El Ayuntamiento de Cuenca ha publicado en los documentos del proyecto técnico para la instalación de un andamio de protección en el edificio situado en el número 8 de la calle Obispo Valero, en su fachada posterior hacia la plaza de Ronda, con el objetivo de evitar posibles desprendimientos de materiales a la vía pública y garantizar la seguridad de peatones y vehículos. El proyecto ha quedado expuesto a las reclamaciones oportunas durante quince días hábiles y está disponible en el siguiente enlace.
En el proyecto se detalla la colocación de una estructura provisional destinada a proteger el entorno mientras se ejecutan los trabajos necesarios en la fachada, que presenta zonas deterioradas. El andamio previsto será de tipo tubular modular, fabricado en acero galvanizado, un sistema habitual en trabajos de rehabilitación de fachadas por su estabilidad y capacidad de adaptación a edificios históricos. La estructura se instalará tanto en la fachada lateral del inmueble como en la trasera que da a la plaza de Ronda.
Un andamio de más de 18 metros en la fachada lateral
Según el proyecto técnico, la estructura alcanzará una altura máxima aproximada de 18,25 metros en la fachada lateral y 16,26 metros en la trasera, con plataformas de trabajo protegidas mediante barandillas, rodapiés y elementos de seguridad que evitarán la caída de materiales. Además, el andamio contará con redes o mallas protectoras en toda su superficie exterior, con el fin de impedir que pequeños restos de obra o herramientas puedan caer a la calle. Este tipo de mallas también actúa como una protección adicional frente al viento y mejora la seguridad de la zona de trabajo. En los puntos donde sea necesario el paso bajo la estructura, el proyecto contempla la instalación de marquesinas protectoras capaces de recoger posibles caídas de materiales, garantizando así la seguridad de los peatones que circulen por el entorno.
Desvíos en el tráfico rodado y afectación a la circulación peatonal
La instalación del andamio implicará la ocupación temporal del acerado y de una pequeña parte de la calzada en la zona afectada. En la zona lateral se ocuparán 6, 77 metros cuadrados de la vía pública, mientras que en la trasera serán un total de 11,32 metros cuadrados. No obstante, el proyecto señala que la anchura restante de la calle permitirá mantener la circulación de vehículos sin necesidad de cortar completamente el tráfico aunque si se desviará el tráfico rodado en la zona de montaje a la zona de paso mediante vallado y señalización.
En cuanto al tránsito peatonal, durante el montaje y desmontaje de la estructura se desviará el paso de viandantes también en la zona de montaje a la zona de paso y se instalarán indicaciones y protección para redirigirlos y evitar que accedan a la zona de trabajo. Asimismo, el plan contempla informar previamente a los establecimientos de la zona y limitar temporalmente el acceso a algunos locales únicamente en aquellos momentos en los que exista riesgo de caída durante las labores de montaje o desmontaje del andamio.
Revisión del estado del firme e inspecciones para corroborar la seguridad
Antes de iniciar la instalación se realizará un replanteo del andamio para comprobar las condiciones del terreno y del firme de la acera donde se apoyará la estructura. Los técnicos analizarán la capacidad del suelo para soportar las cargas y verificarán la existencia de arquetas, canalizaciones u otros servicios urbanos que puedan verse afectados. En caso necesario, se colocarán elementos de apoyo adicionales, como durmientes de madera bajo las placas base del andamio, para repartir mejor las cargas y garantizar la estabilidad del conjunto.
También se revisará la fachada para determinar los puntos de anclaje más adecuados y asegurar que la estructura queda firmemente sujeta al edificio. El documento técnico subraya que el montaje del andamio deberá ser realizado por personal especializado y bajo la supervisión de un técnico competente. Además, la estructura será inspeccionada antes de su puesta en servicio y revisada periódicamente para comprobar su estabilidad y estado de conservación.
Plazo y presupuesto para el andamio
El proyecto establece un plazo aproximado de 17 días laborables para realizar las tareas relacionadas con el andamio, que incluyen el transporte del material, el montaje de la estructura, la instalación de las redes de protección y el posterior desmontaje. El calendario previsto contempla varios días para el transporte y acarreos iniciales, unos cinco días para el montaje del andamio, una jornada adicional para la colocación de redes protectoras y otros cinco días para su desmontaje una vez finalicen los trabajos. No obstante, este plazo corresponde únicamente a las tareas de instalación y retirada del andamio, por lo que el tiempo que la estructura permanecerá colocada dependerá de la duración de los trabajos que se realicen posteriormente en la fachada.
El presupuesto total previsto para esta actuación asciende a 7.895,15 euros, impuestos incluidos. La mayor parte del coste corresponde al montaje, desmontaje y alquiler del andamio, además del transporte del material y de los trabajos necesarios para su instalación. El proyecto también incluye actuaciones previas como la retirada temporal de un farol de la fachada y su sustitución por un foco LED instalado en el propio andamio para mantener la iluminación de la zona durante las obras.
Un inmueble en ruinas, un desalojo y una ampliación museística a la espera
El futuro del edificio ha sufrido un cursus honorum complejo marcado por las polémicas y las actuaciones para llegar al paso actual. El inmueble, anejo al Museo Provincial de Cuenca, fue desalojado en octubre de 2025 tras una orden judicial que obligó a abandonar las viviendas a las personas que residían allí. La notificación judicial del desahucio se había producido meses antes, en el marco de un procedimiento iniciado tras los informes técnicos que alertaban del mal estado del inmueble. En el edificio residían varias familias y personas mayores que denunciaron dificultades para encontrar una alternativa habitacional asequible.
En julio de 2024 un informe técnico externo encargado por el Ayuntamiento concluyó que el edificio se encontraba en situación legal de ruina y presentaba deficiencias que comprometían su estabilidad. Posteriormente, distintos informes municipales insistieron en la necesidad de adoptar medidas urgentes para evitar riesgos para la seguridad. La situación del edificio también ha generado críticas cruzadas en el ámbito político municipal desde que comenzaron los trámites para declarar su estado de ruina y proceder al desalojo de los residentes.
Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento cuestionaron tanto la gestión del proceso como la respuesta social ofrecida a los vecinos afectados, a los que consideraban en una situación de especial vulnerabilidad. Desde el Partido Popular se reprochó al equipo de Gobierno que el deterioro del edificio se hubiera prolongado durante años sin actuaciones de mantenimiento o rehabilitación, lo que, a juicio de la oposición, habría agravado la situación hasta desembocar en la declaración de ruina. Por su parte, el equipo de gobierno del Ayuntamiento defendió que las decisiones adoptadas respondían exclusivamente a criterios técnicos y de seguridad, que el desalojo era un paso necesario para poder abordar el futuro del inmueble, vinculado a los planes de ampliación del cercano Museo de Cuenca, y que la prioridad en ese momento era garantizar la seguridad.
El edificio tiene un valor estratégico para el futuro del Museo de Cuenca. El Ayuntamiento inició en 2024 los trámites para desalojar el inmueble con el objetivo de poder cederlo al Ministerio de Cultura y facilitar así la ampliación del Museo Arqueológico, un proyecto planteado desde hace años para aumentar las salas expositivas del centro. Tras el desalojo de los residentes, el Consistorio comunicó al Ministerio de Cultura que el inmueble quedaba libre para iniciar los trámites de cesión.















