Resiliencia. Esa es la palabra que define a la Pasión en Cuenca: un amor perpetuo, perenne e inamovible, un amor que ni el frío ni la lluvia consiguen apagar jamás. Y Cuenca volvió a hacer gala de esa resiliencia en la tarde de este sábado con la presentación del cartel anunciador de la Semana Santa 2026, un acto que llenó el Teatro Auditorio José Luis Perales y que marca, simbólicamente, la cuenta atrás hacia la semana más esperada por los nazarenos conquenses. Pedro José Ruiz Soria ha presentado su cartel anunciador de la Semana Santa 2026, un cartel que además de anunciar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, quiere ser una invitación a vivir la semana sacra desde la unidad y desde la eucaristía, requisitos fundamentales en estos días venideros.
Una marea de túnicas y capuces invisibles, con centenares de nazarenos que la llevaban prendida en el corazón, ha llenado la sala principal de la casa cultural de Cuenca. A la cita no han faltado, como es habitual, el alcalde de la ciudad, Darío Dolz, así como miembros del equipo de gobierno entre los que se encontraban Charo Rodríguez, Marian Martínez, Víctor Manuel Fernández o Saray Portillo. Asimismo, miembros del Partido Popular de Cuenca han asistido al acto, entre los que se encontraban la presidenta del grupo en el Consistorio, Beatriz Jiménez, los ediles Juan Guadalajara y Julián Niño o José Martín Buro, presidente del PP de Cuenca.
El portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Rafael Rodríguez; y la de Cuenca en Marcha, María Ángeles García también han acudido al acto, así como la delegada de la Junta en Cuenca, Marian López; el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor; la subdelegada del Gobierno en Cuenca, Mª Luz Fernández; el comisario jefe de la Policía Nacional en la provincia, Francisco Sánchez; la teniente coronel de la Guardia Civil en Cuenca, María Jesús Pascual y el jefe de la Policía Local, Ángel Barrios. Todos ellos se han unido a la comunidad nazarena, representada por la Junta Directiva de la Junta de Cofradías en el acto que marca la cuenta atrás para el inicio oficial de la Pasión el Viernes de Dolores con el pregón que este año corre a cargo del obispo de Cuenca, José María Yanguas.
‘Ut unum sint’, la unidad como eje de la Pasión
El propio cartelista ha sido el encargado de desgranar el sentido profundo de su obra, titulada ‘Ut unum sint’ (para que sean uno), el ruego de Jesús en su oración según San Juan. «Además de anunciar la pasión, muerte y resurrección del Señor, quiere ser una invitación a vivir la Semana Santa en unidad y desde la Eucaristía, requisitos fundamentales para vivir estos acontecimientos con su sentido real y auténtico», ha explicado.
Ruiz Soria ha subrayado que «esta historia de amor estaba en la mente de Dios desde el principio» y que el cartel pretende resumirla en siete frases concisas tomadas de las Sagradas Escrituras, desde «En el principio existía la Palabra» hasta el anuncio final: «No está aquí, ha resucitado». Un recorrido teológico y visual que se articula en torno a un gran círculo central, símbolo de la comunión y de ese “movimiento que nos afecta e incluye a todos”.
Dentro de ese círculo —la forma perfecta— aparecen representadas todas las hermandades conquenses, las imágenes, las bandas de música, palmas y tulipas. “Todos incluidos y juntos, formando una unidad en, por y para Cristo, intentando identificarnos con Él en nuestra Semana Santa, en nuestra Eucaristía”, señaló el autor. Las imágenes siguen una escala homogénea de grises, sin que ninguna sobresalga, para no romper la unidad, y se distribuyen en orden cronológico de abajo arriba. Las de Cristo ocupan el centro, con un leve tono cálido, y bajo ellas aparece el cáliz de Cuenca, que recoge la sangre que mana de la corona de espinas, iluminada por la luz de la Eucaristía.
El diseño invita a una lectura ascendente, con un tránsito cromático que va del rojo del sufrimiento y la pasión al blanco luminoso de la resurrección. Todo ello se asienta sobre la textura de la roca caliza, tan característica del paisaje conquense, y se remata con el skyline fruto de la erosión que define la ciudad, convertida en un auténtico Calvario donde se desarrolla la Pasión. En la parte superior, en la zona más luminosa, emerge el anuncio de la resurrección, «la última palabra, que no es la muerte, sino Dios», en palabras del cartelista.
«Cada Semana Santa, unidos, rememoramos y actualizamos este acontecimiento. Un misterio de redención, amor, entrega y unidad que se revive en cada Eucaristía, sacramento de la unidad», ha afirmado Ruiz Soria, que ha agradecido el apoyo de las hermandades, de su familia y, de manera especial, de su padre, «responsable de que esté hoy aquí como un nazareno más». Un recuerdo a su progenitor que además ha estado muy marcado a la hora de descubrir el cartel, pues ha sido su primo y vicepresidente del órgano nazareno, Antonio Abarca, quien le ha acompañado a instancias del presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea, para descubrir el cartel.
El adelanto del pregón del obispo de Cuenca: poesía y labor pastoral
El acto ha servido también como antesala del próximo pregón de la Semana Santa de Cuenca 2026, que correrá a cargo del obispo de la diócesis, José María Yanguas. Yanguas será el segundo obispo de Cuenca en pronunciar el pregón de la Pasión, veintinueve años después de que lo hiciera José Guerra Campos en 1997, y el vigésimo religioso en abrir oficialmente la Semana Santa conquense, el próximo Viernes de Dolores, 27 de marzo de 2026, en el Teatro Auditorio José Luis Perales.
Durante su intervención, Yanguas ha ofrecido un anticipo del enfoque espiritual y pastoral que marcará su pregón, articulado en torno al valor de la palabra como anuncio y como experiencia viva. Apoyándose en el salmo XIX —»el cielo proclama la gloria de Dios; el firmamento pregona la obra de sus manos»—, el obispo ha subrayado que hay palabras «que no se agotan, que producen eco, que resuenan en el alma», palabras que no solo comunican, sino que evocan, despiertan y hacen presente el misterio.
En este sentido, ha reconocido la dificultad de «pregonar la verdad» de la Semana Santa, un misterio que es al mismo tiempo dolor, consuelo, sacrificio y esperanza. «¿Se puede pregonar el tremendo misterio, el dolor, la casa de la Semana Santa?», se ha preguntado, para responder que el pregón no debe quedarse en la descripción externa, sino invitar a vivir lo que se celebra. «No se trata solo de que salga bien la procesión —ha afirmado—, sino de que cada uno de vosotros entre en ella, que la procesión de cada realidad sea una sincera procesión».
Yanguas ha insistido en que la Semana Santa de Cuenca no es únicamente una sucesión de actos ni una fecha marcada en el calendario, sino una experiencia profunda que interpela a la vida cotidiana. Una fe que se expresa en gestos, silencios, miradas y pasos compartidos, y que encuentra su sentido último en la resurrección. «La Semana Santa es manifestación de nuestra fe», ha recordado, señalando que solo desde la unión puede convertirse también en un verdadero anuncio «para que el mundo crea».
El obispo ha tenido además palabras de reconocimiento para la ciudad y para la comunidad nazarena, destacando que la Semana Santa de Cuenca es una seña de identidad irrenunciable, «el reflejo más sincero del alma de nuestra ciudad», y ha animado a seguir cuidándola desde el respeto, el recogimiento y el compromiso compartido. En ese camino, ha valorado especialmente el papel de las hermandades, la formación continua de sus directivas y la transmisión generacional de una tradición viva. Su intervención ha concluido con un deseo y una oración: que cada imagen, cada oración y cada silencio acompañen a los conquenses en los días que están por venir y que la celebración de la Pasión vuelva a llenar las calles de emoción, encuentro y esperanza, con la certeza de que «nuestro Señor Jesucristo resucitará y entonces todo tendrá sentido».












