Francisco Menéndez, dermatólogo: «Ha aumentado el cáncer de piel en los últimos años»

"Si se está expuesto al sol, cada dos o tres horas hay que renovar la protección solar" comenta a VOCES DE CUENCA

El verano es una época peligrosa para la exposición de la piel. Los rayos UVA alcanzan su mayor potencial porque el sol se encuentra más cerca de la Tierra. «Hay que evitar, en la medida de lo posible, no pasar demasiado tiempo a la intemperie, mucho menos sin protección solar», advierte a VOCES DE CUENCA el dermatólogo, Francisco Menéndez del Hospital Recoletas de Cuenca.

«Hay que evitar tomar el sol en las horas centrales del día», indica. «Desde las 14:00h hasta las 16:00h es el periodo más peligroso y perjudicial para la piel». Según cuenta el dermatólogo, «la protección solar, tanto en verano como en invierno es fundamental porque, aunque esté nublado, un 80% de los rayos UVA llegan a nuestro planeta».

Además, dice que la protección solar hay que renovarla. «Si se está expuesto al sol, cada dos o tres horas hay que renovarla» e incide en que es importante porque «ningún fotoprotector protege al 100%». «La máxima protección es un 50», afirma. En cuanto si es necesario seguir utilizando protección en verano, Menéndez apunta que sí lo es. «A lo mejor una piel de fototipo 3 puede utilizar la protección de 30, pero es necesaria», relata.

Menéndez dice que existen seis fototipos de pieles que van subiendo en tonalidad y cantidad de melanina hasta el númeor seis. «Las pieles más oscuras también tienen que protegerese, tanto en verano como en invierno, no están a salvo de las manchas solares», indica. «Si tienen acné y no utilizan protección solar, esa marca de acné va a quedarse ahí», señala.

Además, comenta en conversación con este periódico que no solo hay que utilizar protección solar, «los gorros, los sombreros y las gafas de sol también son aliados». «Incluso hay ropa especializada para protegerse del sol», añade. El dermatólogo atribuye muchas de las quemaduras solares a los reflejos de sol. «No siempre hay que pasar muchas horas expuestos, si una persona de fototipo 1 -personas del norte de Europa como Noruega o Finlandia, por ejemplo- está en un lugar como la playa, una pista de esquí o en la hierba, ahí hay reflejos mucho mayores y pueden quemarse», explica.

Menéndez resalta la importancia de cuidar la piel desde edades tempranas. «Los jóvenes que se han quemado repetidamente tienen más probabilidades de desarrollar un cáncer de piel. En estos últimos años ha aumentado esta patología. E incluso sino se protege la piel, aparecen más lunares. Más vale prevenir que curar», concluye.