A principios del mes de febrero, los santos Abdón y Senén, mártires cristianos del siglo III, venerados especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana como patrones de los agricultores y protectores contra el pedrisco y las tormentas, regresaron a su lugar de origen, al Retablo del Ángel de la Guarda de la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca.
Tras publicar una fotografía en la página de Facebook de la Catedral, un seguidor alertó a través de un comentario de que faltaban dos imágenes que estaban en la sacristía y que se repusieron inmediatamente, pero ¿por qué estaban ahí?
El Retablo del Ángel de la Guarda ha cambiado de lugar en tres ocasiones. Según ha explicado a Voces de Cuenca el director de la Catedral Miguel Ángel Albares, en un primero momento estuvo cerca de la nave norte, cerca de la entrada a la Capilla de Santa Catalina. Después fue trasladado bajo el calvario a la entrada de la Capilla de la Virgen del Sagrario, ubicación que tenía en la foto antigua que se subió a redes sociales, y actualmente, está en la pared que hay entrando a la Sala Capitular, en la izquierda. En ese segundo traslado ha asegurado Albares “es cuando se desmontó, se volvió a montar, y estas figuritas ya no se repusieron”.
Hace unos 20 años, ha explicado Albares “lo único que se veía de la Catedral era a partir de la puerta de la Sacristía, donde había un vigilante. Ahí se cobraban las entradas y tanto Sacristía como Sala Capitular con unas pequeñas dependencias eran lo que fue el museo de la Catedral”. El director ha añadido que la ubicación de los santos Abdón y Senén en la sacristía se debía muy probablemente a un cambio de lugar para que la gente los pudiese ver mejor, observar todos los detalles, al situarse en lo que antes era el museo de la catedral, “ahora cada cosa la intentamos devolver a su lugar”.
Miguel Ángel Albares, ha explicado que todo partió de la digitalización de una foto del retablo en la que aparecía ubicado bajo el calvario, al lado de la capilla de la Virgen del Sagrario. Miguel Ángel ha asegurado que al ver el comentario “me quedé con la historia y dije, vamos a ver, ¿estas dos figuritas? Las miré en la foto blanco y negro, y digo, efectivamente ya no están. Y me acordé que en los armarios de la Sacristía teníamos relicarios, algunas imágenes, etc. Me fui a estos armaritos de la Sacristía y rápidamente dije, ´vaya, son estas dos imagencitas que están aquí guardadas´”. “Yo no podía imaginar que estas imagencitas, (…) fueran de ese retablo hasta que publicamos esa foto en cristal”. Inmediatamente ha contado, las limpiaron y las colocaron en su lugar de origen.










