Un expediente de 1848 para abrir una escuela privada, documento del mes del Archivo Histórico de Cuenca

La escuela privada estuvo funcionando con bastante aceptación y buenos resultados, según relata el Archivo Histórico Provincial de Cuenca

El documento del mes del Archivo Histórico Provincial de Cuenca elegido para este julio es un expediente del año 1848. En él se recoge un proceso iniciado a instancia de Silvestre Pérez, un vecino de Olivares del Júcar, que dirigió su instancia al Jefe Político de la provincia de Cuenca. En el documento solicita el permiso para abrir una escuela privada de instrucción primaria, con arreglo al artículo 25 del Plan de Escuelas, de 21 de julio de 1838.

El texto expone los hechos:

…allándose adornado de los requisitos correspondientes para poder ejercer el Magisterio de Primeras Letras, con las formalidades prevenidas en el artículo 25 del Plan de Escuelas de 21 de julio de 1838, solicitó y obtuvo del Ayuntamiento de su citado pueblo la oportuna licencia para establecer de su cuenta y dirigir una escuela de Instrucción Primaria.

Según relata el Archivo Histórico Provincial de Cuenca, la escuela privada estuvo funcionando con bastante aceptación y buenos resultados. Así lo expuso el solicitante, pero el alcalde que le había concedido la licencia, arbitrariamente, ordenó cerrar la escuela:

En esta ocupación honrosa ha estado el esponente desde primeros de octubre hasta estos días, que el actual alcalde, ha su arbitrio, le ha mandado cerrar dicho establecimiento, pretestando que hasta que vuestra señoría dé su superior licencia para abrirlo. Las miras del alcalde no son otras que las de protejer al maestro de la escuela pública, paniaguado suyo, probando haber si en los días que medien hasta que vuestra señoría se sirva dar licencia al suplicante, se le mudan algunos niños de su escuela a la de aquel, en atención a que, habiendo visto el pueblo los adelantos de los niños, sucedía diariamente viceversa, hasta tanto de ya concurrir cerca de setenta a esta escuela privada.

Silvestre Pérez, en su instancia, le suplicó al Jefe Político que le concediese la licencia para «poder continuar las enseñanzas de la juventud de dicho pueblo y ordenase al alcalde para que no impidiese su ejercicio», solicitud que fue atendida favorablemente.