“Van a aparecer nuevos hallazgos en Las Hoyas, este año esperamos que haya otro hallazgo interesante”

Entrevista a Mercedes Llandres, paleontóloga del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA).

Esta semana el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha ha estado de actualidad porque alberga un nuevo espécimen llamado Gorgonavis Alcyone, una nueva especie de aves primitivas que no se conocía en Europa. Con motivo de este hallazgo y para hablar en general del MUPA, entrevistamos a Mercedes Llandres paleontóloga del museo, que nos explica en la charla la importancia de este y otros descubrimientos, así como de las colecciones del centro y los proyectos futuros que están en cartera.

Quería empezar por lo más actual, por esos descubrimientos que ha habido en el yacimiento de Las Hoyas de una nueva especie. Cuéntanos qué se ha descubierto y qué importancia tiene.

El yacimiento de Las Hoyas lleva ya más de 40 años de excavaciones y de campañas de investigación, así que todos los años aparecen nuevos hallazgos o en la campaña o durante el año. Y eso es lo que ha pasado con esta nueva especie de Gorgonavis, que es un fósil que se excavó en los años 90 pero no existían todavía las tecnologías adecuadas para estudiarlo, lo teníamos ahí en la colección y ya hace un par de años lo retomamos y mediante el CT scan se ha podido ver su anatomía.

¿Qué importancia tienen estos restos? 

En el caso de Gorgonavis es una nueva especie, es un holotipo. Un holotipo es el primer individuo a partir del que se describe una nueva especie. Entonces es único en el mundo a partir de que se le ha puesto nombre, es decir, que cualquier otro investigador en cualquier lugar del mundo que vea un ave parecida tiene que venir aquí a compararlo con nuestro Gorgonavis y ver si es la misma especie o es distinta. Eso es algo muy importante en el mundo paleontológico. Tenemos ya cuatro aves descritas en el yacimiento con sus cuatro especies que son holotipo y en este caso es el primer cráneo de un adulto que encontramos. Además, por los caracteres de ese cráneo, que hemos visto que tiene un pico muy alargado, hemos visto que no tiene que ver con los otros tres pajaritos que se encontraron, que es una especie nueva que recuerda un poquito en la anatomía a un Martín Pescador.

Estos descubrimientos convierten a Las Hoyas en una referencia a nivel mundial y todo el que tenga que estudiar especies parecidas o similares va a tener la referencia del MUPA, ¿no?

Eso es. El yacimiento de Las Hoyas se empezó a conocer a nivel internacional en los años 80, cuando apareció el primer pajarito, Iberomesornis, gracias al cual se comprobó que las aves son dinosaurios. Hoy en día en China hay yacimientos con cientos de aves y está totalmente demostrado, pero fue aquí en Cuenca donde se descubrió a nivel mundial. Además, este yacimiento es un yacimiento de preservación excepcional, en el que se preservan pelos, plumas, piel, algo muy muy delicado y muy difícil de que se preserve, y además hay una representatividad de todas las especies que vivían en ese ecosistema, pues tenemos prácticamente todos los organismos representados, o sea que podríamos hacer como una foto y sería muy exacta a cómo era el yacimiento de Las Hoyas hace 126 millones de años.

“En el caso de Gorgonavis es una nueva especie, es un holotipo. Un holotipo es el primer individuo a partir del que se describe una nueva especie”

Claro, me hablas de hace un tiempo prácticamente inconmensurable, que uno no acierta a dimensionar. Y de restos que se han mantenido ahí durante millones y millones de años. Pero claro, una vez que se sacan de ahí, ¿qué retos plantea la conservación de esos restos, de esos fósiles? Porque me imagino que en el momento que salgan del hábitat en el que se encuentran corren el riesgo de deteriorarse.

Claro, yo siempre digo que un fósil donde mejor está es enterrado, porque una vez que ese fósil que lleva millones de años sin oxígeno, sometido a presión, con cierta estabilidad, lo sacas a la superficie, tienes que hacer una conservación. Primero tienes que hacer una preparación de ese material para estabilizarlo y luego una conservación preventiva a lo largo del tiempo. Nosotros en el museo tenemos instalaciones, hay piezas expuestas, que es lo que se puede ver en la colección, que son piezas únicas, pero además también guardamos parte de esos fósiles en los almacenes de seguridad, con medidas de temperatura, de humedad controladas. Es muy importante porque es verdad que si no hay un mantenimiento técnico de los fósiles se pueden alterar, por supuesto.

Ya sabemos que el MUPA y la colección que alberga es una referencia a nivel mundial, pero de alguna manera este descubrimiento, este hallazgo, ¿ha cambiado la percepción que se tiene en el mundo de la paleontología de Las Hoyas, o ya era una referencia?

Era una referencia ya, lo que pasa que año tras año van apareciendo nuevas especies, o sea que vamos completando ese puzzle en el que nos faltan algunas piezas, pero es cierto que era ya un yacimiento de referencia internacional. Y van a seguir apareciendo nuevos hallazgos en Las Hoyas, este año esperamos que haya también otro hallazgo bastante interesante, y, como te digo, continuamente se está trabajando, no solo en Las Hoyas, sino en el resto de yacimientos que tenemos en el museo, porque tenemos más de 32 colecciones con las que trabajamos.

Mercedes Llandres, paleontóloga del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA). FOTO: Lucía Álvaro.

¿Cómo se traduce a un lenguaje más de la gente de la calle la importancia de lo que se encuentra? ¿De qué manera ese lenguaje tan científico se puede trasladar al público en general?

Nosotros en el museo trabajamos con equipos internacionales de investigadores, principalmente de la Universidad Autónoma de Madrid y de la UNED, aunque también de otras muchas universidades y colaboradores externos, y ellos hacen esto que comentas tú, coger unas investigaciones científicas con unos datos muy concretos y toda esa información traducirla al público en general. O sea, que esos artículos científicos nosotros luego intentamos darles un enfoque didáctico en las exposiciones temporales que organizamos. Tenemos también un asesor docente y un equipo de monitores muy especializado en tratar con el público, que también nos ayudan a transformar ese discurso en un discurso para todos los públicos y que pueda llegar a mucha gente. Lo que nos ayuda mucho también hoy en día son las reconstrucciones. En Gorgonavis habéis visto que tenemos una reconstrucción de un artista que se llama Roc Olivé que es espectacular, se ve el pajarito y se ve el paisaje. Esa colaboración que hacemos continua con ilustradores que además están especializados en paleontología nos ayuda a enseñarle al público general de una manera muy visual cómo eran esos fósiles.

¿La tecnología ha cambiado radicalmente la manera de reconstruir e incluso de tratar los restos? ¿Cómo han evolucionado en estos últimos años a nivel tecnológico?

La manera básica de excavar es verdad que no ha cambiado mucho, aunque sí que se están aplicándose nuevas tecnologías. Por ejemplo, en el yacimiento de Las Hoyas, estos últimos años estamos trabajando con drones, excavamos una capa completa de un nivel fosilífero y no estamos uno por uno viendo los fósiles, sino que pasamos un dron que hace una fotografía. Se está trabajando además con la inteligencia artificial para que automáticamente nos vaya identificando los fósiles, eso agiliza muchísimo la excavación, aunque tengamos que seguir excavando con pico y pala, claro, y luego la preparación también ha cambiado mucho. Si os fijáis en el museo, se ve que no están preservados en roca, sino en una resina, blanquecina o amarillenta, porque antes lo que se hacía era una transferencia del fósil, se le quitaba el sedimento para poder estudiarlo bien y se transfería en resina. Esas técnicas también las estamos ya abandonando hace unos años, porque hoy en día un fósil en el que no se ve nada no hace falta aplicarle productos químicos agresivos, sino que lo metemos en un escáner, en un TAC, y entonces nos saca exactamente cómo era el hueso sin tener prácticamente que tocarlo. Eso ayuda muchísimo, no sólo a la investigación sino a la conservación de los fósiles. Y, además, como te decía antes, fósiles que hasta hace unos años no podíamos publicar nada sobre ellos y no podíamos identificarlos ahora con las nuevas tecnologías se está consiguiendo sacar muchísimos datos. También estamos ahora trabajando mucho con sincrotrón. El sincrotrón es espectacular porque nos da datos no solamente anatómicos, sino de micro detalle y podemos ver estructuras incluso moleculares muchas veces, o sea, estructuras muy sencillas con las nuevas tecnologías y con estudios de isótopos.

Te has referido a la inteligencia artificial, supongo que esto estará cambiando a pasos agigantados, porque todo lo que tenga que ver con la inteligencia artificial está cambiando a pasos agigantados.

Claro, de hecho, ahora hay un estudiante trabajando con material del yacimiento y lo que está haciendo es, con fotos antiguas, enseñando a la inteligencia artificial a identificar tanto fósiles como fotografías antiguas que tenemos sin catalogar en las colecciones para poder aplicarlo en el yacimiento y que esa identificación de fósiles sea automática y nos ayude a tener las bases de datos y las colecciones actualizadas de una manera mucho más rápida.

“La colección de Garcimolina es un yacimiento que me parece muy especial porque es un yacimiento que han promovido la excavación las mujeres de la asociación del pueblo”

Te quería preguntar por los fósiles también que han aparecido en Casas de Garcimolina. ¿De qué manera se pueden integrar con los de Las Hoyas? ¿De qué manera se pueden complementar unos con otros?

La colección de Garcimolina es un yacimiento que me parece muy especial porque es un yacimiento que han promovido la excavación las mujeres de la asociación del pueblo, la asociación El Sabinarejo. Fueron un grupo de mujeres que decidieron pedir un proyecto europeo para una excavación paleontológica, cuando todo el mundo les decía que se dedicaran a hacer otra cosa, a hacer costura o a hacer manualidades, pero ellas dijeron no, vamos a investigar. Así que me parece maravilloso este proyecto. Es un yacimiento similar a Las Hoyas, es contemporáneo, pero estamos viendo que hay algunas diferencias en la preservación de los fósiles y también en el tamaño, son fósiles un poquito más grandes, entonces se está comparando con Las Hoyas a ver cómo varían los paisajes y los ecosistemas, pero dentro de ese rango del Cretácico inferior.

¿Está asegurado que va a haber campaña de excavación este año? Porque en alguna ocasión no se ha podido llevar a cabo.

Este año se está organizando, para mayo más o menos sabremos las fechas, pero sí, va a haber excavación de Las Hoyas en verano, en julio quizá. En Garcimolina también se está trabajando para agosto, pero luego, además, otros yacimientos que hay en Castilla-La Mancha, como son Algora o las Hoces de Beteta, sé que los equipos de investigación están también trabajando para organizar estas campañas en verano.

¿Qué líneas de investigación emergentes consideráis prometedoras? ¿Cuáles son las que más confianza tenéis?

Me contaba el otro día Jesús Marugán, que es el director del yacimiento, que ahora están trabajando mucho con bioquímica. Se van añadiendo al equipo de investigación, como te digo, especialistas de todo el mundo y se ha trabajado estos últimos años con geólogos especializados y ahora están entrando bioquímicos. Lo que se está viendo son las moléculas, cómo se preservan las moléculas fosilizadas que dan unos datos espectaculares sobre la anatomía interna de los organismos.

Mercedes Llandres, paleontóloga del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA). FOTO: Lucía Álvaro.

¿Qué medidas consideráis prioritarias para la protección, la investigación y la conservación de un yacimiento tan importante como Las Hoyas? Porque es algo que habrá que preservar con el paso del tiempo.

Las Hoyas, por suerte, es un yacimiento que está muy protegido con la legislación de Castilla-La Mancha, porque tenemos por un lado una protección natural, ya que es el monumento natural de Palancares y Tierra Muerta, y por otro lado es un bien de interés cultural como zona paleontológica que está muy protegido, tenemos colaborando con nosotros agentes medioambientales, a todas las administraciones, o sea que es un yacimiento que está muy protegido. Hace muchos años hubo algún caso de expoliación, pero hace ya muchísimo tiempo y por suerte eso ya no ocurre. En ese aspecto está muy bien protegido. Lógicamente como cualquier campo de la ciencia nos haría falta más financiación para poder investigar mucho más y para poder excavar más tiempo.

¿De qué manera interactuáis con otros investigadores del mundo paleontológico, da igual donde estén? ¿Tenéis algún proyecto de digitalización de todos los contenidos de la colección de Las Hoyas para que se puedan consultar por parte de otros paleontólogos? 

Nosotros todas las colecciones las tenemos fotografiadas y es verdad que tenemos un proyecto para intentar digitalizarlo en 3D. Sí que los fósiles más emblemáticos, que son los que normalmente nos suelen pedir los investigadores, están digitalizados en 3D y son accesibles de forma gratuita a través de la web, o sea que desde las páginas especializadas se puede acceder sin ningún problema. Y luego sí que hay contacto con investigadores de todo el mundo, porque tanto principalmente a Las Hoyas como también a Lo Hueco, que es un yacimiento muy importante también para el museo, vienen investigadores sudamericanos, estadounidenses, de toda Europa, han venido investigadores chinos, japoneses, es decir que las colecciones que tenemos albergadas son muy interesantes y, como te digo, hay investigadores muy específicos que vienen a ver nuestros fósiles y a colaborar en los proyectos de investigación. 

“Lógicamente como cualquier campo de la ciencia nos haría falta más financiación para poder investigar mucho más y para poder excavar más tiempo”

¿En qué medida compite Las Hoyas, si se puede llamar competir, con otros grandes yacimientos paleontológicos de esta época, como los que hay en China o en Brasil?

A nivel global te puedo decir que Las Hoyas es un yacimiento que se denomina de conservación excepcional. En el mundo hay unos 50 yacimientos de todas las edades catalogados. Hace ahora un par de años se le dio también un premio por la Asociación Geológica Internacional como uno de los 200 mejores lugares geológicos del mundo, así que es un yacimiento que es incomparable. Y luego, dentro del Cretácico, como te decía, yo creo que en Europa podemos considerar que es uno de los mejores yacimientos del Cretácico inferior, estaría entre los cinco primeros; yo particularmente a lo mejor te diría que es el mejor, pero bueno, vamos a ser humildes.

¿Cómo se combina la investigación rigurosa, el trabajo científico, con lo que es la divulgación? 

Es verdad que muchas veces es un reto ver una publicación científica que a nivel científico es espectacular pero luego ves el fósil y dices, bueno es que yo esto el público en general entiendo que le va a costar verlo. Nos pasa un poquito con Gorgonavis, que es un pájaro tan chiquitito, tan chiquitito, que prácticamente no se ve. Lo hemos puesto con una lupa en el museo, pero bueno, lo que hemos hecho es hacer esas ilustraciones para que la gente lo vea y lo pueda comprender. Y, como te decía antes, nosotros intentamos traducir esas publicaciones científicas por personal muy especializado, por científicos muy especializados. En el museo trabajamos para traducirlo a un lenguaje mucho más coloquial y luego hacemos talleres desde tres hasta adultos, adaptando los talleres que son escolares al currículum de clase de los chavales para que esté relacionado lo que nosotros estamos explicando en el museo con los contenidos que ellos dan en el cole, adaptados a su nivel, para poder enfocar todos estos conocimientos paleontológicos a lo que a ellos les pueda llamar la atención.

Mercedes Llandres, paleontóloga del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA). FOTO: Lucía Álvaro.

¿Por qué sentimos esa atracción los humanos por los dinosaurios?

Lógicamente los dinosaurios es algo que atrae mucho, que nos ayuda mucho, porque nosotros a lo mejor atraemos a los niños o a las familias por ver ese gran dinosaurio, esa gran maqueta, pero cuando llegan al museo descubren la cantidad de yacimientos que tenemos aquí, que no solamente son de dinosaurios, son de otros muchos organismos y les enseñamos otros muchos fósiles que vivían con esos dinosaurios y que son mucho más espectaculares; por ejemplo, en el yacimiento de Las Hoyas tenemos un ratoncito que es spinolestes, que aparentemente puede que no sea espectacular, pero es un ratoncito que nos aporta una información increíble porque es un ratón que vivía con los dinosaurios, parece que eso nos descuadra un poco pero demuestra que los mamíferos ya estábamos ahí. Y otro ejemplo es que tenemos Monsechia, que es la primera planta con flores del mundo. Tenemos cosas únicas que gracias a ese amor, a esa pasión por los dinosaurios, nos hacen que podamos explicar otras muchas cosas a nivel evolución de las especies.

¿Qué impresión se lleva la gente cuando visitan el Mupa?

Pues la gente la verdad es que no se lo espera. Se quedan alucinando, primero con esos jardines que tenemos, que son 6 hectáreas de jardines, y ahora que empieza la primavera están preciosos con esas maquetas de dinosaurios. Luego el edificio, que es un edificio singular, también muy atrayente, con esas vistas que tenemos al Casco Antiguo que son inmejorables. Y luego ya cuando entran al museo, la verdad es que se sorprenden, porque hay gente que viene con los niños, pensando que solamente son contenidos para ellos, y descubren esos fósiles que tenemos expuestos. Tenemos unos 400 fósiles expuestos y son todos originales, que no es normal ver fósiles originales expuestos. Los críos quedan encantados con el museo y con las actividades que hacemos, sobre todo los fines de semana, talleres para que los niños puedan excavar, y eso les gusta mucho.

¿Tiene futuro la paleontología? ¿Es una disciplina que concita interés entre los estudiantes? ¿Hay una renovación?

La paleontología cada vez es más conocida. Recuerdo cuando yo empecé a estudiar Biología, que no sabía que en Cuenca había este yacimiento tan espectacular. Lo descubrí cuando empecé la carrera, y yo creo que la gente de aquí de Cuenca no lo sabía tampoco. Y poco a poco, cada vez se ha ido conociendo más y hay mucha más gente interesada en la paleontología y en la geología. A mí se me acercan muchos niños en el museo que me dicen que quieren ser paleontólogos y eso es estupendo. Hace un par de semanas tuvimos la olimpiada de geología, y unos 150 chavales de aquí de Cuenca se presentaron a esta olimpiada, así que me parece algo muy prometedor. Y luego también, en el mundo académico, con las universidades, ves que cada vez hay más estudiantes que están interesados. Nosotros en el museo constantemente estamos recibiendo peticiones de gente que quiere venir a trabajar.