Cuatro zonas de picnic en Cuenca y provincia para escaparse este domingo y comer al aire libre

De la Fuente del Royo, al Chantre o el merendero de Jábaga: cuatro opciones perfectas para improvisar un picnic 'a la fresca'.

Con la llegada del buen tiempo, la excusa perfecta del domingo y para tratar de paliar el «efecto puente» y que mañana la vuelta a la rutina no se haga tan cuesta arriba, la provincia de Cuenca ofrece a todo aquel que esté dispuesto a explorarla multitud de lugares donde apagar el teléfono, desconectar del reloj y pasar un rato en compañía de amigos y seres queridos al aire libre. Una nevera con bebida fresca, un tupper con delicatessen caseras sencillas y unas sillas plegables permiten dejar de hacer scroll infinito en redes sociales con esos paisajes cautivadores para pasar a disfrutar de ellos en primera persona. Hoy Voces de Cuenca comparte (o recuerda) siete destinos ideales para quienes buscan el pequeño lujo cotidiano de comer en plena naturaleza.

1. Fuente del Royo: sombra, agua y entorno de montaña

A pocos minutos de la capital, en dirección a la Serranía y en el entorno de Los Palancares, la Fuente del Royo es uno de los clásicos para comer al aire libre sin complicaciones. Junto a la fuente hay un área recreativa con mesas y bancos, mientras que la fuente es el atractivo principal. Según la información del Catálogo de Fuentes y Manantiales de la provincia, se construyó porque el nacimiento es muy caudaloso, y surge en varios puntos por encima de la fuente, muchos de ellos bajo la misma carretera, lo que ha motivado la creación de una serie de drenajes que derivan el agua hasta ambas cunetas. Tanto el agua de la fuente como todo el caudal que no es captado por ésta terminan nutriendo un extenso estanque que hay en el lecho de vallejo, a poco más de 100 metros de la fuente. Toma el nombre del paraje en el que se encuentra, que se encuentra en el fondo de un barranco dominado por monte alto, y en el que abundan las grandes superficies de lastras de piedra. En cuanto a la flora, el pino laricio es el claro protagonista con La especie dominante es el pino laricio, que dibuja una suerte de museo con las esculturas imposibles que han formado sus pies al crecer entre las rocas, soportar vientos e inclemencias meteorológicas. También se encuentran tres grandes plataneros en el área recreativa y juncos y manchas de pasto alto en las zonas húmedas. Es una opción especialmente cómoda para quien busca algo rápido, accesible y con sombra asegurada.

2. El Chantre: un clásico junto al río Júcar que nunca pasa de moda

Si algo ha logrado permanecer como referente durante años está claro que tiene un por qué. Es el caso del área recreativa de El Chantre, una de las zonas favoritas de los conquenses para pasar un día en la naturaleza sin complicarse mucho. Es habitual ver familias y grupos de amigos pasando el día entre pinares y aprovechando el paso del Júcar para refrescarse, pues El Chantre tiene todo lo que se le puede pedir a una zona recreativa, combina merendero, naturaleza y uno de los tramos más atractivos del río Júcar. Con bancos y mesas de piedra hechas a partir de una sola pieza de sombra, su amplitud y la cantidad de árboles que cobijan de las horas más calurosas confiere de un encanto especial a la zona. Además, para quienes llegan acalorados pero son demasiado frioleros para meterse de cuerpo entero al río, bajando el camino existe una especie de playa fluvial con una amplia orilla que incluso puede ser una zona de descanso, ideal para leer, escribir o reflexionar con el rumor del agua de fondo y el frescor que esta proporciona. Además, su con su puente lo convierten en un lugar con más capas de las que parecen a simple vista. A esto se une su accesibilidad, pues es muy cómodo para acceder desde la carretera y cuenta con un generoso espacio de aparcamiento.

3. El merendero de Jábaga, un área ideal para familias y adaptada

El Merendero de Jábaga es probablemente una de las áreas más completas cerca de la capital. Situado a los pies de los Altos de Cabrejas, el el acceso en coche se realiza a través de una pista forestal que suele encontrarse en buen estado, por lo que no debería haber barreras de ningún tipo para quienes busquen pasar un día agradable en plena naturaleza. Cuenta con mesas, amplias zonas verdes y aunque ya no se puede hacer fuego en la zona habilitada para ello en el entorno por el riesgo de incendios forestales, si que cuenta con una pileta para poder lavar cubiertos, vasos e incluso fruta fresca que los excursionistas lleven para refrescarse con el calor. Aunque la zona está relativamente cerca de Cuenca capital y muy próximo al pueblo que le da nombre, al estar ya inmerso en pleno paisaje serrano el ruido urbano desaparece. Además de su popularidad para comidas familiares de fin de semana o jornadas de verano a la sombra bajo el pinar, la zona también se ha popularizado para rutas cortas de senderismo por el entorno y de cara a paradas de cicloturismo o BTT.

4. El merendero junto a la piedra de El Caballo y frente a la Playa Aritificial de Cuenca

Para quienes no quieren salir de la ciudad aunque están dispuestos a darse un pequeño paseo, no hay mejor opción que caminar por el entorno del Recreo Peral hasta la Playa Artificial. A unos minutos a pie partiendo del restaurante regentado por Nacho Villanueva se encuentra un pequeño merendero con solo dos mesas y una zona de pesca justo en la orilla del río, para aquellos que se queden sin hueco, en unos cinco metros más hay otras dos un poco más escondidas. Para poder llegar hay que dejar el coche en el parking del Recreo Peral y tomar el camino de tierra que queda a la derecha del puente. Unos pocos metros más allá de la piedra de El Caballo se encuentra este tesoro escondido desde el que puede atisbarse la Playa Aritificial en la orilla de en frente. Aunque es un lujo por el entorno salvaje así como por la cercanía con la ciudad y el ambiente más privado debido al número limitado de mesas, no dispone de otros servicios que lo hagan más cómodo, como es el caso de otros de los lugares recomendados de esta lista. En contrapartida, el no tener que utilizar coche si no se quiere lo convierte en una opción ideal para planes improvisados.