Castilla-La Mancha reclama que las ayudas al vino queden igual en la próxima PAC

El consejero de Agricultura destaca que las ayudas han permitido mantener el producto que "garantiza la supervivencia de muchos pueblos".

El Gobierno de Castilla-La Mancha apuesta porque la futura Política Agrícola Común (PAC) 2028-2034 mantenga las ayudas al sector del vino tal como están en la actualidad tal y como ha defendido en la reunión del Intergrupo del Vino del Comité Europeo de las Regiones, que se ha celebrado en la ciudad Eisenstadt (Austria) este martes 21 de octubre. Así lo han manifestado el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán y el vicepresidente segundo del Ejecutivo autonómico, José Manuel Caballero, durante su participación en la sesión que se celebraba en esta ciudad.

Por su parte, el consejero ha señalado que mantener las ayudas al sector del viñedo que ofrece Intervención Sectorial Vitivinícola era una cuestión «necesaria». Dichas ayudas se estructuran en diferentes vertientes que abarcan desde la reestructuración como la destilación de subproductos, la promoción en terceros países o las inversiones en bodegas y cooperativas a través de los VINATÏ -unas subvenciones específicas en la región de Castilla-La Mancha, destinadas a financiar inversiones materiales e inmateriales en empresas del sector-. Este apoyo económico incluye también la destilación de los subproductos vitivinícolas y la vendimia en verde.

Martínez Lizán ha recordado que el sector ha recibido un total de 813 millones de euros desde que gobierna en la región García-Page. Referente a esta cifra que ha calificado como «nada desdeñable», el consejero ha resaltado que dicha financiación ha supuesto en los dos últimos años «más de 220 millones de euros en las últimas convocatorias que se han realizado». En este sentido ha apuntado que el apoyo económico «ha supuesto un aliciente importantísimo para posicionar a Castilla-La Mancha como líder en exportación de producto», un punto en el que apunta a la región como «una isla en el contexto general donde sale todo el vino que se produce».

Esta «importante cantidad», tal y como ha señalado Martínez Lizán, permite «aumentar la competitividad y la sostenibilidad del sector», una condición sine quae non para preservar tanto el futuro del sector como «el trabajo que el Gobierno regional viene realizando desde hace una década para que el vino castellanomanchego sea un referente en todo el mundo».

En la actualidad 80.000 viticultores con 437.000 hectáreas de viñedo permiten a la región producir de media 23 millones de hectólitros de vino y mosto y que el sector representa el 5 por ciento del PIB regional, movilizando más de 2.000 millones de euros. Unas cifras que, en la opinión del consejero ponen de manifiesto que se deben mantener las ayudas al sector del viñedo «para seguir garantizando un producto histórico en nuestra región y fundamental para el desarrollo de la economía regional» que, asevera «garantiza la supervivencia de muchos pueblos y de muchas cooperativas que tenemos en la región, que siguen manteniendo vivas las localidades en las que desarrollan su actividad», ha apuntado al respecto.

Las ayudas para la reestructuración han crecido más de seis millones de euros

En caso de no mantenerse la Intervención Sectorial Vitivinícola tal y como está concebida, podrían perderse ayudas en materia de reestructuración que solo este año han supuesto 35,9 millones de euros. Dicho pago ha pasado de los 29,7 millones de euros que tenía asignados inicialmente en Conferencia Sectorial a 35,9 finales según ha resaltado el consejero, «gracias a la buena gestión de las ayudas» que, asegura «hace posible que año tras año captemos fondos que otras comunidades no son capaces de ejecutar».

Junto con las ayudas al sector el vino, Martínez Lizán ha enumerado otras acciones que ha desarrollado el Ejecutivo castellanomanchego para apoyar al sector del vino. Entre ellas ha enumerado la Ley de la Viña y el Vino de 2022, la creación del Comité Regional Vitivinícola, la promoción de la cultura del vino a través de la Fundación Tierra de Viñedos, el impulso a la futura Interprofesional del Vino o el impulso a las figuras de calidad vitivinícolas. De estas últimas, Castilla-La Mancha es la región europea con mayor número, con un total de 25 de las que 24 son Denominación de Origen Protegida (DOP) y una es Indicación Geográfica Protegida (IGP), ha concluido.