Le Corbusier sentenció que la arquitectura «es una cuestión de armonías, una pura creación de espíritu». Una máxima que la neuroarquitecta conquense Ana Mombiedro tomó al pie de la letra cuando su sensibilidad le llevó a desarrollar su carrera profesional desde la perspectiva de la neurociencia, para tratar de entender aquellos factores que juegan un papel fundamental respecto al modo en que nos afectan anímicamente los espacios. Tras haber recorrido Helsinki, Nueva York y ahora Dubai, Mombiedo se ha convertido en una figura clave para hablar sobre cómo adaptar estancias y entornos urbanos de modo que sean confortables para quienes los habitan. Tras haber centrado su labor como investigadora en el área educativa, haber sido nominada por la plataforma Educa y la Fundación de obra social Abanca para ser el Mejor Docente de 2024, también ha extendido su faceta como divulgadora con la publicación de su libro Espacios que cuidan tu cerebro, su último. En Voces de Cuenca charlamos con ella sobre claves para comprender cómo nos afectan las estancias que habitamos en nuestro día a día, ofrecer algunas pinceladas de lo que detalla en el libro y también para analizar proyectos incipientes en Cuenca a través de esta óptica.
Para poder abordar desde el conocimiento esta entrevista comenzaremos pormenorizando en dos conceptos muy presentes en sus libros ¿qué son la neurociencia y la neuroplasticidad?
La neurociencia es la ciencia que estudia el funcionamiento del sistema nervioso. Y la neuroplasticidad es como el cerebro se transforma a lo largo de la vida.
En estos dos conceptos, ¿qué papel juega esa neuroarquitectura a la que se refiere?
La neuroarquitectura es el ámbito de investigación que une el espacio construido con estos mecanismos de maduración o transformación del sistema nervioso, que pueden ser de crecimiento o decrecimiento, es decir, pueden impulsar o pueden impedir el correcto funcionamiento del sistema nervioso y por extensión de todo el cuerpo. Por ende, la neuroarquitectura mide el impacto que aspectos específicos del entorno tienen en el sistema nervioso.
Conociendo el significado de estos tres conceptos, ¿cualquier lector podría entender su último libro de manera asequible?
Sí, bueno, y en realidad también sin ellos, porque está escrito para todos los públicos. Está escrito de manera que se acerque la investigación científica al público general.
A propósito del objeto de la publicación, ¿qué influencia ha tenido hasta ahora la neurociencia en el diseño del espacio? ¿Se ha tenido mucho o poco en cuenta?
Se ha tenido muy poquito en cuenta el comportamiento. Sí que de psicología, sobre todo escuelas alemanas como la Gestalt y a mitad de los años 30, 40 y 50 hubo antes y después de la guerra un poquito de movimiento desde la psicología. También en Estados Unidos, en torno a 1960, que nace la psicología ambiental, se habla un poco de cómo el ambiente condiciona el comportamiento humano. Pero hasta hace cinco o seis años nunca se había llevado al ámbito de la arquitectura, entendida como la construcción.
Si no se ha diseñado teniendo en cuenta la psicología y cómo afecta el entorno al ser humano, ¿en base a qué se han diseñado los espacios que habitamos?
Se diseñan en cuanto a la función, las necesidades del programa, lo que te permite la parcela o la ubicación y lo que te permiten los materiales también. La arquitectura, al final, siempre ha girado en torno al material, a la estructura, a las posibilidades matéricas y nunca se ha hecho una evaluación de la psique, de la persona, porque tampoco había un conocimiento preciso de cuál era la relación entre el espacio y la psique. De hecho, ahora mismo tampoco es que lo haya muy sólido, pero empieza a haber pautas bastante claras sobre cómo afecta el color, la forma, la iluminación, el aire, la temperatura. Todo esto es lo que explico en el libro.
«Hay muchos ejemplos de ruido visual negativo […] toda esta información visual que el cerebro va a tener que procesar inconscientemente nos puede agotar»
Por ir desgranando algunos de estos conceptos que ha comentado, ¿qué importancia tiene el uso de los colores en el estado anímico? No sé si nos podría dar algún ejemplo.
Esto es un poco peligroso porque la gente se piensa que cierto estado anímico es igual tal color, entonces no voy a decir que el rojo te pone nerviosa porque eso es mentira. Es muy importante decir que cada persona percibe el color ligeramente diferente, por lo que no se puede establecer una relación entre estado anímico y color. Es imposible. Sí que se pueden establecer relaciones entre estado anímico y gamas cromáticas. Hay gamas cromáticas cálidas y gamas cromáticas frías, como hay gamas cromáticas donde hay un alto contraste y otras donde es bajo. Una persona con déficit de visión, si la gama cromática tiene un alto contraste, puede ver mejor el espacio. Esto le va a producir una mayor sensación de seguridad porque puede identificar mejor los elementos que hay en el espacio. Pero si esta persona ve perfectamente y utilizamos una gama con alto contraste a lo mejor le estamos molestando y necesita otro tipo de gama cromática. Si queremos favorecer los estados de calma, de paz, de bienestar, las gamas cromáticas que aparecen en la naturaleza son las mejores siempre porque te transportan a esto. Si queremos algo más de activación optaremos por gamas cromáticas más lejanas a los colores de la naturaleza, colores más artificiales, más eléctricos. Por tanto hay que funcionar con paletas cromáticas, con colecciones de colores.

Se habla mucho y especialmente en redes sociales sobre el ruido visual pero, ¿qué significa realmente este concepto? ¿Qué papel juega en nuestro estado anímico, en nuestro cerebro y cómo interviene en el estrés?
Tenemos que pensar que al final el cuerpo humano, la persona, está procesando información del entorno. Con el ruido visual se está utilizando es la palabra «ruido», que está asociado al oído, con lo «visual», que es la cantidad de información visual que tienes que procesar. Tener muchos elementos muy diferentes, con características visuales distintas, puede fatigar al sistema visual. Hay muchos ejemplos de ruido visual negativo, no solo los colores estridentes, las luces fuertes, los flashes, o el exceso de texto, porque el cerebro lee constantemente aunque no queramos. Toda esta información visual que el cerebro va a tener que procesar inconscientemente nos puede agotar.
Entiendo entonces que cuidar tanto las gamas cromáticas como ese ruido visual es cuidar de nuestro cerebro y por ende de nuestro estado anímico…
Eso es. Lo que pasa es que tenemos que estudiar al usuario, que también lo que explico en el libro. Tenemos que ver cómo es esta persona. Si esta persona tiene ceguera, a lo mejor todo este tratamiento no hace falta y hace falta ese mismo tratamiento, pero llevado al oído.
En este sentido menciona también la importancia que tienen texturas y materiales…¿Cómo se relaciona esta cuestión con el bienestar? Porque parece que han sido algunos de los factores más olvidados
Sí, junto con el olfato. La textura y el olfato son dos de los grandes olvidados y son maravillosos en realidad. Esta fue una cosa que aprendí leyendo a Juhani Pallasmaa, un arquitecto finlandés que me dio clase cuando terminé la carrera en Finlandia. Él tiene un libro muy bonito titulado Los ojos de la piel y fue de las primeras personas, si no la primera, en explicar de una manera poética y casi filosófica contar que a través de la piel tocamos el mundo. Antes de tener visión tenemos sentido del tacto cuando nacemos. Luego ha habido investigadores más adelante, como Vittorio Galeze o Giacomo Rizzolatti, unos investigadores italianos que fueron los que descubrieron las neuronas espejo y fueron los que empezaron a hacer hipótesis sobre cómo cuando vemos una textura la estamos experimentando en nuestro cuerpo. Así, cuando vemos, por ejemplo, un bloque de metal, sin tocarlo con las manos puedo averiguar o inducir qué temperatura o textura tiene.
Si te fijas, los niños pequeños chupan las cosas. Pueden chupar un banco, una suela de un zapato, un ladrillo o lo que sea porque es a través de la boca, de la lengua, del sentido del tacto como conocemos el mundo. Estas primeras intrusiones a través del tacto se hacen a través del sentido del gusto, que la gente se piensa que solo es el sabor y el olfato pero realmente la lengua es piel, entonces tocamos. El sentido del gusto es una mezcla entre el tacto y el olfato. A través de esta experimentación con la piel de nuestra boca, tocamos el mundo, primero cuando somos pequeños con la boca directamente, y luego cuando ya somos más mayores, no necesitamos chupar un ladrillo para saber qué textura tiene, sino que simplemente con verlo ya lo sabemos.
«Llenar la ciudad de árboles sería la mejor manera de mejorar la calidad de vida de todos los conquenses»
También se ha referido en varias ocasiones a los elementos naturales, ¿cómo pueden impactar en el modo en que percibimos el entorno y cómo este nos afecta?
La naturaleza es la mayor fuente de bienestar para el ser humano, porque venimos de ella. Entonces, desde los patrones de la naturaleza, que se estudian desde la biofilia o desde la neuroestética, los colores de la naturaleza hasta los sonidos de la naturaleza, todas las modalidades sensoriales que definen la naturaleza son, por lo general, fuente de bienestar. El vínculo es claro, estar en contacto con la naturaleza para el cuerpo humano a nivel neurobiológico es bueno per se. Además tiene un montón de beneficios bioclimáticos, de la temperatura. Por ejemplo, extrapolando esto a la ciudad de Cuenca, llenar la ciudad de árboles sería la mejor manera de mejorar la calidad de vida de todos los conquenses.
En relación a estos consejos que ya estaba apuntando, ¿hay algún pequeño gesto genérico que pueda introducir una mayoría de usuarios para mejorar el espacio a su alrededor en el día a día?
Aunque parezca obvio pero no lo es tanto, la limpieza y la ventilación, es decir, renovar el caudal de aire en casa, tener aire limpio. Es algo que es gratis o si no es gratis con ventilación mecánica y con una persona que sepa de ventilación se puede arreglar fácilmente. Respirar aire limpio. En Cuenca además no tenemos niveles de contaminación como en ciudades más grandes. Además se trata también de extender la limpieza del aire a la limpieza de la superficie, al orden, a no tener objetos que no utilicemos, un poco como haría Marie Kondo si viniera a casa. Lo primero que hay que hacer es clasificar, deshacernos de lo que no queramos y luego todo esto tenerlo limpio y ordenado.
Otro de los conceptos que menciona en su libro es el crear conciencia corporal para detectar elementos incómodos en cuanto al espacio, ¿cómo podemos detectar esas cosas que nos son incómodas y cómo podemos paliarlas?
En el libro explico varias formas. Siempre es bueno salir un tiempo de casa, intentar estar fuera para tener otra perspectiva y luego volver con ojos nuevos. También hay actividades como la meditación o estados de relajación para poder observar de manera objetiva. Luego, por supuesto, está el pedir opinión a profesionales para poder ver con otros ojos tu casa. En el libro cuento que nos acostumbramos a lo que tenemos en nuestro entorno y nos cuesta mucho ser objetivos con lo que tenemos cerca, es un sesgo cognitivo. Este libro está diseñado para facilitarnos la vida en realidad e incluyo además de consejos una serie de test, de preguntas para autoevaluarse y poder encontrar cada uno su perfil sobre todo lo que hemos hablado, aquello que nos molesta o nos viene bien en cuanto a las gamas cromáticas, las texturas, los materiales y el ruido visual.

Una parte importante de su carrera profesional se ha desarrollado alrededor de la arquitectura educativa, ¿cómo valora el estado de las aulas?
Si, yo terminé la carrera en Finlandia y estuve allí tres años diseñando centros educativos, museos, bibliotecas y todo lo que tiene que ver con espacios de aprendizaje. Es un desastre cómo están las aulas en conceptos como la acústica, cómo comen en el comedor, el estado de los patios…Encima tenemos muy pocos coles y se van a cerrar porque no hay población, entonces los pocos coles que queden tienen que estar en buenas condiciones.
Se están proyectando aperturas y reformas de centros educativos en la provincia, ¿considera que se han hecho bien o que quizá deberá replantearse el modo en el que se están haciendo?
Hay que replantearlo, porque se está siguiendo el código técnico, pero hay muchas cosas que precisamente ya sabemos que desde la neurociencia que ayudan a procesos metacognitivos y a procesos cognitivos durante todas las etapas de neurodesarrollo que no se están teniendo en cuenta. Todo el contacto con el exterior, la conexión directa con la naturaleza, el uso de la luz natural para las aulas, hacer aulas en espacios abiertos, porque seguimos con el modelo de pasillo y aulas. Tampoco hay que pasar a un modelo donde todo sea abierto, aunque vivamos en una sociedad de extremos no es cuestión de eso, ya que en el punto medio está la virtud. No se trata de hacer el modelo finlandés en España, porque eso funciona para Finlandia, pero tenemos que adaptar las aulas y el centro educativo a la realidad multicultural y multinivel, donde tenemos estudiantes con altas capacidades y otros muchos con necesidades especiales y ya un grupo de 25 alumnos por profesor no funciona. Los profesores están quemados y hay que hacer algo.
Desde la perspectiva de la neuroarquitectura y aterrizando en el caso de Cuenca capital, ¿cómo considera que está diseñada la ciudad?
Una cosa es el diseño y otra son las transformaciones que ha sufrido la ciudad. En Cuenca una cosa es lo que hacen los peatones y otra cosa es lo que hacen los coches, es una ciudad peleada. La verdad es que tiene carencias, con lo cual hay muchas oportunidades de mejora. Sería interesante hacer un estudio a la población y hacer cuestionarios a los ciudadanos para ver por dónde caminan, qué es lo que hacen, qué echan de menos, qué funciona, qué no funciona, dónde se sientan…Hay oportunidades de hacer estudios a la población y trabajos colaborativos para mejorar la ciudad. Es muy importante consultar a técnicos especializados como el Colegio de Arquitectos, que para eso estamos. Hay muchos profesionales expertos en el tema que saben hacer consultas, mirar referencias de ciudades bien urbanizadas. Entre otras cosas, por ejemplo, hay que volver a pensar todo lo referente al tráfico rodado, porque como todo el mundo sabe es un desastre. Hay que mejorar algunas cosas, pero Cuenca tiene la ventaja de que está al lado de la naturaleza y eso tiene un impacto enorme en la calidad de vida de las personas.
«Lo del Edificio del Mercado es un desastre, tenemos un cadáver en la ciudad que tiene un potencial enorme y está desatendido, algo que pasa en general en el Centro»
Todas las ciudades han evolucionado mucho y su urbanismo habla de esa evolución, ¿cómo afectan en su opinión esos diferentes espacios al estado de ánimo? ¿Hay alguna zona de Cuenca capital que por su manera de haberse diseñado, por su manera de utilizarse -al margen de ese espacio natural-, ofrezca más paz?
Por supuesto, como bien dices, todos los entornos naturales que tenemos no solo en el casco antiguo, sino en los alrededores de Cuenca. También hay que destacar el hecho de que el Casco Antiguo esté en cuesta y que podamos subir y bajar a pie desde jóvenes, ya que tiene un impacto directo en la salud de las personas. Deberíamos potenciar que la gente se mueva a pie por la ciudad. Espacios de calma tenemos un montón, cualquiera que sea mirando hacia las dos hoces o en las propias hoces, el paseo que tenemos junto al río Jucar, tenemos un montón de sitios en Cuenca que son fuentes de paz.
Actualmente hay proyectos en ciernes en la ciudad de especial relevancia. Quizá el más señalado estos días es el de Carretería aunque también hay otros como el del Edificio del Mercado, ¿qué le parecen en cuanto a diseño de espacio y a lo que pueden generar en los conquenses la renovación de los espacios?
Ahora mismo hay un momento complicado con esto, con el proyecto de Carretería. Como te contaba antes, hay que consultar a las personas, a los tecnócratas, que son los que saben del tema. Lo del mercado es un desastre, tenemos un cadáver en la ciudad que tiene un potencial enorme y está desatendido, algo que pasa en general en el Centro. Tenemos un Casco Antiguo precioso, un montón de zonas naturales increíbles, rutas por la naturaleza fantásticas, una historia, una idiosincrasia maravillosa y luego hay partes de la ciudad que se han gestionado regular, como por ejemplo esto de las ampliaciones, el hecho de que el mercado esté en las condiciones en las que está o que no se haya explicado bien cómo es el proyecto de Carretería. Desgraciadamente no tengo información del proyecto de la zona Centro porque no lo he visto para poder hacer un juicio, pero claro, es que no ha habido concurso, no se cómo se ha dado un proyecto de 8 millones de euros sin un concurso.
«En Cuenca hay un montón de sitios que no sean el Jardinillo de la Plaza de la Hispanidad para crear un espacio verde y no te tienes que cargar uno existente que funciona y al que la gente le tiene cariño»
En este proyecto la eliminación de la valla y la apertura del Jardinillo ha sido especialmente polémica. Muchos conquenses se han manifestado en redes sociales molestos por ello. A priori con los consejos que ha indicado, la inclusión de una zona verde con acceso peatonal sería positiva, pero dado el descontento ¿cree que va a sumar o a restar?
A nivel cultural, a nivel socioemocional, esa valla es un emblema de la ciudad, yo no sé cuántas familias van allí a ver el Belén todos los años. Quitando esa valla te cargas la identidad del sitio. Yo trabajo en Oriente Medio, en zonas como Arabia o Singapur, y lo primero que hago es estudiar la cultura y qué es lo que hace la gente del lugar. Entonces, por ejemplo, si la gente del lugar va a la mezquita porque es el final del Ramadán, eso tengo que ensalzarlo. Aquí te estás cargando una parte vinculada a la cultura conquense, cuando lo que había que hacer es justo lo opuesto, que es ensalzarlo. Quitar la valla del Jardinillo es un desastre, evidentemente, y tiene un impacto negativo, ya no solo por el descontento, sino porque dejas a las personas, a los conquenses, sin esta tradición de ir a ver el Belén, lo que afecta a la esfera socioemocional. En cuanto a lo de crear un espacio verde, en Cuenca hay un montón de sitios para hacerlo y no te tienes que cargar uno existente que funciona y que la gente le tiene cariño.
¿Le gustaría colaborar con alguna asociación o institución local, provincial o regional para caminar hacia ese modelo de ciudad que propone?
Si quieren contactarme yo estaré encantada de ayudar, eso siempre, no habría nada más bonito que aplicar mi investigación en Cuenca además de en Arabia Saudí que es donde lo estoy haciendo. Haré el día 13 de julio, que es sábado, una firma de ejemplares en la Librería Evangelio de Cuenca a las 12:00 horas y si hay alguna librería interesada en que hagamos alguna conferencia o alguna actividad donde profundizar un poquito más en alguna de las herramientas del libro, se puede poner en contacto conmigo porque yo estaré encantada de organizar cosas en mi ciudad.










