José Luis Ábalos: introducción, nudo y desenlace de las relaciones con Cuenca del exministro condenado

Del legado familiar en Cuenca a sus visitas como ministro hasta la condena por corrupción en una relación marcada por la distancia.

Aunque el nombre de José Luis Ábalos no es, ni mucho menos, recurrente en medios provinciales como Voces de Cuenca, si ha sido ‘cabeza de cartel’ en los titulares de la prensa nacional desde que entrara en el eje del huracán judicial por el ‘caso mascarillas’, que ha supuesto su salida del núcleo duro del poder orgánico y ministerial del PSOE.

La sentencia del Tribunal Supremo, adoptada por unanimidad, le condena a 24 años y 3 meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. El fallo vincula al exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama con quien fuera ministro de Fomento y uno de los hombres de máxima confianza de Pedro Sánchez, al considerar acreditada la existencia de una organización criminal «con reparto de funciones que cometió graves delitos de corrupción» tal y como reza la nota de prensa del Poder Judicial.

Sentencias, condenas y tecnicismos jurídicos aparte, no puede entenderse el final del libro sin leer toda la historia. Para completar el retrato es necesario retroceder en el tiempo y atender a su origen familiar en la provincia de Cuenca, al modo en que ha mantenido —o diluido— ese vínculo a lo largo de su trayectoria política y a cómo ha sido recibida la noticia entre sus vecinos de Carboneras de Guadazaón. Solo desde esa perspectiva puede abordarse, con mayor profundidad, la anatomía de su caída pública.

Un vínculo con Cuenca más testimonial que real

Aunque José Luis Ábalos nació en Torrent (Valencia), su origen familiar se encuentra en la provincia de Cuenca, concretamente en Carboneras de Guadazaón, de donde procede su rama paterna y parte de la materna. Ese vínculo, más biográfico que sentimental en términos de pertenencia, remite a una historia familiar atravesada por las fracturas políticas y sociales del siglo XX, especialmente en lo relativo a la Guerra Civil. Su padre, Heliodoro Ábalos, conocido en el ámbito taurino como «Carbonerito» por su localidad de origen, fue novillero durante la Segunda República. Su carrera quedó truncada por el estallido de la contienda fraticida como ocurrió con la de muchos aspirantes del mundo del toreo en aquellos años. En la edición publicada el 15 de mayo de 1935 del Heraldo de Cuenca se le calificaba como un torero «que promete por su arte, por su valor y por su deseo siempre visible de satisfacer al respetable».

Aunque figura en el volumen ‘Historia de la tauromaquia conquense (1500 a 2000)’, publicado por la Diputación provincial de Cuenca, tras torear varias novilladas en los años 30 su carrera en los ruedos terminó el 12 de octubre de 1936 en Villagarcía del Llano, donde toreó con Pedro Arcos Morales en un festival para las Milicias Populares. Sería este cuerpo de voluntarios del ejército republicano quien reclutase al torero y le enviara al frente de Extremadura. En el plano ideológico, al padre de Ábalos se le atribuye una marcada identificación con la izquierda republicana, hasta el punto de ser apodado en su entorno como «el torero rojo»; una significación que contrasta enormemente con la de su suegro, quien fue guardia civil y participó en la represión de la revolución de Asturias de 1934, falleciendo posteriormente a causa de una enfermedad.

Tras la guerra, Ábalos padre regresó a la localidad conquense a trabajar en el almacén de comestibles de sus progenitores y en vacaciones conoció a una chica de Gandía con quien se casó, tuvo tres hijas y montó una droguería en la localidad valenciana. Enviudó joven y a su regreso a Cuenca, donde montó una perfumería en la capital provincial y conoció a la hija de un guardia civi con la que volvió a ser padre de tres niñas. Un buen día cerró el negocio y se mudó a Torrent con su familia, donde nació su séptimo hijo y el único varón, José Luis Ábalos Meco.

De ser ‘hijo de’ a regresar a Cuenca con un nombre propio

Desde su alumbramiento político en las juventudes comunistas como adolescente hasta alzarse como factótum del socialismo —o más bien del sanchismo—, Ábalos ha seguido un meticuloso cursus honorum dentro de la estructura interna del PSOE. En una suerte de mezcla entre talento y providencia, ha sabido elegir sus lealtades y los bandos a los que mantenerse fiel en cada giro onomástico del partido. Así se granjeó un ascenso de diputado nacional, en el que permaneció nueve años seguidos, hasta portavoz interino del Grupo Parlamentario socialista en mayo de 2017. Un mes más tarde sería nombrado secretario de Organización del PSOE y tras la moción de censura a Mariano Rajoy, pasaría a ser titular del Ministerio de Fomento.

En enero de 2018, Ábalos visita Cuenca durante el Congreso del PSOE que eligió a Luis Carlos Sahuquillo como nuevo secretario provincial. A pesar de sus orígenes vinculados al mundo rural, no atendió a la sabiduría popular que reside en el refranero, especialmente en lo que al valor de las raíces respecta, y en este momento dulce de su carrera llegó una polémica con cierta relación a su figura paterna. El 16 de diciembre de 2018, el socialista calificó como «casposos» a la «España antigua y trasnochada», mencionando específicamente a las aficiones de la caza y los toros. Quien es hijo de novillero, tuvo que lidiar con la indignación del sector, pues tanto asociaciones como la Real Federación Española de Caza, así como del mundo taurino mostraron su profundo malestar, defendiendo que su actividad no era «casposa» ni debía ser denostada por representar las tradiciones. Mientras tanto, la hemeroteca hizo de las suyas y sirvió a los propósitos de numerosos usuarios que publicaron fotografías del propio Ábalos asistiendo a corridas de toros. Ante la presión, el exministro tuvo que aclarar que sus palabras iban dirigidas a la ultraderecha y a su forma de entender el país, y no a los aficionados a los toros o la caza en general.

A finales de 2019, el secretario de Organización del PSOE y aún ministro de Fomento en funciones regresó a la capital provincial para participar en un acto público de precampaña de los socialistas de Cuenca, antesala de las elecciones generales que se celebraron un mes después. En esta ocasión se le pudo ver pasear por Carretería junto a algunos de los ‘pesos pesados’ del partido en la provincia, entre los que estaban Darío Dolz, Luis Carlos Sahuquillo, Carmen Torralba, Nacho Hernando o José Luis Martínez Guijarro, entre otros.

Entonces, Ábalos se comprometió a trabajar en mejorar las conexiones y precios del AVE Cuenca-Valencia y señaló que le gustaría «venir a Cuenca a dar cuenta de ese compromiso» en relación al bono recurrente que se había habilitado para otras conexiones. En su intervención también se refirió a la capital provincial, en concreto a la mejora del paso bajo las vías del tren en la calle Antonio Maura que según aseguró se estaba redactando, a lo que añadió que «estamos estudiando la liberación de los terrenos de ADIF de la estación y yo me voy a implicar personalmente en eso». Afirmaciones que hizo en respuesta a las palabras del primer edil de Cuenca, cuando este le pidió su ayuda para «sacar adelante proyectos que necesita nuestra ciudad como pueden ser los terrenos de ADIF» que a su juicio eran «una brecha insalvable desde hace muchísimos años».

En otro orden de asuntos, Ábalos no dejó en el tintero hacer un guiño a la próxima cita electoral. Señaló sobre el PSOE que «no hay ningún proyecto de progreso que pueda encajar, que se pueda consolidar, si no es sobre los fundamentos de la estabilidad», a lo que añadió que «no podemos dar confianza si no damos seguridad». Después de las elecciones de aquel año y la victoria de los socialistas, el histórico Ministerio de Fomento que dirigía Ábalos dejó de existir oficialmente en enero de 2020. En esa fecha, el Gobierno reestructuró la cartera para darle un enfoque más moderno y sostenible, pasando a denominarse Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Anatomía de la caída en desgracia de Ábalos

El 10 de julio de 2021, ‘rodó’ —políticamente hablando— la cabeza Ábalos. El cambio en el Ejecutivo nacional, que se antojaba secreto a voces antes de que lo confirmara el propio presidente, se cobró su puesto al frente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y también supuso dos días después su fin al frente de la secretaría de Organización del PSOE tras presentar su renuncia al cargo. No sería hasta septiembre de 2023 cuando la Fiscalía Anticorrupción presentase la querella formal que dio inicio a las diligencias en la Audiencia Nacional y, por ende, supuso el comienzo de la investigación. El salto a la ‘palestra pública’ se demoró hasta febrero de 2024, cuando se produjeron las primeras detenciones masivas del denominado «caso Koldo» y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil desplegó un operativo que culminó con el arresto de Koldo García (exasesor del ministro José Luis Ábalos) y una veintena de implicados por el presunto cobro de comisiones ilegales en la compra de mascarillas durante la pandemia.

Desde entonces, el ya exministro fue a día por apertura de telediario nacional, con las últimas novedades siempre en el foco público. Incontables noticias, relaciones de todo tiempo y los detalles más escabrosos de la trama no se hicieron esperar y el nombre de Cuenca, inevitablemente, volvió a salir vinculado al de Ábalos. En octubre del pasado año, era el periodista Javier Chicote quien firmaba en ABC una noticia sobre un restaurante de carretera junto a la A-3, ubicado en el término municipal de Villarrubio, donde paraban habitualmente a comer el ex ministro, José Luis Ábalos, junto a su asesor, Koldo García.

Chicote destapó entonces que las cuentas se abonaban con billetes de 500 euros «y no una ni dos veces, sino muchas», una cuantía que se popularizó en la jerga de la trama como «chistorras», tal y como rezaba el informe de la UCO en el que se explicaba el argot que presuntamente usaban Ábalos, Koldo y su mujer para referirse al dinero en efectivo. Según testimonios directos recabados por ABC, Koldo era siempre el encargado de pagar la cuenta en el local conquense, como siempre hacía en los viajes cuando Ábalos aún ostentaba los cargos ministro y secretario de Organización del partido.

El estar en el ‘ojo del huracán’ con un caso tan mediático también he supuesto para Ábalos —y para Cuenca— que se propaguen las llamadas ‘fake news’. Ha sido el caso del supuesto hallazgo de 42 lingotes de oro, 180.000 euros y documentación del ‘caso Koldo’ en una supuesta finca secreta que el exministro tenía en Cuenca. Esta información la desmintió la fundación y medio de comunicación sin ánimo de lucro Maldita.es, que está especializado en verificación de datos y lucha contra la desinformación. Esta información, vox pópuli el pasado 12 de febrero, iba acompañada de un vídeo que desde Maldita corroboraron a través de una búsqueda inversa que se había montado con imágenes de varios operativos de la Guardia Civil que no guardan relación con los supuestos hechos que se describen.

En aquella información falsa se afirmaba que la Unidad Central Operativa había entrado en una «finca secreta controlada por José Luis Ábalos en un pueblo de Cuenca» y que se encontraba registrada «a nombre de una empresa fantasma». Según el bulo, en ella se encontraba supuestamente una bodega blindada donde encontraron «cuarenta y dos lingotes de oro puro con certificados de refinería valorados en más de dos millones trescientos mil euros que el exministro no puede justificar con su sueldo público», así como «ciento ochenta mil euros en efectivo, documentación completa del caso Koldo con anotaciones manuscritas de Ábalos confirmando comisiones del ocho por ciento, grabaciones de conversaciones donde admite usar oro para blanquear, contratos de ADIF, expedientes clasificados del Ministerio, tres ordenadores encriptados, cinco pasaportes falsos para huir del país, y listas con nombres de políticos y empresarios con las cantidades que cobraron».

Asimismo, la fake news asevera que habían convertido dicha bodega «en cámara acorazada con paredes de hormigón de medio metro, puerta de combinación y sistema de ventilación independiente». En la información fraudulenta se informa de que «algunos lingotes tienen números de serie de empresas constructoras investigadas que ganaron contratos con Transportes» y que el oro «se lo dieron como pago de comisiones ilegales». «Entre los documentos, un sobre con instrucciones de Ábalos diciendo ‘si todo sale mal, no voy a caer solo’ amenaza con señalar a todos los implicados», concluía el bulo.

El desenlace: ostracismo público para quien ostentó el poder

Este lunes se ha condenado al exministro por el ‘caso mascarillas’, una noticia que ha dado la vuelta a España y ha llegado, por supuesto, también al pueblo de origen de su familia, Carboneras de Guadazaón. Voces de Cuenca se ha puesto en contacto con su alcalde, Carlos Arteche, quien no ha dudado en relatar el sentir del pueblo sobre su vinculación con Ábalos. «Sentimos animadversión hacia esta persona por lo mal que se ha portado con el pueblo, y más conociendo los escándalos y la condena que ha salido de los medios de comunicación, sentimos vergüenza de que diga que es de Carboneras».

Arteche se siente especialmente molesto porque se vincule a la localidad al ya condenado y relata que «como su padre es de aquí y su abuela es de aquí, aunque puedes no compartir ideologías políticas, cuando vimos que lo nombraron ministro de Transportes pensamos que teníamos una persona que descendía del pueblo, porque tanto su padre como su familia materna vienen de Carboneras, en un cargo muy importante, pensamos que se iba a portar bien con el pueblo y mira». En este sentido ha pormenorizado sobre la cuestión del cierre del tren convencional Cuenca-Valencia. El regidor municipal ha explicado que «me dirigí a él cuando se rumoreaba que se iba a cerrar la línea, cuando al principio se hablaba de cierres de estaciones y le escribí por la de Carboneras». Arteche señala que fue el propio Ábalos quien le contestó: «me dijo que no, que no nos preocupáramos, que no se iba a cerrar y al poco tiempo la estación de Carboneras estaba cerrada y lo mismo pasó con la línea a continuación».

También se ha referido a la familia que le queda en el pueblo que según manifiesta son «primos hermanos que alguna vez le han visto, muy poco porque el contacto que ha tenido con el pueblo ha sido muy escaso, se que ha venido alguna vez». Arteche asegura haber tenido una conversación con «allegados de la familia» que le han trasladado cómo les ha afectado la noticia de la condena. «Me dijeron que iban por la playa de Gandía, escucharon como empezaron a hablar fatal de él y decidieron irse por temor a que supieran que eran cercanos a él y hubiera represalias contra ellos».

En global, Arteche resume al afirmar que «me parece una persona vomitiva que no se ha interesado por el pueblo, solo por sus intereses personales como ha demostrado la condena del Tribunal Supremo y, sobre todo, me parece una vergüenza como ha tratado a las mujeres y todo lo que ha hecho». A pesar de lo que traslada como sentimiento generalizado del municipio, el primer edil descarta realizar cualquier tipo de repudia pública contra el exministro «queremos dejarlo al margen, aunque se merece un acto en el que se le declare como persona non grata en Carboneras, lo dejaremos estar, que cumpla su condena y pague por todo lo que ha hecho», ha concluido.