Sergio Vera es el alma mater del Festival Internacional de Novela Criminal que organiza el Club Las Casas Ahorcadas y que alcanza este año su decimotercera edición. Vera no sólo tiene un conocimiento enciclopédico de los distintos géneros que abarca esta cita ineludible para los amantes de la literatura noir, sino que posee una rara habilidad para empatizar con la gente y convencerte de que no puedes faltar al evento, quizá porque él, más que nadie, sigue enamorado de un encuentro que ha ido creciendo con el tiempo y que tendrá en su programa de este año innumerables actividades que convertirán a nuestra ciudad en la capital española del crimen, al menos por cinco días, no me entiendan mal.
Sergio, ha cogido mucho vuelo el festival. Hace años me hablabas de la vocación de convertir el festival en internacional. El año pasado ya hubo alguna presencia extranjera y este año todavía más. Pero no solamente es que sea internacional, sino que el festival ha crecido enormemente en los últimos años.
Sí, estamos muy contentos. Creo que cada año vamos dando un pasito. Este año ha sido uno y medio. Y por eso decimos que quizás sea el más ambicioso. Desde luego es el más grande y también el más internacional, porque tenemos cuatro autores extranjeros y el año que más habíamos tenido, que fue el año pasado, tuvimos dos. Es el más grande porque tenemos cuatro días íntegros y el más ambicioso por el plantel que tenemos. Así que sí, muy orgullosos.
Hay nombres muy sonoros en el programa de este año. No sé si es lo que tú buscabas o es que simplemente han venido así las cosas.
Siempre intentas buscar esos nombres. Uno de mis ídolos es Sherlock Holmes, por eso intento aplicar el método deductivo, que es ir de lo general a lo particular. Empiezo diseñando lo que quiero y luego ya voy bajando a lo que puedo. Este año quería prioritariamente a Rosa Montero, por lo de los 15 años. Quería también a Carmen Posadas, porque acababa de descubrir a Invitación a un asesinato. Y a Claudia Piñero también, para que recogiera el premio Bevilacqua. Por fortuna ha sido este año, porque Barcelona Negra, que estamos hermanados con ellos, la han traído desde Argentina, si no, no nos la podríamos haber permitido. Y los italianos sí que han sido lo que yo he querido. Han sido, son, dos de mis autores favoritos. Carofiglio ha sido un año y medio hablando con la editorial y Marco Malvaldi ha sido escribir y han dicho que sí. Cada uno es por una vía, Rosa Montero ha sido gracias a Berna González Harbour, que son íntimas amigas y como Berna es amiga mía y ha estado muchas veces aquí, le dije, oye, ayúdame a convencer a Rosa Montero. Y aquí está.
Sé que te hace especial ilusión lo que has comentado, la presencia de los dos autores italianos, una de esas cosas que a los gestores culturales se os mete en la cabeza y no paráis hasta que conseguís.
Claro, yo no dejo de ser un lector que disfruta de su festival como el que más y organizo muchas actividades para todos. Hay autores o novelas que no son para mí, pero al mismo tiempo me hago regalos que quizá la mayoría de los lectores en España no los conozcan mucho y es una oportunidad de darlos a conocer y de regalarme algo que nunca pensé que vería, como es a estos dos escritores que llevo como 15 años leyendo y que nunca soñé siquiera que pudieran estar por Cuenca. Siempre doy el dato de que de Carofiglio el año pasado me leí 10 novelas suyas seguidas en 9 días.
Vaya. ¿Son muy largas?
De 250 páginas o más.La clave es que mi hijo estaba recién nacido, echaba unas siestas muy largas y no quería dejarlo solo. En agosto leí 25 novelas en unmes y entonces fueron una detrás de otra.
“Uno de mis ídolos es Sherlock Holmes, por eso intento aplicar el método deductivo, que es ir de lo general a lo particular. Empiezo diseñando lo que quiero y luego ya voy bajando a lo que puedo”
Hablabas de nombres muy sonoros, Rosa Montero, Carmen Posadas, los italianos, que son novedades en el festival. Pero no olvidáis a algunos de vuestros escritores fetiches todos los años. Hablabas de Berna González Harbour, está también Lorenzo Silva, que además dais un premio con el nombre de uno de sus personajes.
Lorenzo Silva, para que te hagas una idea, mi mujer dice que es mi novio, hasta tal punto que me robó el móvil y me puso en el WhatsApp, mi novio Lorenzo, y entonces, a mí que sabes que el móvil me habla, cada vez que me llamaba me decía lo de mi novio Lorenzo. Lorenzo es mi debilidad, porque es mi autor de adolescencia. Otro de mis fetiches es Víctor del Árbol, y que un referente internacional diga que no a un montón de cosas por venir a Cuenca y que lleve aquí desde la primera edición no tiene precio, así que siempre lo meto.
Quería preguntar por tus colaboradores, por las personas que te ayudan a que esto salga adelante.
Dentro del club de lectura hay dos que no pueden faltar en este texto, que son Pilar Martino y Amparo Prados, sin ellas esto no sería viable, porque yo hago la parte creativa artística, pero ellas son las que se comen todos los papeles, todas las gestiones, y este año, que hemos subido de 20 a 30 autores, eso significa de 20 a 30 billetes de 20 a 30 conversaciones con ellos para ver qué día vienen, que día se van, cuantas noches van a estar, etc… No es solo que suba el presupuesto, es que suben el número de gestiones y aunque pase eso, nuestro sueldo no lo duplicamos cada año, sigue siendo cero.
¿El programa te lo curras tú solo?
Sí, siempre digo que tengo enfermérides, así que tengo una lista de qué se cumple cada año y, por ejemplo, este año teníamos a Rosa Montero, para el año que viene tengo algunas más, el año pasado fue Juan Madrid, este año intenté José Luis Garci porque se cumplían 35 años de El Crack. Intenté Petra Delicado, de Alicia Jiménez Bartlett, que se cumplen 30. Siempre digo que están todos los que no nos dicen que no.
¿Nadie cobra por venir a este festival?
Nadie cobra. No ha cobrado nadie nunca. Lo único que tiene dotación es el premio, pero el premio es elegido por los miembros del club. Aquí nadie gana un duro. Siempre digo que sólo nos da de comer, tanto a los autores como a los organizadores, los días que dura el festival. El festival se sostiene porque los autores no cobran y por el apoyo de los patrocinadores, que son Ayuntamiento de Cuenca, Diputación de Cuenca, Junta de Comunidades, Consorcio de la ciudad de Cuenca, General Óptica, Masfarné y Fundación Gil de Albornoz.
Eso define el prestigio que tiene el festival entre la gente del género.
Funcionamos por el boca-oreja. Y como dice otro de nuestros autores fetiches, César Pérez Gellida, hacemos magia. Si esto hubiera que pagarlo con el caché de cada uno valía más que la feria del libro. Rosa Montero te puede pedir lo que quiera, Carmen Posadas igual, los italianos, ya ves tú, por venir desde allí. Carofiglio lleva casi 7 millones de ejemplares y es el autor más vendido de Italia ahora mismo, Marco Malvaldi, millón y medio. En algunos casos no sé cómo lo consigo, a Marco Malvaldi, como soy devoto suyo, le mandé hasta un power point que hice cuando leímos un libro suyo en el cuarto curso, y ahora vamos por el 16, lo traduje al italiano con Chat Gpt y se lo mandé, le cayó en gracia y aquí va a estar.
Me has dicho que no sólo es el festival más internacional, sino que es el más grande. Habéis subido un 50% los autores, de 20 a 30. Eso es mucha tela, ¿no?
Es mucha tela. Es que el hecho de tener tantas actividades significa que no sólo no les pago si no que los exploto. Originalmente ampliamos de tres a cuatro días para que el cuarto día fuera de cine, pero como realmente vimos que funcionaban mejor las actividades literarias al final ha supuesto que haya más autores.
Qué curioso, ha vencido la literatura al cine en tu festival. Aquí seguís siendo lectores por encima de todo.
Hay veces que no entiendo a la gente de Cuenca. Hace dos años tuvimos el preestreno de la serie Detective Touré. Trajimos aquí al actor, trajimos al guionista, al autor, antes de que se hubiera estrenado la serie, que el propio jefe de guionistas me preguntó cómo lo había conseguido y le dije, pues supongo que dando lástima, porque le escribí a los de TVE, les dije que esto era sin ánimo de lucro, les conté cómo lo hacemos y lo que lo hacemos, nos dijeron que sí y nos mandaron los capítulos con audiodescripción y toda la leche. Pues después de todo eso, sólo se llenó la mitad del recinto. El año pasado todo lleno en todas las jornadas. Creo que también ha jugado muy a nuestro favor las fechas, porque en abril o mayo ya hace buen tiempo y a la gente no le apetece encerrarse, y en febrero apetecen más cosas en sitios cerrados.
“El año pasado leí 120 novelas y en cuanto leo una que no es de novela negra me parece que estoy perdiendo el tiempo”
¿Por qué le gusta tanto a la gente la novela negra, la novela criminal, la policíaca? Después de tantos años de experiencia, de hablar con los socios del club, de hablar con la gente que va al festival aunque no pertenezca al club, ¿has sacado alguna conclusión sobre eso?
El año pasado leí 120 novelas, y en cuanto leo una que no es de novela negra me parece que estoy perdiendo el tiempo y la siguiente tiene que ser del género. No tengo la respuesta, pero creo que el hecho de que desde sus mismos orígenes fuera una literatura popular que con el tiempo ha ido ganando en calidad literaria ha hecho que pueda ser del gusto de todos los perfiles. Yo, por ejemplo, no soy un gran lector de novela histórica, porque me parece que le suelen meter muchas páginas, y a mí se me hace muy denso, pero le metes un muerto y la cosa gana interés. El nombre de la rosa no está donde está por ser histórico, sino por esa fusión de géneros. Yo creo que la fusión de géneros siempre es un acierto.

¿Y crees que ha aumentado el prestigio de la novela negra? Porque para qué no vamos a engañarnos, hace 30 años si decías que leías a Chandler o a Hammet te toleraban, pero si decías que leías a Christie o a Simenon te decían que eso era literatura menor.
Esto surge de mis traumas como alumno de secundaria. Yo era muy lector, pero me obligaban a leer La Celestina y sufrí El Camino, de Delibes, y fue un camino del Calvario, o a Pérez Galdós, y pedí misericordia cuando tuvimos que leer Misericordia para la selectividad. Entonces se me quedó esa espinita y fruto de ella hay una mesa en el festival que es esta de Los clásicos me matan. Cuando estaba doctorándome también estaba en un centro de promoción de literatura infantil y lo de la novela negra se veía también como algo menor. Y dices, oye, señores, que Cervantes, que el maravilloso y nunca suficientemente ponderado Don Quijote, era literatura menor en su época. Creo que hay que romper ya con esto de la alta y la baja literatura, no sé a quién le he oído, pero estoy totalmente de acuerdo, que al final hay buenas y malas novelas. Dentro del género negro hay muy malas novelas, pero las hay también muy buenas. Ahí tienes a Premios Cervantes y Princesa de Asturias que han escrito novelas negras. Este año hemos tenido aquí a Leonardo Padura y uno de los posibles temas, como siempre voy por delante, es el de ganadores del premio Princesa de Asturias que han cultivado el género negro. Tenemos a Antonio Muñoz Molina, a Fred Vargas, a Eduardo Mendoza, a Vargas Llosa, que descubrí una novela que se llama ¿Quién mató a Palomino? Hay gente que no te esperarías que han escrito novelas negras. Hay una de Gonzalo Torrente Ballester, se llama La muerte del decano, que está muy bien. En fin, que hay gente que sigue teniendo prejuicios hacia la novela negra, pero bueno, tontos ha habido y siempre habrá.
Además, un género que es capaz de convertir a Angela Merkel en detective no es cualquier cosa (risas)
Ese es otro tema para el año que viene, el Cozy Mystery, y ahí están los libros de Angela Merkel, que yo todavía no he leído.
No vamos a analizar aquí todo el programa porque sería muy farragoso y porque los interesados pueden perfectamente consultar en vuestra web o a través de los periódicos, pero sí quería que me destacaras algunas cosas que te hagan especial ilusión este año, que entiendas que son novedades significativas o que a ti te gustan especialmente dentro de la programación del festival.
Ya digo que no puedo evitar destacar a los italianos por esa devoción mía por ellos, y mi otro caballo de batalla siempre ha sido el fomento de la lectura. Ahora estoy trabajando en la delegación de Educación, participando en un proyecto de mejora de la comprensión lectora y quiero que esto sirva también como modelo de cómo funcionar con los centros educativos. La idea es poner al servicio de los centros educativos y de otras instituciones lectoras una red de instituciones lectoras en que todos nos aprovechemos de los recursos de todos. De esta forma yo pongo al servicio de los colegios y de los institutos lo que he podido organizar este año, pero si un instituto trae a no sé qué autor, que el resto lo sepan y puedan beneficiarse y viceversa, como los mosqueteros, uno para todos y todos para uno. Todos los centros están obligados por normativa a tener un plan de lectura, pero ahora que estoy empezando a colaborar con institutos y lo veo desde dentro, parece que es algo únicamente de lengua y literatura, cuando los problemas de comprensión lectora son problemas de todos.
Otra cosa que me gusta mucho es que gracias al apoyo de la Guardia Civil vamos a tener este taller de iniciación a la criminalística y de huellas dactilares con el capitán Oscar Palomares, que ha escrito un libro sobre la criminalística en la Guardia Civil. Hemos conseguido que una primera espada como Beatriz Osés venga a ayudarnos, también absolutamente gratis. Y aprovecho para decir que fue gracias a este medio, a la entrevista que hicisteis a Roberto Santiago, que estuvo a punto de venir y el año que viene espero traerlo, porque cuando vi que había ambientado unas novelas en Cuenca pensé que no se me podía escapar. Y eso fue por la entrevista que le hicisteis aquí.
Seguro que estás dándole vueltas a la próxima edición, porque está ya está cerrada, pero a ti no te para en la cabeza.
Tengo ideas, pero es que hasta que no pase esta no puedo empezar a pensar en la siguiente edición, porque además todavía tengo que cerrar el curso del club de lectura y a finales de abril sale mi mujer de cuentas del segundo hijo. Tengo cosas que me gustaría hacer, pero ya digo que uno intenta lo que quiere y luego hace a veces lo que quiere y otras lo que puede.
Para terminar la entrevista dime una autor o autora que te gustaría tener algún día. Tira por lo alto, Sergio, tira por lo alto.
Si pudiera soñar en voz alta a mí me gustaría muchísimo que viniera Pierre Lemaitre, que no lo he visto nunca en acción. Y dos que sí he visto y para mí son top absoluto mundial son Dennis Lehane, el de Mystic River y todas esas, y Don Winslow, el de El poder del perro. Hablo de vacas sagradísimas, sabiendo que es un sueño, pero como soñar es gratis te diría esos tres.










