Los dos Reyes Magos de Cuenca que llevan recogiendo deseos casi cien años

Un comercio de la capital lleva más de 90 años con esta tradición que alberga historias emocionantes.

En estas fechas son muchos los carteros y pajes reales que visitan cientos de establecimientos y lugares para recoger las cartas de los más pequeños, y los que no son tanto, donde han escrito sus regalos y sus deseos para el próximo año. Algunos les entrega sus propósitos a estos mandados por los Reyes Magos, aunque otros pueden depositarlos en esculturas que figuras a sus Majestades de Oriente.

Desde siempre, los Reyes Magos han sido tres, pero una familia de Cuenca decidió poner solo las figuras de Gaspar y Baltasar para recoger las cartas. Una tradición que lleva casi cien años haciéndose en un comercio de la capital conquense y que ha ido cambiando de local hasta hoy en día.

Jesús Millán, gerente de Heras Moda Hombre, afirma a Voces de Cuenca que siempre han tenido a dos reyes magos y no tres. «La gente comentaba si teníamos guardado a Melchor, pero no, siempre han estado Gaspar y Baltasar porque en la tienda anterior, Casa Santiago, había dos puertas y era uno para cada».

Con el cambio de tienda, las esculturas se siguen instalando año tras año en la puerta para recoger las cartas. La iniciativa surgió del abuelo de Jesús, Agustín Millán Gil, y que ha supuesto un «éxito rotundo», pues son «muchas generaciones de familias quienes echan y echamos las cartas en las figuras» para luego trasladarlas a sus Majestades mágicos.

En esta particular oficina real, Millán asegura que cada dos días tienen que vaciar los buzones reales porque se llenan rápidamente de deseos. Entre ellos, según les ha comunicado los Reyes Magos al gerente, hay muchos de niños y niñas pidiendo regalos, aunque también propósitos para sus familiares. «Los más pequeños empiezan a tener el corazón así de grande desde tan pronto».

Sin embargo, entre los deseos que se han encontrado sus Majestades de Oriente en estas cartas son adultos con historias «emocionantes», afirma Jesús Millán. «Muchos son deseos de madres pidiendo por sus hijos, por ejemplo que aprueben la oposición o algo relacionado con el trabajo», destaca, que aclara que «no piden cosas materiales, sino para el bienestar de la familia».

Millán resalta que estas esculturas son casi centenarias tras haberse comprado a un artista fallero en Valencia. Han pasado por alguna que otra restauración, incluido este año, con el fin de que en el futuro vuelvan a salir a la calle para recoger las cartas de los conquenses.