Cómo ganar la indulgencia plenaria en el Año Jubilar Concepcionista

La indulgencia plenaria podrá ganarse entre el 1 de enero y el 31 de diciembre siguiendo los pasos indicados por la Penitenciaría Apostólica.

El papa León XIV concedió el Año Jubilar a la Orden de la Inmaculada Concepción, con motivo del 50º aniversario de la canonización de Santa Beatriz de Silva, este 2026 se ha inaugurado el Año Jubilar Concepcionista, que se extiende desde el 1 de enero al 31 de diciembre de este año. El acto de apertura en Cuenca tuvo lugar este 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor y de la Virgen de la Candelaria, con una misa presidida por el Obispo de Cuenca, José María Yanguas, en el monasterio de las Concepcionistas Franciscanas de Cuenca.

Durante este año, los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria visitando los templos designados de la Orden, cumpliendo las condiciones habituales de confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa. Este Jubileo se plantea como un tiempo de gracia y de renovación espiritual para toda la familia concepcionista. Las condiciones establecidas para obtener la citada indulgencia durante este Año Jubilar Concepcionista según el decreto de la Penitenciaría Apostólica son los siguientes.

Debes realizar como acto jubilar específico la peregrinación a uno de los templos designados de la Orden de la Inmaculada Concepción que en el caso de la capital conquense se sitúa en la Puerta de Valencia. Una vez allí debe participarse en una celebración sagrada (Misa, Rezo del Rosario o Vía Crucis) o bien dedicar un tiempo a la adoración eucarística o meditación ante el Sagrario. Asimismo y para que la indulgencia sea efectiva, es necesario cumplir con los tres pilares espirituales.

La Confesión Sacramental puede realizarse unos días antes o después del acto jubilar (normalmente se aceptan hasta 20 días); la Comunión Eucarística debe llevarse a cabo preferiblemente el mismo día en que se realiza la visita al templo; la Oración por las intenciones del Papa supone rezar al menos un Padre Nuestro y un Ave María. En último lugar, en la disposición interior es fundamental tener la exclusión de todo afecto al pecado, incluso al venial. Si esta disposición no es completa, la indulgencia será parcial. 

El decreto de la Penitenciaría Apostólica prevé cómo ganar la indulgencia en ciertos casos especiales. En este sentido para enfermos y ancianos que no puedan desplazarse físicamente, se contempla que pueden ganar la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones y ofreciendo sus sufrimientos y oraciones desde su hogar. En el caso del sufragio, esta gracia puede aplicarse para uno mismo o por las almas de los difuntos en el purgatorio.