Las Ciencias Sociales como solución al medio rural: del Fuero de Cuenca de Alfonso VIII a la España actual

María de la Cruz Cuenca, profesora Asociada del Área de Organización de Empresas UCLM

Hace unos días reflexionaba sobre el papel místico de San Julián en la repoblación de Cuenca. Sin embargo, el progreso no solo se construye con fe; se cimenta con leyes. Para entender cómo nuestra provincia pasó de ser una frontera peligrosa a un motor de progreso, debemos mirar a Alfonso VIII y el Fuero de Cuenca.

La historia nos enseña que las sociedades avanzadas evolucionan gracias a marcos legales que equilibran territorios. El Fuero no fue solo un código; fue, en esencia, el primer gran contrato de incentivos de nuestra historia. Un modelo de justicia social que hoy, en pleno siglo XXI, reclama ser escuchado por nuestros legisladores ante el drama de la España Vaciada.

El espejo de 1177: ¿Esfuerzo fiscal o inversión de futuro?

El objetivo medieval era claro: vivir en Cuenca debía ser más rentable que vivir en la corte.

Si comparamos aquel «imán» de pobladores con la actual Ley 2/2021 de Castilla-La Mancha, vemos que hemos recuperado el espíritu, pero quizás nos falta la ambición.

ConceptoModelo Medieval (Fuero)Modelo Actual (Ley Despoblación)
Impuesto DirectoExención total: 0 tributos al Rey.Deducción IRPF: Hasta el 25%.
ViviendaSuelo Gratis: Solar cedido por el Rey.Deducción: 15% por compra/reforma.
ComercioLibertad de Oficio: Sin trabas ni peajes.Ayudas: Bonificaciones al IRPF/AJD.

En 1177, Alfonso VIII dejó de percibir impuestos de unos pocos con la esperanza de ganar una nación. Hoy nos preguntamos: 

¿Sería una medida de atracción real una ley que eximiese al 100% de impuestos a las zonas de extrema despoblación?

Hablemos de cifras.

En la provincia de Cuenca hay 117 municipios que han perdido más del 20% de su población en 15 años. Todos estos municipios suponen actualmente una población de 22.643 personas en estas zonas, la mayoría jubilados que con pensiones pequeñas, de por si exentos.

Por tanto afectaría principalmente a los trabajadores en activo que aumentaría la renta disponible de las familias en un 25% de media.

¿Cuánto supondría para las arcas del estado la exención de impuestos a estas personas, la mayoría jubilados?

¿Y si consiguiésemos atraer los 9.373 habitantes perdidos en estos 15 años en esas poblaciones?

¿Cuántos ciudadanos cambiarían su residencia si su salario bruto se convirtiera, de facto, en neto?

Además, el poder adquisitivo dispararía el consumo local, creando un círculo virtuoso que hoy solo soñamos. Y sobre todo sostenibilidad a largo plazo.

La vivienda: del solar gratuito a la ruina administrativa

La vivienda es la principal preocupación del 42% de los españoles  (datos de enero de 2026).

La singular arquitectura de Cuenca —nuestros icónicos rascacielos de San Martín— nació de una medida radical: suelo gratis para edificar.

Hoy, nuestros ayuntamientos rurales tienen suelos embargados y antiguas escuelas cayéndose a pedazos. Mientras tanto, la ley actual ofrece un 15% de deducción en los gastos de adquisición de vivienda habitual.

Seamos sinceros: ¿Es ese 15% el factor determinante para que una familia abandone la ciudad?

Si el Fuero obligaba a «techar en un año» a cambio de la propiedad, ¿por qué no cedemos hoy ese patrimonio público en desuso a cambio de vida y rehabilitación?

Emprender en la frontera: Menos ingeniería, más libertad

El Fuero eliminaba las «trabas señoriales». Hoy, el joven que quiere abrir un negocio en la Serranía debe realizar una obra de ingeniería burocrática para acceder a una subvención.

Si el relevo generacional está en jaque es porque el autónomo rural no ve futuro. Necesitamos zonas libres de impuestos para nuevos empresarios y exenciones masivas para grandes empresas que generen empleo estructural.

Si las arcas de Alfonso VIII soportaron el «coste» de no cobrar peajes ni portazgos para que nuestros productos fueran más competitivos, ¿no puede el Estado actual permitir un IVA reducido al 2% para los productos producidos en la España vaciada?

Una pregunta para el presente

Si en el siglo XII fueron capaces de entender que para ganar población había que perder recaudación inmediata, ¿por qué hoy nos da miedo el riesgo?

Celebramos como un éxito crecer en 925 habitantes en 2025.

Pero, ¿cómo nos sentiríamos si, aplicando la valentía de Alfonso VIII, lográramos un incremento del 10%? 20.000 nuevos conquenses.

No es una utopía; es una lección de historia que lleva 800 años esperando a ser releída.

La solución a la despoblación no es solo económica, es una cuestión de justicia social y visión de Estado.