Circular por la CM-220, la carretera que une Cuenca con Albacete, se ha convertido para muchos conductores en una experiencia que algunos comparan ya con un auténtico «safari». El tramo comprendido entre Gabaldón y la capital conquense registra una presencia constante de fauna silvestre según han compartido los conductores a través de las redes sociales, quienes han asegurado que les es prácticamente imposible completar un trayecto sin cruzarse con ciervos, corzos o jabalíes.
La abundancia de animales en las inmediaciones de la vía no solo genera situaciones de riesgo, sino que también provoca accidentes. Algunos ejemplares acaban siendo atropellados al irrumpir de forma repentina en la calzada, con el consiguiente peligro para los ocupantes de los vehículos. A esta situación se suma otro problema añadido. Los animales muertos atraen a buitres y otras aves carroñeras, que llegan a concentrarse en grupos numerosos junto al asfalto e incluso sobre la propia carretera. Esto incrementa el riesgo para la circulación y obliga a los conductores a extremar la precaución.
La CM-220 es una de las principales conexiones entre Cuenca y Albacete y ante este escenario ha resurgido la reivindicación sobre la construcción de una autovía que conecte ambas capitales provinciales. Una infraestructura largamente demandada que según han señalado los conductores, consideran que mejoraría la seguridad vial, reduciría los tiempos de desplazamiento y favorecería las comunicaciones entre ambas ciudades. Mientras quienes recorren a diario la CM-220 siguen compartiendo la carretera con la fauna salvaje, los conductores han lanzado a través de las redes la siguiente pregunta: ¿veremos algún día hecho realidad el sueño de circular por la autovía Cuenca-Albacete?










