Tragacete quiere atajar el incivismo en el Molino de la Chorrera y estudiará pedir que sea Monumento Natural

El alcalde del municipio señala que algunos visitantes han pasado el límite marcado por las vallas en busca de "una foto mejor".

El alcalde de Tragacete, Diego Yuste, no cierra la puerta a impulsar en el futuro la declaración del Molino de la Chorrera como Monumento Natural, aunque considera que la prioridad inmediata pasa por reforzar la concienciación y el respeto de los visitantes hacia este enclave natural de la Serranía de Cuenca. Así lo ha señalado en una entrevista concedida a Voces de Cuenca en la que ha puesto de relieve la importancia que tiene este enclave, que es el primer salto de agua del río Júcar tras su nacimiento, a nivel natural, turístico y económico para el municipio.

Después de que Agrimiro Saiz reclamara recientemente esta figura de protección para la cascada en este medio de comunicación, Yuste asegura que el Ayuntamiento estudiaría apoyar esta posibilidad «si fuera factible» y se comprobara que el paraje cumple todos los requisitos necesarios. «Lo apoyaríamos siempre y cuando fuera factible que se pudiera hacer», señala el alcalde, aunque reconoce que actualmente el consistorio no se plantea iniciar el proceso por iniciativa propia.

En cualquier caso, Yuste recalca que el principal problema al que se enfrenta el paraje son determinados comportamientos incívicos de algunos visitantes. «Lo más importante es hacer entender a la gente que es un bien de todos y que todos tienen derecho a disfrutar de él», defiende. En este sentido ha destacado que hay ciertos individuos que saltan el vallado de madera que delimita la zona hasta la que se puede acceder en busca de «una foto mejor» e incluso para bañarse en el paraje, algo que está completamente prohibido. «Ahí ya se ha creado un pequeño sendero que invita a bajar y eso provoca que se pise el musgo y la toba», explica. Según advierte, si estas conductas se repiten en el tiempo «el daño será importante».

El primer edil considera que, aunque actualmente existe control y mantenimiento del entorno por parte de la Junta y del Ayuntamiento, sería positivo «redoblar esfuerzos» mediante una mayor vigilancia y presencia de agentes medioambientales. También apunta a la necesidad de renovar parte de la señalización y algunas barandillas de madera del recorrido. El regidor ha valorado positivamente que el enclave esté incluido dentro del Catálogo Regional de Especies Amenazadas (CREA), así como en los Lugares de Interés Comunitario (LIC) y las Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA). No obstante, reconoce que ninguna figura de protección evita por sí sola los daños si alguien decide incumplir las normas.

Sobre la posibilidad de que el Molino de la Chorrera obtenga la declaración de Monumento Natural, Yuste considera que supondría «una conservación mayor todavía» y también un importante impulso turístico para el municipio. «Sería un motor turístico más potente», afirma, aunque recuerda que se trataría de un procedimiento largo y complejo, que requeriría una importante recopilación técnica y administrativa. Aunque no sabe si sería posible solicitar esta autorización a petición de un particular o una asociación, el regidor municipal ha explicado que en todo caso recibiría el apoyo municipal siempre que la iniciativa fuera viable y el paraje natural reuniera los requisitos necesarios para obtener dicha denominación.

El alcalde señala desconocer si actualmente existe un plan de conservación específico para este paraje más allá de las recomendaciones y normas reflejadas en los carteles informativos. En este sentido, asegura que consultará la situación y que, si fuera necesario elaborar un documento específico, «si hay que hacerlo, se hace y ya está». Un plan de conservación específico es un instrumento técnico y legal diseñado que sirve para proteger un elemento concreto del patrimonio natural. En él se detallan eñ estado en el que se encuentra, los objetivos, las medidas de gestión y actuación, los métodos de evaluación para garantizar su supervivencia a largo plazo y un cronograma de planificación.

Para Yuste, el Molino de la Chorrera constituye «el monumento más importante que tiene Tragacete». Destaca especialmente el carácter tranquilo y menos masificado de este enclave frente a otros espacios naturales muy conocidos de la Serranía conquense, como el nacimiento del Río Cuervo. «La gente valora mucho poder hacer el recorrido tranquilamente, por el camino botánico, sin cruzarse con tanta gente», explica. Además, recalca el peso que tiene este espacio natural para la economía local, ya que atrae visitantes que después consumen en alojamientos, restaurantes y bares del municipio. «Si no estuviera el Molino de la Chorrera, posiblemente pararía menos gente en Tragacete y habría menos negocios turísticos», ha concluido.