El acto central de celebración tendrá ligar este lunes día 8 con el rezo de una Hora Santa en presencia del obispo a las 18:00 horas.

La capilla de Adoración Eucarística Perpetua (A.E.P.) cumple el próximo 8 de diciembre una década al servicio de la fe, un acto de entrega que comenzó con miedo por no poder cubrir todas las horas, según han señalado desde la parroquia conquense de San Esteban Protomártir, donde dicha capilla se encuentra emplazada. Sin embargo y contra todo pronóstico los adoradores han conseguido mantener su objetivo principal a lo largo del tiempo, acompañar, alabar, reparar y adorar continuamente al Señor en la Eucaristía, tratando de mejorar su disposición de que siempre se mantuviera el silencio en la capilla, y de que cada vez más personas disfrutaran de este oasis de silencio y oración. 

Como acto central de celebración, este lunes 8 de diciembre a las 18:00 horas tendrá lugar en la capilla el rezo de una Hora Santa, presidida por el obispo de la diócesis de Cuenca, José María Yanguas. Con esta iniciativa los fieles quieren mostrar su agradecimiento «al Señor y a su Madre Inmaculada por habernos permitido disfrutar de este maravilloso regalo durante estos años». Desde la céntrica parroquia han extendido su invitación especialmente a los feligreses de San Esteban, tan vinculada al progreso de esta obra apostólica, así como a todos los conquenses que quieran acercarse a compartir unos momentos de fe y recogimiento.

Aunque los implicados no tienen palabras para expresar lo que ha supuesto para ellos a nivel espiritual poder orar en la presencia del Señor a cualquier hora del día, desde la parroquia de San Esteban Protomártir se han recogido los testimonios de diez adoradores que han sido fieles a sus turnos de vela semanales durante esta década.

Agradecimiento y devoción

  1. Una de las máximas más sencillas pero sentenciadoras ha venido de la mano de A, quien ha apuntado que “sin una Gracia del Espíritu Santo, no se habría mantenido esta fidelidad”, una vocación espiritualidad que cumple este lunes 10 años de historia. Por su parte M.I. ha reconocido que, diez años después sigue con la adoración porque «amor con amor se paga» en referencia a la devoción que tiene por Cristo porque, asegura, le ha permitido ser adoradora durante una década con multitud de gracias aunque reconoce que en algunas ocasiones no ha sabido aprovecharlas o no ha tomado conciencia de su presencia «real y verdadera». Por su parte A.V, otra adoradora señala su profunda devoción al indicar que «sin adoración me falta algo» y que «la necesito para vivir», sentencia.

Paz y consuelo en la adversidad

La primera anécdota llega de la mano de V., adoradora con una hora de noche y otra en la madrugada que expone que un día al levantarse para ir a su turno de madrugada se encontraba indispuesta con vómitos y mareos lo que hizo que se planteara si acudir o no a su cita, algo que finalmente hizo; «según pasaba el tiempo me iba encontrando mejor, terminé mi hora, y salí como si todo hubiera sido un mal sueño», recuerda.

C. M. una adoradora, con varias horas asignadas a lo largo de la semana explica como su presencia en la capilla supone «un descanso del mundanal ruido» y que es «ha supuesto un consuelo y un regalo» para todos aquellos que se han acercado a lo largo de estos diez años en busca de escucha, consuelo y amor. Una máxima que ha vido en primera persona J.O., un adorador, que acude con su esposa y a veces con sus hijas. Él señala que «la gran sed y el deseo de paz» que hay en su interior únicamente se sacian en este espacio, en ese trato de «cercanía y amistad» en el que por muchas circunstancias que confluyan siempre acaba con «paz interior».

Un símbolo de fortaleza, avance y servicio a los demás

El testimonio del matrimonio formado por C. y E., que suelen ir a su turno con sus hijos, se centra en la «fortaleza» que les aporta ir a la capilla donde ponen sus problemas en manos de Cristo y se sienten «confortados». Por su parte M.G. acude a San Esteban para poner el foco en Dios en lugar de en sí misma y A.R. señala que en ocasiones solo se necesita un momento de silencio para comprobar el amor por los demás en actos de servicio que puede transmitirse. Por último M.L., del turno de noche, cita las palabras de Jesús en Getsemaní cuando dijo: «¿No podéis velar ni una hora conmigo?». La adoradora reconoce que este es un momento en el que el amor la llena.

Para que la adoración perpetua continúe es necesario que se sigan sumando voluntarios, bien como responsable de una hora a la semana, o bien como adorador de emergencia, para cubrir las bajas que ocasionalmente puedan producirse. Desde la parroquia han invitado a todos los interesados a llamar al teléfono, 667290134 o informarse in situ en el templo.