El belén que devolvió la ilusión: un homenaje de una hija a su padre en Villalba de la Sierra

Creado por un artesano aficionado, vecino de Logroño, Pedro Pablo Villanueva García, el montaje tuvo que dejar de montarse por causas de salud, pero este año vuelve a ser una realidad

El colegio de Villalba de la Sierra acoge esta Navidad un belén muy especial, una obra que trasciende lo artístico para convertirse en un profundo homenaje familiar y humano. Se trata del belén creado por un artesano aficionado, vecino de Logroño, Pedro Pablo Villanueva García, que, tras una grave intervención quirúrgica derivada de un cáncer de pulmón, tuvo que abandonar el montaje de la obra que había sido una tradición en su hogar durante toda su vida.

Durante años, cada Navidad, el belén ocupaba un lugar central en la casa familiar. Su creador dedicaba madrugadas silenciosas y una paciencia casi artesanal a levantar, pieza a pieza, casas, paisajes y escenas llenas de detalle. Lo que comenzó con materiales sencillos —papel de plata, corcho y figuras básicas— fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una obra compleja, fruto de la constancia, la creatividad y el amor por el proceso.

Sin embargo, hace dos años, la enfermedad obligó a guardar todo el belén en cajas. Su autor ya no tenía fuerzas para montarlo y aquella tradición parecía destinada a quedar dormida para siempre. Fue entonces cuando ofreció la obra a su hija, maestra en Villalba de la Sierra, Marta Villanueva Lope, quien decidió asumir el reto de devolverle la vida y compartirlo con el mayor número de personas posible.

La iniciativa no estuvo exenta de dificultades. El montaje, de grandes dimensiones y notable complejidad, supuso un desafío logístico y emocional. Aun así, el proyecto logró algo inesperado: devolver la ilusión al padre, que encontró la fuerza para viajar desde Logroño fin de semana tras fin de semana y participar activamente en el montaje, con la ayuda imprescindible de su esposa. Lo que nació como una exposición se convirtió en un proceso de reencuentro, ilusión y trabajo compartido.

Lejos de buscar comparaciones o perfección, el belén se presenta como lo que realmente es: un legado familiar, un pedazo de infancia y una obra hecha desde el cariño. Cada rincón, cada construcción y cada figura cuentan una historia y reflejan el amor con el que fueron creados.

Esta Navidad, el belén no solo representa una escena tradicional, sino que se convierte en símbolo de resiliencia, de la fuerza de los vínculos familiares y de cómo la ilusión puede abrirse paso incluso en los momentos más difíciles. Un testimonio silencioso de que, a veces, las manos que crean también son capaces de sanar.

Abierto: El miércoles 24 de 12:00 a 13:00 y el domingo 28 en la ronda de Villancicos del pueblo.