Acertar con un regalo se ha convertido casi en una tarea imposible. En un momento en el que parece que ya se tiene todo —o, al menos, que puede conseguirse a golpe de clic—, regalar corre el riesgo de convertirse en un gesto automático: objetos que se repiten, se acumulan y, con el tiempo, acaban criando polvo en una estantería o en el fondo de un cajón. Y es que parece que la abundancia no siempre va acompañada de sentido, y quizá por ello cada vez las Navidades se convierten más en una carrera contrarreloj para comprar todos los regalos como línea de meta en lugar de esperar la mañana de reyes con la misma ilusión que en la infancia.
Frente a esa saturación de productos manufacturados y producidos en masa, la artesanía funciona como una pequeña vacuna contra la monotonía. No promete deslumbrar con novedades constantes, pero sí ofrecer algo cada vez más escaso: tiempo, intención y oficio. Regalar una pieza hecha a mano no es solo elegir un objeto distinto, es optar por algo pensado para durar, para usarse y para contar quién está detrás y la historia que le llevó a crear una pieza.
En Cuenca la artesanía no es una nota al pie ni un reclamo turístico puntual, es el corazón que late entre el empedrado conquense durante todo el año activo, diverso y con nombres propios. Manos y mentes que trabajan todo el año, lejos del ruido y cerca del material. En estas fechas, cuando la pregunta del regalo se repite, volver la mirada a los talleres locales es también una forma de sostener la ciudad y los oficios tradicionales. En esta ocasión Voces de Cuenca recopila cinco propuestas con identidad y trayectoria, para regalar (y acertar) esta Navidad que no caerán en lo obvio ni en el olvido.
Me Sangran Los Ojos Art, ilustración con personalidad propia
Si las frases como «estoy mayor» son un básico en el vocabulario de aquella persona a quien toca regalarle y las croquetas son uno de sus grandes placeres culinarios, Me Sangran Los Ojos Art es el artesano indicado para regalar. Javi es el ilustrador millenial detrás del nombre artístico, que tras cursar sus estudios de Bellas Artes en Cuenca se ha convertido en el creador de este universo alternativo, absurdo y cómico con un estilo reconocible gracias a su inmensa personalidad y sus dosis de humor negro.
Desde ilustraciones con las que enfrentarse al mundo adulto sin considerarse un «adulto premium», como es habitual escuchar en las redes sociales de los jóvenes que definen a la generación anterior, hasta llamamientos al tupper de la abuela y gatos, muchos gatos. Sus trabajos pueden conseguirse estampados en prendas de ropa o tote bags y también son unos cuadros, en el buen sentido de la palabra, magníficos para dar un toque de diversión al hogar. El artesano cuenta con web propia y también tiene su propio puesto en el mercadillo de Carretería, así como Instagram.
Fem Fetén y sus productos de arcilla polimérica con toque ochentero
Los nostálgicos están de enhorabuena con Fem Tem, un proyecto artesano conquense cuyas creaciones recuperan la estética ochentera. Si todo vuelve, Sonia, el alma detrás de este proyecto se declara una enamorada de las hombreras, los pantalones altos y el volumen en el pelo. Como homenaje a aquellos días y a los colores y personalidad que imperaban, Fem Fetén crea pendientes en arcilla polimérica en los que las formas y los colores son los claros protagonistas. La artista también cuenta con web propia y comparte puesto en el mercadillo navideño de Carretería con Me Sangran los Ojos Art; además su Instagram también es una galería de todos los proyectos con los que cuenta.
Martina Handmade, marroquinería con el skyline conquense como protagonista
Siempre se ha dicho que Cuenca es cuna de artistas y así lo atestiguan las creaciones de Martina Handmade, en las que el mágico skyline de la capital conquense, con sus hoces colosales de piedra y su Casco Antiguo, han sido uno de los principales protagonistas. Detrás de la marca está Patricia Ruiz Álvarez, una artesana especializada en marroquinería que ha sabido unir cuero, ilustración y paisaje urbano. Ruiz se confiesa como una amante de la creación artística que ha plasmado sus ilustraciones con trazos limpios de un modo divertido sobre bolsos, mochilas, carteras y accesorios de los colores más divertidos.
Cada una de sus creaciones se convierten en lienzos donde aparecen rincones reconocibles de Cuenca, tratados con una estética limpia y muy cuidada, aunque también cuenta con una serie inspirada en Toledo y permite personalizar con dibujos sus productos, una opción ideal para quienes sean auténticos artistas o tengan un pequeño Picasso en casa del que hacer un regalo muy especial. Al igual que en los casos anteriores, la artesana cuenta con página web propia, un puesto en el mercado de Carretería e Instagram donde consultar o encargar sus productos.
Miguel Ángel de la Torre, juguetes artesanales sin tóxicos ni pantallas
Si regalar a los adultos es una tarea compleja, en el caso de los niños se convierte casi en un imposible. Desde juguetes estrella agotados hasta la nueva moda, la especulación con la ilusión de los productos infantiles más deseados a través de la reventa. Miguel Ángel de la Torre lleva años defendiendo la madera como material vivo. En su taller nacen juguetes tradicionales, piezas decorativas y objetos funcionales elaborados principalmente con maderas locales. No hay artificio: líneas limpias, acabados cuidados y una clara vocación pedagógica, pues son precisamente esos juguetes bien llamados «de toda la vida» los que estimulan el cerebro de los más pequeños frente a la invasión de pantallas y juguetes electrónicos. Desde 1988, De la Torre ha dedicado más de 30 años a trabajar en el oficio de la madera siguiendo el legado de su maestro, Pedro Molina. El artesano cuenta con Instagram y sus creaciones pueden encontrarse en el Centro de Oficios Artesanos de Cuenca (APTACO) ubicado en el número 2 de la calle Trabuco.
Del barro al arte, Tomás Bux y los ojos que todo lo ven
Del torno de Tomás Bux ha nacido un lenguaje propio en la alfarería, hecho de barro y misterio con ese estilo que él ha denominado ‘buxiano’ y que tantos adeptos ha cosechado a lo largo de toda su trayectoria. Desde útiles diarios hasta imponentes esculturas, todas sus creaciones hablan de Cuenca, los conquenses y su cultura. El artesano parte de una vasija inicial que se transforma, sin diseño rígido, en esculturas donde el realismo y el surrealismo conviven en un mismo gesto y en los que los paisajes de barro son una suerte de ‘horror vacui’ en el que personajes, escenas y formas que parecen hablar, se amontonan desafiando la rigidez habitual del material. La influencia de referentes como Dalí o Picasso aparece de manera sutil en la deformación de volúmenes o en la libertad con que las texturas y los pigmentos se aplican sobre el barro así como en su sello artístico, esos ojos tan particulares que hacen su obra reconocible de un solo vistazo. Para conocer su taller ubicado en la calle Pajarejo, 4 y su obra de primera mano —una experiencia que añade una dimensión muy distinta a ver las piezas en un escaparate— Bux recibe visitantes con cita previa. Su espacio funciona también como estudio y galería, donde se puede apreciar cómo nace una pieza desde el modelado hasta su decoración final, e incluso ver al artista trabajar en el torno. El teléfono de contacto para concertar visitas es el 646 700 975 y suele atender en horario de mañana y tarde si se acuerda con antelación.










