Vecinos de Tiradores Bajos claman contra la okupación y el consumo y tráfico de drogas

Un colectivo vecinal utiliza las redes sociales para denunciar el "abandono institucional" que sitúan como eje de todos los problemas.

Vecinos del barrio de Tiradores Bajos han decidido dar un paso al frente ante lo que consideran una situación de «abandono institucional prolongado». Con este fin han creado un colectivo no formal bajo el nombre de Tiradores No Tan Bajos, a través del que han comenzado visibilizar públicamente a través de las redes sociales problemas que, según denuncian, llevan años siendo conocidos de forma privada pero nunca abordados con eficacia. Entre todos ellos, dos destacan por su gravedad, el impacto directo en la vida cotidiana y la «regularidad» con la que han pasado a vivirse, el tráfico y consumo de drogas y la ocupación de viviendas.

El tráfico y consumo de drogas una práctica «regular» en el barrio

Según explican fuentes del colectivo, la presencia de venta y consumo de sustancias en el barrio es una realidad que ha ido en aumento tal y como les han relatado residentes desde hace años en la zona. Han sido varios los vecinos que aseguran haber presenciado transacciones y consumo de sustancias en las inmediaciones de viviendas particulares. Fuentes de esta entidad apuntan que «no se trata de un hecho aislado ni calle concreta; es algo que se ha convertido en regular y aunque afecta a unos vecinos más que a otros, acaba afectando a todo el barrio”, señalan. La falta de vigilancia y la escasa presencia policial contribuyen, en su opinión, a que estas prácticas se desarrollen con relativa impunidad, algo a lo que se une la propia configuración del barrio —calles estrechas, poco transitadas y con numerosos recovecos— que facilitan este tipo de actividades, al tratarse de una zona menos expuesta que otras áreas más abiertas y concurridas de la ciudad.

Viviendas ocupadas, un foco de conflictos e inseguridad

A esta problemática se suma la ocupación de viviendas, otro de los focos de preocupación creciente. Fuentes del colectivo relatan intentos recientes de ocupación en varias calles del barrio, algunos de ellos frustrados únicamente por la intervención directa de los propios vecinos para evitar tener vecinos «okupas» junto a ellos. Se trata de casas antiguas, deshabitadas y que en muchos casos no reúnen condiciones adecuadas de habitabilidad, lo que no solo las convierte en objetivos fáciles de asaltar, sino también en focos de problemas.

Uno de los episodios más graves relatados por el colectivo fue la ocupación de una vivienda que, semanas después, acabó incendiándose. Aunque no se conocen con exactitud las causas, los vecinos temen que se produjera por el uso de velas, hogueras improvisadas o conexiones eléctricas precarias. «La ocupación no es solo una invasión de una propiedad privada; puede derivar en riesgos mucho mayores para todo el entorno», advierten, recordando que un incendio de este tipo puede afectar a viviendas colindantes y poner en peligro vidas humanas.

Sensación de «abandono» y «trato desigual» respecto a otros barrios de Cuenca

El conjunto de todas estas problemáticas nace de una raíz común en opinión de este grupo, la «dejadez prolongada y el abandono» al que aseguran que llevan años sometidos por el Ayuntamiento de Cuenca, institución responsable del mantenimiento urbano para que la zona no se perciba tal y como lo hace actualmente, como «un barrio marginal», y de quien depende la Policía Local como garante de la seguridad en Cuenca. Así, en varios de los casos relatados, la «llegada tardía» de la policía o la imposibilidad de actuar una vez consumada la ocupación ha generado entre los vecinos la sensación de «desprotección» y de «recibir un trato desigual respecto a otros barrios de Cuenca». Señalan que en su opinión «si el mismo problema ocurre en otra zona, la respuesta es más rápida y eficaz», sostienen.

El colectivo Tiradores No Tan Bajos surgió precisamente de esa sensación de cansancio. Aunque muchos de sus miembros mantienen relación con la Asociación de Vecinos del barrio y algunos incluso forman parte de ella, este grupo paralelo nació como una vía complementaria, más vinculada al uso de redes sociales y a una comunicación directa y crítica asociada a la juventud de sus miembros, más acostumbrados a la gestión de este tipo de canales. El colectivo está formado por unas quince personas, con edades comprendidas aproximadamente entre los 25 y los 45 años, que se organizan de manera informal a través de grupos de mensajería y reuniones puntuales.

Reivindicaciones históricas que de denuncian a través de nuevos canales de comunicación

Desde el colectivo insisten en que su intención no es confrontar con la asociación vecinal, sino reforzar las reivindicaciones históricas del barrio desde otros canales. Aseguran que la asociación lleva décadas denunciando problemas similares, con escasos resultados, y que la creación del grupo responde a la necesidad de probar nuevas formas de presión y visibilidad por parte de unos vecinos que están enamorados del lugar en el que viven y que señalan que podría ser un lugar de ensueño dentro de la capital conquense.

Cableado aéreo en Tiradores Bajos. FOTO: Tiradores No Tan Bajos.

Aunque drogas y ocupación son ahora mismo alertas muy preocupantes, las reivindicaciones van más allá. «El mal estado del pavimento, la falta de mantenimiento urbano, la inseguridad en calles con terraplenes y escaleras deterioradas, la proliferación de solares abandonados y el peligroso estado del cableado aéreo» forman parte también de las denuncias habituales del colectivo. En este último punto, critican que sean los propios vecinos quienes deban asumir el coste de soterrar cables en nuevas construcciones o reformas, mientras el resto del barrio continúa con instalaciones obsoletas y potencialmente peligrosas.

Pese a la visibilidad que ha alcanzado su actividad en redes sociales, fuentes del colectivo aseguran que el Ayuntamiento no se ha puesto en contacto directamente con ellos. La comunicación institucional sigue canalizándose exclusivamente a través de la Asociación de Vecinos, y las promesas realizadas en visitas anteriores, según relatan, «apenas se han traducido en actuaciones concretas».

Ante esta situación, las demandas del colectivo son claras: mayor presencia policial adaptada a las características del barrio, respuesta rápida ante incidentes graves, y una atención equiparable a la que reciben otros barrios de la ciudad. «No pedimos privilegios, pedimos igualdad con otras zonas de la ciudad», resumen. Para los vecinos de Tiradores Bajos, la lucha contra la droga y la ocupación se ha convertido en el símbolo de un problema más amplio: el sentimiento de ser un barrio olvidado.