La aprobación del proyecto de ley antitabaco en el Consejo de Ministros abre una brecha entre fumadores y no fumadores en Cuenca. La norma amplía los espacios libres de humo a las terrazas de los bares, a las playas, a las piscinas, a los festivales o a las marquesinas.
«No me parece bien, estoy al aire libre. Si no puedo fumar en una terraza, voy a salir a la puerta del bar y voy a fumar ahí, me voy a mover dos centrímetros de donde estoy, no tiene sentido», comenta Jezabel Quicios en conversación con este periódico. «A mí me apetece sentarme en una terraza porque fumo y si no lo puedo hacer, es probable que no me siente», añade.
En la puerta de un bar situado en la calle Fermín Caballero, el conquense Javier Luján fuma un cigarro y relata a este periódico que a él le parece «muy mal». «Si no podemos fumar en las terrazas, ¿dónde fumamos? Hay quienes se sientan fuera porque no se puede fumar dentro de los locales y si en los veladores ya tampoco, pues habrá gente que se vaya a su casa», indica. Por otro lado, hay quienes esta iniciativa les parece correcta: «A mí me parece bien porque en los veladores a veces corre el aire y le puede llegar el humo a otros comensales. Les puede molestar», dice Carmelo Torralba a VOCES DE CUENCA.
En la calle Carretería, el encargado del bar Monet, Juan Carlos Mesas, está cerrando las sombrillas del cenador que tiene en frente de la cervecería y comenta a este periódico que «hay que respetar al que no fuma» pero no está de acuerdo en que «se prohiba totalmente». «No me parece justo», lamenta e indica que ahora los clientes le preguntan si se puede fumar. «Nosotros no les decimos ni sí ni no, lo único que les podemos decir es que si hay gente a la que le molesta, hay que respetarlo y no fumar cerca», relata.
El gerente de la heladería Capri, Fernando Molinero, dice a VOCES DE CUENCA que a ellos «no les afecta mucho». «Tenemos un público más orientado a los helados y a la cafetería, pero es cierto que hay mucha gente que por la mañana temprano se sienta en las terrazas a tomarse el café de primera hora con un cigarro», expone. «No sé cómo nos afectará pero no vamos a ser de los más desfavorecidos. Tampoco sabemos las distancias que piden de la terraza para poder fumar pero aquí la calle es muy ancha», añade.
La prohibición del tabaco a menores
En cuanto a las sanciones a menores, los conquenses coinciden en que hay que evitar todo lo posible que adopten los malos hábitos. «Los camareros no podemos estar pendientes, pero si vemos a un menor, por supuesto, se le llamaría la atención. Me parece justa la medida porque cuanto menos fumen, mejor», asegura Mesas. «Cuando sean mayores de edad que decidan ellos, pero mientras sean menores veo bien que no les vendan tabaco y los denuncien», señala el conquense Luján. «Yo por supuesto que estoy de acuerdo de las sanciones, aún tendrían que ser más altas», dice Torralba.
Otra de las cuestiones en la que todos los conquenses coinciden es que el importe de la denuncia es «una cifra muy elevada». «Bastantes impuestos pagamos ya, son demasiado elevadas», se queja Torralba. Las multas también le parecen «un poco desproporcionadas» a Molinero y a Luján también lo ve «un poco elevado». Hay que señalar que el trámite para que esta ley antitabaco entre vigor todavía no ha finalizado -tiene que pasar por el Parlamento y conseguir la mayoría simple para que sea ratificada-.
España en alerta como destino turístico
Además, Ceoe Cepyme Cuenca alerta de que puede limitar el consumo en los establecimientos hosteleros e indica que «incluso la Agrupación de Hostelería señala que puede afectar a España como destino turístico, ya que en toda Europa -excepto en Suecia- se tiene prohibido el consumo de tabaco en las terrazas». En este sentido, añade países como Francia «han optado por excluir expresamente a las terrazas de este tipo de restricciones por no perjudicar al sector».















