Los espacios verdes cada vez son más frecuentes verlos no solo en grandes parques, sino también en balcones, patios y azoteas de edificios. Estos pequeños jardines privados están ganando peso como nuevos refugios de biodiversidad dentro de las ciudades y forman parte del concepto de “infraestructura verde”.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), las ciudades son ecosistemas capaces de albergar biodiversidad y beneficiarse de soluciones basadas en la naturaleza que ayudan a reducir el calor urbano, mejorar la calidad del aire y recuperar espacios verdes en áreas de alta densidad urbana.
Asimismo, estos espacios ayudan a la humedad, pues en ciudades como Madrid «es importante mantenerla», ha destacado a VOCES DE CUENCA el catedrático en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y profesor emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, Julián Briz, quien además ha comentado que estos ecosistemas aportan un aspecto paisajístico.
Briz ha señalado que las azoteas son espacios en los que se pueden instalar hueros urbanos «aunque teniendo en cuento el lugar para que no estén expuestos a gases contaminantes», además de cuestiones arquitectónicas que soporten este tipo de recursos.
«Siempre ha habido, tradicionalmente, tener los edificios verdes, por así decirlo. Nosotros lo llamamos naturación urbana, es decir, poner la naturaleza en la ciudad. Esto viene, por ejemplo, de los países nórdicos, donde las casas tenían en los tejados plantas porque servían de aislamiento», ha afirmado el catedrático conquense.
En Londres, por ejemplo, la idea que tiene para fomentar la biodiversidad es dejar las terrazas libres «para que sean invadidas, por así decirlo, por plantas nativas, aquellas que solemos decir malas hierbas, pero que en realidad no es que sean malas, sino que no nos convienen», ha destacado Briz.
Espacios verdes en pisos
Para adaptar este tipo de espacios verdes en viviendas pequeñas, tipo apartamento, en las ciudades, Julián Briz ha afirmado que las jardineras son una de las mejores opciones. Ha puesto de ejemplo Italia, donde es muy frecuente tener plantas aromáticas en las terrazas. «Eso lo utilizas también para condimento para la comida, y el tener un pequeño jardín sirve además de entretenimiento», ha resaltado el profesor.
«Hay sitios, por ejemplo, en Noruega, donde los hospitales tienen terrazas con plantas y con huertos. ¿Por qué? Pues porque primero entretienen a la gente. Aquí en Madrid, por ejemplo, hay algún hospital donde hay terrazas donde tienes plantas y los enfermos pueden salir directamente allí y no tienen por qué salir a la calle», ha advertido.
Estas plantas en zonas urbanas pueden atraer animales, con sus ventajas e inconvenientes. En este sentido, Briz ha apuntado que en París existen terrazas verdes donde instalan colmenas para tener miel. Sin embargo, uno de los problemas que puede acarrear es que en las cubiertas «se pueden meter ratones o lagartijas».
Los espacios verdes en las ciudades se está convirtiendo en tendencia porque «cada vez estamos más fuera de la naturaleza y la idea ahora es lo que se llama la ciudad de los 15 minutos», donde en un entorno de quince minutos encuentras este tipo de ambiente. Ha puesto de ejemplo bloques de edificios en Barcelona, donde en el interior se instalan huertos y jardines «con el fin de que no haya tráfico y la gente esté más relajada, lejos del estrés».
Agricultura urbana y periurbana
Julián Briz ha indicado que su infancia la ha pasado por la zona de la Plaza de Toros de Cuenca, donde practicaba la agricultura urbana y periurbana. «Eran unas casas que hizo el ayuntamiento que le llamaban casas rurales, donde tenían un patio en el que teníamos cerdos, conejos, gallinas. Y a unos cuantos kilómetros teníamos huerto con patatas, cebollas, tomates y todo eso», ha destacado.
Para volver a tener este tipo de espacios en la ciudad de Cuenca, el conquense ha advertido que, lo primero, es encontrar lugares para poder ajardinarlos, «y luego que la gente se involucre». «Que no sea solamente que el ayuntamiento me ponga ahí un jardín, sino que sean los propios vecinos los que lo propongan y luego lo mantengan un poco», ha subrayado.
Las infraestructuras verdes exigen un mantenimiento continuo, y para ello los vecinos «tienen que estar formados». Julián Briz ha indicado que el riesgo de este tipo espacios es que «se ponen para inaugurar y se dejan ahí, y nadie lo mantiene, por eso debe entrar la colaboración de los vecinos».
El conquense ha asegurado que la ciudad de las Casas Colgadas tiene «muchas posibilidades», tanto urbanas como periurbanas, para instalar infraestructura verde, ya sea en «huecos» dentro de la capital como en balcones de las viviendas a través de incentivos, como cursos de formación para los vecinos o premios.
«La ventaja que tiene el tener zonas verdes o huertos es el tema social, de relación entre vecinos. Hay gente que se reúne los fines de semana para repartirse los tomates o los productos del huerto y en vez de hablar de fútbol o política, que puede haber peleas, hablan del huerto y todos están de acuerdo, porque además es intergeneracional, de abuelos a padres y a hijos», ha resaltado Briz.










