Carlos Solís Navarro
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Vecino de Cuenca
La altivez y altanería con la que algunos políticos se expresan hace parecer que han sido dotados de cualidades superiores a las de sus interlocutores y a las de los ciudadanos a quienes representan. Más cercano a la realidad es que estos políticos no son más que ciudadanos comunes, aquejados de los mismos rasgos que sus empleadores, incluso con comportamientos más acentuados debido a una mala interpretación de la responsabilidad puntual que desempeñan.
Ejemplo de ello es la tendencia a adoptar modas o comportamientos de grupo: en ciertos casos para disimular carencias o debilidades; en otros, simplemente como signo de pertenencia. Este es el caso del recurrente intento de dotar de una pátina de oscuridad a cualquier iniciativa que contraponga los planes de la actual Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Cuenca, especialmente en relación con el proyecto de reurbanización de Carretería. Así hemos podido leer o escuchar tanto al concejal de Participación como a la portavoz e incluso al mismísimo alcalde, asociar “intereses particulares”, incluso espurios, a la campaña de alegaciones de la ciudadanía. Tienen razón.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar que se amplíe la cobertura arbórea planteada para el proyecto, para que puedan crearse corredores verdes, como prometieron varias veces tanto a la ciudadanía como a Hacienda.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar la instalación de firmes permeables y la ampliación del sustrato fértil de los árboles, para combatir el efecto isla de calor y permitir que estos árboles alcancen una madurez que pueda dotar de sombra, al menos, al banco que tienen cerca.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar una iluminación cálida, con luminarias tradicionales que ayuden a conectar estéticamente con el Casco Antiguo y así evitar esa sensación de entrar en un quirófano al pasear por Carretería.
Este ciudadano tiene un interés particular en conservar el Jardinillo y su ámbito, porque ha entendido su importancia para el conquense, tanto por ser uno de los pocos restos de un pasado, como por ser cobijo de tradiciones actuales.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar los objetivos ambiciosos por los que se preaprobaron los fondos EDIL, tanto en términos de participación ciudadana como de innovación.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar un rediseño de la plaza de la Constitución, porque entiende que la solución actual ni es funcional ni es estética, y además perjudica tanto a vecinos como a comerciantes.
Este ciudadano tiene un interés particular en demandar una justificación técnica adecuada y un diseño posterior riguroso en varios aspectos del proyecto, como por ejemplo los pavimentos o firmes, ya que un mal diseño conllevará mantenimientos recurrentes, cortes de tráfico y un uso de recursos que podrían destinarse a otros fines.
El problema para la actual Junta de Gobierno es que este interés particular es ampliamente compartido por la ciudadanía y respaldado por más de dos mil firmas. El propio alcalde despreciaba la inteligencia y el valor de estas firmas, tachándolas de “teledirigidas”, ignorando por completo lo vivido cuando centenares de personas se acercaron a informarse y firmar las alegaciones.
La portavoz y el alcalde sostienen que existió participación de asociaciones y colegios profesionales. Sin embargo, quienes asistieron a esas reuniones, saben que, a lo sumo, se presentaron pantallazos del proyecto sin ningún ánimo de recoger sugerencias. Alcalde, recuerde sus palabras en la última reunión con la Asociación de Vecinos Centro de Cuenca: “Confiad en los profesionales de la casa y esperad a que se exponga el proyecto para alegaciones”.
La portavoz y el alcalde también sostienen ante los medios y en el Pleno que la única participación requerida es la llevada a cabo durante la Agenda Urbana 2030. Sin embargo, no solo el propio PAI promete a Hacienda varias vías de participación y consulta para todos los proyectos, sino que la Orden HAC/1072/2024, que regula los fondos EDIL, establece que el PAI debe contener “los mecanismos previstos para garantizar la implicación de los diferentes actores locales en la implementación de la misma”. Es decir, esas vías de participación prometidas para cada proyecto y no cumplidas.
Del mismo modo, las reiteradas referencias a supuestos «intereses particulares o espurios» y otras insinuaciones vertidas desde miembros del equipo de gobierno sobre quienes promovemos estas alegaciones resultan, a mi juicio, gravemente lesivas para nuestro honor y nuestra reputación, y parecen perseguir un objetivo evidente: desacreditar las alegaciones desviando el debate de su contenido hacia quienes las suscribimos.
Haciéndome eco de las palabras del alcalde, en las que ofrecía su tiempo y disposición para resolver preguntas incluso cuando estas fueran hechas mientras paseaba por la calle, tomo la oferta, y la próxima vez que nos crucemos, posiblemente paseando por Carretería, le pediré que me aclare estos intereses particulares.
Por sus declaraciones, esta Junta de Gobierno no comparte los intereses que describo en esta carta, intereses que están respaldados por una amplia mayoría de la ciudadanía. Puede que esto sea un signo de que, quizá, lo que han perdido ellos es su interés en gobernar para todos los vecinos de Cuenca.











